viernes, 7 de agosto de 2026

  

A SANTIAGO APÓSTOL

PATRÓN DE ESPAÑA

 




Mi señor Apóstol Santiago, galileo, hijo de Zebedeo y Salomé, pescador hasta que nuestro Señor Jesucristo te eligió como discípulo. “Hijo del Trueno”, por tu carácter apasionado.

Tu mandato divino te trajo a Hispania en el 33 para difundir las enseñanzas de Jesús. De regreso a Jerusalén para acompañar a la Virgen María en sus últimos momentos en esta vida, fuiste el primer discípulo martirizado y asesinado por orden de Herodes Agripa. Después, tus seguidores, consiguen traer tus restos a Hispania ¡en una barca de piedra, sin timón ni vela! Llegaron a Padrón, en Galicia.

A los ocho siglos, en el 823, tu sepulcro (Arca Marmárica) fue descubierto por el ermitaño Pelayo alertado por unas “divinas” luces y se hizo acompañar por el obispo Teodomiro, denominando al lugar Campo de Estrellas (Compostela). Allí construyeron un primer templo a ti dedicado. Enseguida comenzaron las peregrinaciones, origen del “Camino de Santiago”.

También la leyenda cuenta que, muy apurado el ejército cristiano de Ramiro I por la recuperación de su territorio, se enfrentó a los moros en la batalla del Clavijo. Al rey te apareciste en sueños y te postulaste como Patrón de las Españas. Ramiro imploró tu ayuda. En medio de la batalla, te presentaste con tu espada, con tu blanco caballo y con tu carácter apasionado, como “hijo del trueno”. Los moros perdieron la batalla y tú quedaste como “Santiago Matamoros” y Patrón de España.

 

Como bien sabes, mi santo patrón, de nuevo los moros han invadido nuestra tierra. Nuestra debilidad es inmensa por un gobernante de España incapaz e indolente y por un rey maniatado por nuestras propias leyes y a ellas acomodado. Tras varios días del asalto a nuestra tierra, miles de invasores, niños, delincuentes y demás, mantienen arrebatada la libertad y la pacífica convivencia de nuestros hermanos ceutíes.

Así te ruego, Santiago Apóstol, que suplas con tus armas milagrosas (adecuadas a los tiempos y circunstancias), la inoperancia e indignidad de nuestros dirigentes y devuelvas a los españoles ceutíes su paz y normalidad.

Lo que encarecidamente te ruego, señor Santiago, Patrón también del arma de Caballería: “Santiago y cierra, España”.

C.M.

7-8-2026

 


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