domingo, 6 de septiembre de 2026

 MARÍA DE LUGÁS SALIÓ DEL NIDO





Acaba de salir del nido. Un nido cálido, un nido protector y amoroso, un nido seguro (a pesar de los malditos jabalíes).

Deja llorando con desconsuelo tres corazones, sus papás y David que no puede reprimir la presión por el hueco permanente en el nido. María, su hermana, su maestra, su compinche y confidente voló. Aunque no se va, siempre estará.

Para que volase se esforzaron, la educaron y ayudaron sus padres. ¡Y qué soberbia preparación! Aquella que se resume en labrar “una gran persona”. Es una paradoja inevitable que sus corazones sufran por haber conseguido el objetivo: la independencia y la libertad solitaria, el libre criterio. Dulce amargura, orgullo lloroso.

La última vez que escribimos a María de Lugás (la niña del milagro) por su éxito, intentamos transmitirle lo mejor. Hoy nos reafirmamos, convencidos de que su camino será siempre el de la felicidad, el que, aún plagado de piedras y tropezones, le conduzca siempre por la satisfacción personal y el buen hacer y recibir de los demás. Para que nunca deje de ser la niña del milagro.

Superada la larga etapa de vida común en el nido, ya voló la primera pequeña, ya se inicia el retorno a quedar la paternal pareja sóla, pero con el orgullo del deber cumplido y el pago inmenso de ver volar con firmeza y habilidad a la prole.

María, que tu tránsito por ésta vida te gratifique siempre y que también éstos abueletes hallan conseguido dejarte una bella huella que no se borre. Nosotros tenemos la tuya permanente.

Para todos, un gran abrazo y un amoroso beso. Dios os bendiga.


Mily y Abu

7-9-2026

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