domingo, 6 de septiembre de 2026

 EMBELECADORES, FALSARIOS Y QUIMERISTAS

 





Miguel de Cervantes pone en boca de su sublime creación, don Quijote de la Mancha, que todos los moros son:

-embelecadores: embusteros,

-falsarios: tramposos,

-quimeristas: pendencieros.

 





Cervantes, un joven de 28 años, se embarcó en Nápoles en septiembre de 1575 con una carta de recomendación de don Juan de Austria y el Duque de Sessa. La nave fue capturada por corsarios argelinos.





El corso argelino, muy activo en el Mediterráneo occidental en aquella época se dedicaba al secuestro para la obtención del correspondiente rescate. Una parte correspondía al bey de Argel (Hasán Bajá), otro para al capitán del barco y otro para la tripulación. El valor de cada rescate se establecía según la categoría del secuestrado. Los Cervantes, Miguel y su hermano Rodrigo, ambos soldados en los tercios italianos, consiguieron la categoría de “hombres graves” por la carta de recomendación que portaba Miguel, con precios respectivos de 500 y 300 ducados (una gran fortuna) como valor de rescate. Serian, por tanto, cuidados en su integridad como valor importante que eran en una ciudad rica y cosmopolita como era Argel, en que el corso era una de sus principales fuentes de ingresos.





El oficio se había establecido inicialmente por musulmanes nazaríes exiliados y valencianos, berberiscos y turcos. En la época se estima que en la ciudad vivían unas 120 mil personas, más de la cuarta parte cautivos cristianos, y una parte de cristianos libres dedicados muy principalmente a la intermediación de rescates. Las órdenes religiosas de Mercedarios y Trinitarios se especializaron en la negociación y financiación de los rescates. Rodrigo de Cervantes pudo ser liberado por el pago de su madre.





Los corsarios vendieron a Miguel de Cervantes como esclavo a un tal Dalí Mami, lugarteniente de Mami Arnaute, capitán de un navío corsario. La carta y su consiguiente valor le permitieron un cierto trato preferente, dentro de la miseria y falta de libertad. Ganó algún dinero intermediando entre argelinos y personajes nobles.





Durante sus cinco años de cautiverio, Miguel de Cervantes participó en cuatro intentos de evasión, todos abortados por diversos traidores (uno de ellos el dominico Juan Blanco de Paz por un escudo de oro y una jarra de manteca) lo que le supuso que el gobernador Hasán Bajá le encerrara en los presidios de Argel cargado de cadenas.





Una comisión de frailes trinitarios y mercedarios encabezada por Fray Antonio y Fray Juan Gil, más la ayuda de mercaderes y habitantes cristianos de Argel consiguieron reunir las 500 piezas de oro que supusieron la liberación de Miguel de Cervantes el 19 de septiembre de 1580.





Aquellos cinco años de cautiverio, penalidades, miserias y castigos, grabados profundamente en la personalidad de Miguel de Cervantes, fueron dejando huella en sus posteriores obras literarias.

Tiempo sobrado también para conocer en profundidad la forma de ser de los moros con quienes hubo de convivir bien a su pesar. No creo por tanto que sea valadí la larga y penosa experiencia argelina de Cervantes con la rotunda calificación que de los moros hace su formidable creación don Quijote.

 





SÁNCHEZ SALUDA AL REY (DE MARRUECOS)


Si hoy me plantean a mí un acertijo consistente en adivinar de qué personaje o personajes se trata el enigma “Es embelecador, falsario y quimerista”, no tengo duda en mi respuesta:

¡“Pedro Sánchez”!, o también,

¡”Pedro Sánchez y Grande Marlaska”!, o también…

 





Sánchez ha creado escuela: embelecadores, falsarios y quimeristas.

 





Sin que ello suponga que mi parecer se aparte ni un ápice de la consideración de don Quijote.

 

¡Perdóname Ceuta, perdóname España, aúpa Ceuta!

 

CM

6-9-2026

 

 

                 

 


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