TOQUE DE RETIRADA
¡Fiel Regular! ¡Hasta morir!
El corneta, mientras por sus mejillas resbalaban dos lágrimas de fuego, acercó la “chirimía” a sus labios de ira y rabia para atacar el toque de retirada. El tabor de regulares de Ceuta jamás había utilizado tan fatídico toque durante 115 años de honor y gloria. Las Fuerzas Regulares Indígenas, fueron creadas por el rey Alfonso XIII el 30 de junio de 1911.
El espíritu militar se ha transmitido de generación en generación, apoyado en su glorioso historial y en unas tradiciones únicas. Su vistosa uniformidad de gala conserva elementos singulares: el “tarbush” encarnado, la faja azul y el “sulham” azul. Desfilando mantiene su paso de 90 pasos por minuto y braceo solemnes y la música de las Nubas, bandas de guerra de Regulares (tradición magrebí con música militar).
Hoy, el Grupo de Regulares de Ceuta número 54, acuartelado en el González Tablas en el centro de la insigne y hoy denigrada ciudad se distingue por el fajín azul. Está formado por una unidad de infantería ligera, a su mando un coronel, plana mayor y el Tabor (batallón) Tetuán I/54 bajo el mando de un teniente coronel. Tiene disponibilidad para intervenir de forma inmediata. Adiestrada en combate en zonas urbanas y terrenos de difícil acceso. Depende orgánicamente de la Comandancia General de Ceuta, integrada en el Mando de Canarias. Ha adquirido una gran experiencia en misiones internacionales en los Balcanes, Afganistán, Líbano, Mali, Irak y Ucrania. Y, hasta ahora en España, como apoyo en el Covid-19, Dana de Valencia, prevención de incendios forestales y misiones de refuerzo y seguridad con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El 15% lo forman mujeres. Custodia la bandera más condecorada del ejército español.
El 28 de julio de 2026 el coronel jefe de los Regulares de Melilla recibió información sobre un inminente asalto a la ciudad de Ceuta por más de 70 mil personas, supuestamente desarmadas. De inmediato dio orden de situar en estado de alerta, nivel 3 (preparados para el combate) a su Tabor (batallón), de unos 750 militares perfectamente apertrechados, que en menos de 12 minutos estaban totalmente dispuestos.
En 48 horas se confirmó la invasión. Llegó el momento de reaccionar y actuar contra el ataque. Pero la orden no llegó.
Los españoles de Ceuta asistieron aterrorizados y perplejos a la inmensa invasión, por mar y por tierra, sin oposición ninguna del Estado, nada. Tan solo unos cuantos guardias y policías, empleados en rescatar del mar semiahogados y cadáveres, para lo que no precisaron orden alguna.
Seis semanas de ocupación salvaje de la ciudad por los invasores que decidieron permanecer. Seis semanas de ceutíes secuestrados en su propia ciudad, agredidos y aterrorizados por unos veinte mil salvajes llegados de Marruecos.
Los salvajes comenzaron agrediendo y violando a jovencitas, continuaron con peleas día a día más violentas, siguieron atacando a los agentes de autoridad y prendiendo fuego en las calles y en el monte.
No llegó la orden a los Regulares. No llegó ninguna orden a ninguno de nuestros ejércitos.
¿Quién puede dar la orden de mando en nuestro ejército?:
-Capital General, Mando Supremo: el Jefe del Estado, el Rey. Pero sólo tiene un papel simbólico e institucional. Todos sus actos tienen que ser refrendados por el presidente del Gobierno.
-Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD): ejerce el mando operativo de la defensa. Pero depende del ministro de defensa.
-Ministro de Defensa: dirige la actuación de las Fuerzas Armadas. Pero siempre bajo las órdenes del presidente del gobierno.
-Presidente del Gobierno: es el que manda. Es “el Amo”, el “puto amo” en boca de uno de sus perrillos.
Dos veces se ha manifestado “el Amo” sobre la invasión de la ciudad española:
-el 31-7: “se ha producido un ataque y una violación de la integridad territorial de España”.
Inmediatamente, el coronel jefe de los Regulares de Ceuta dio la orden de pasar a la alerta de nivel 1: “inminencia del combate”.
-el 9-9, el “Amo” expresó un doble mensaje:
-“nadie pudo anticipar la inmigración masiva”,
-“los ceutíes han de acostumbrarse a la situación”. Otro de sus perrillos manifestó que los ceutíes padecían un miedo “subjetivo” del que (yo supongo), deberían tratarse para, superándolo, curarse.
Con el agudo y doloroso toque de retirada el Tabor de Regulares de Ceuta vio anulada la alerta y la sumisión a los salvajes invasores. El “Amo”, el único con capacidad efectiva de la máxima decisión militar, había ordenado rendirse. Jamás, hasta ahora, se habían rendido las Fuerzas Regulares.
En dos jornadas nuestras Fuerzas Regulares liberarían a los españoles de Ceuta de su cautiverio y les repondrían en todos sus derechos. Y yo estaría profundamente orgulloso.
En 1808, ante la indiferencia del Estado, el pueblo de Madrid se alzó el dos de mayo contra el ejército francés invasor. Fue el inicio de la “Guerra de Independencia”, primera contienda que perdió el más formidable ejército de la época, el de la gran Francia. Cuatro generaciones nos separan de aquellos antepasados héroes (muchos se jugaron y perdieron la vida) y vencedores.
CM
11-9-2026





















