viernes, 21 de agosto de 2026

 EVALUACIÓN SERVICIOS PÚBLICOS

(Entre pésima e infame)

 





La ciudad española de Ceuta sufrió una invasión de inmigrantes procedentes de Marruecos entre el 30 y 31 de julio pasados.

Tres semanas después no conocemos ningún dato con rigor. Todo son estimaciones o aproximaciones.

Se movilizó un contingente de más de 80 mil personas, entre ellos mujeres y niños. Penetraron por nuestra (y europea) frontera sin oposición alguna y ocuparon la ciudad.

Evaluación de los servicios públicos a las tres semanas:

1- Servicios de “inteligencia”. Si hay varios, ninguno fue capaz de detectar semejante movimiento de tan gran masa de civiles (no especialistas ni profesionales).

2- Policía Nacional: los refuerzos insuficientes, tardíos, sin órdenes ni planificación, vergonzosamente alojados y remunerados. “Pasean” a miles de invasores por distintas zonas de la ciudad.

3- Guardia Civil: los refuerzos ridículos, tardíos, sin órdenes ni planificación, mal alojados y remunerados.

4- Ejército: desplegaron unos cuantos vehículos, montaron (mal) unas pocas tiendas de campaña y quedaron en espera de órdenes que, a fecha de hoy, no se han debido producir.

5- Autoridades locales: total y absolutamente sobrepasadas, inermes, pidiendo urgentemente auxilio. Manteniendo cordura ante la barbarie y manteniendo las formas. A la desesperada, han tenido que contratar seguridad privada.

6- Autoridades nacionales:

Delegado del Gobierno: inexistente.

Presidente del gobierno: lo calificó de “violación de la integridad nacional”, “pondremos todos los recursos”, agradeció la colaboración y actitud de Marruecos (¿?) y marchó a su veraneo en una de nuestras propiedades, donde permanece (¿?).

Hasta seis o siete ministros del gobierno: salvo la de Defensa, aparecieron camuflados, soltaron cuatro chorradas y tontunas, saludaron a las cámaras y marcharon disimuladamente.

7- Medios de comunicación: documentos gráficos tremendos, de gran valor y valentía. Informativos lánguidos ante la gravedad del caso y la flagrante inoperancia de las instituciones públicas.

Se ha violentado a un pueblo entero de 85 mil españoles, cercenando sus libertades más básicas. Se le ha ofendido reiteradamente desde el gobierno nacional calificando como “normal o prácticamente normal” una situación de “violación” (se le escapó a “su” presidente, el de los ministros, no desde luego el de los españoles ceutíes, ni el mío, ni debería serlo de cualquier ciudadano normal).

 

No veo hoy un final civilizado a tan grave tropelía (que corre el riesgo de acabar en una gravísima tragedia), que sí ha servido para:

-Esclavizar a más de 85 mil ciudadanos españoles,

-Comprobar que carecemos de servicios de inteligencia (o los enmudecen),

-Averiguar que nuestro ejército no es operativo,

-Confirmar la ausencia de autoridad y capacidad de las policías,

-Constatar que, con toda seguridad, la inutilidad de nuestras fuerzas armadas y policiales, sólamente se debe a la incompetencia, desfachatez e ignorancia de los mandos políticos o politizados.

Las policías tienen como lema “servir y proteger” y “el honor es mi divisa”. Ni los unos han podido proteger ni los otros han podido ejercer su honor. ¡Una ciudad entera aterrorizada, asqueada, formando y guardando sus propios ciudadanos espacios de protección mínima a las personas más expuestas e indefensas!

Nuestro ejército, su “todo por la patria” ha quedado reducido a no hacer nada por nadie.

 

“Llueve sobre mojado”: ¿en cuántas tragedias recientes han sido los ciudadanos, “el pueblo”, huérfano de representantes, quienes han acudido en socorro de sus vecinos? Llegados aquí, surge la inevitable pregunta: ¿para qué nos sirven los “representantes”? Como con los grandes artistas, nos representamos a nosotros mismos. Si a la “incompetencia, desfachatez e ignorancia” le añadimos la delincuencia, ¡que alguien me diga para qué los queremos!, ¡y por qué los pagamos!

 

CM

21-8-2026


PS: 

A punto de publicar esto, recibo de un querido amigo la poesía de Espronceda que comienza: “Oigo, patria, tu aflicción, …”. Y lloro de pena, impotencia y rabia.

 

 


jueves, 20 de agosto de 2026

 INFANCIA NULA

 





Una sensibilidad específica hacia la infancia surge a finales del siglo XVII. El filósofo John Locke en su Ensayo sobre el entendimiento humano de 1690 planteó su teoría de la Tabula rasa: el niño nacía con la mente en blanco, siendo deber de los padres inculcar en el infante las nociones correctas mediante libros fáciles y agradables en lugar de usar la fuerza. Se dio comienzo a reconocer que la infancia poseía unos derechos específicos: sustento, pertenecer a una comunidad, educación y formación laboral.





La noción moderna de la infancia comenzó a emerger con la Ilustración. Rousseau (1762) describió la infancia como un corto periodo de santidad. Ya se mostraba a la infancia como física y emocionalmente diferente, considerada como una alegoría de la inocencia (La edad de la inocencia. J. Reynolds).

Comenzó a institucionalizarse la educación de la infancia para proveer a la Iglesia y al Estado de profesionales.





La industrialización (finales del siglo XVIII) supuso un gran retroceso en el cuidado de los niños. La necesidad de mano de obra condujo a la explotación de los menores: en las fábricas y minas por salarios de miseria. Poco a poco, en el siglo XX se fueron implementando leyes laborales limitando y regulando el trabajo de los menores,

En la segunda mitad del XIX comenzaron a aparecer escritores para niños (T. Hughes, L. Carroll), al tiempo que se enfatizó el rol de la familia y la inviolabilidad del niño. Y a lo largo del siglo XX se extendió en Europa la educación estatal obligatoria.








La Declaración de derechos del niño por la ONU en 1959 y la Convención sobre los derechos del niño de 1989 fueron hitos fundamentales que trataron a la infancia como sujeto específico de derechos: protección, educación, salud y bienestar emocional.

La Convención establece que “el niño será inscrito inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho desde que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidad, y a conocer a sus padres y ser cuidados por ellos. Los Estados velarán porque el niño no sea separado de sus padres contra la voluntad de estos”.

La infancia está presente en la realidad actual: en los medios de comunicación, en la política, en las administraciones



El niño moderno (Freud) fue concebido como inocente, frágil, indefenso, sin maldad, pecado ni sexualidad. Familia y escuela lo disciplinaban para ser un buen adulto.





Nuestra infancia actual se aparta cada vez más de esa concepción moderna. Se caracteriza por su profunda conexión con el entorno digital, las redes sociales, retos en salud mental (ansiedad, acoso), mayor conciencia sobre derechos y participación activa. Los juegos han pasado de asociativos a conectivos. Naturalmente, la infancia no puede ser ajena a una sociedad en pleno proceso de cambio y desconcierto. La infancia y juventud continúa siendo “víctima” del estado cultural de sus educadores, padres, profesores y medios digitales. En esta cultura inestable, en evidente transición y en una zona de desconcierto, los “educadores” participan de la misma y transmiten lo mismo: desorientación. Y la ausencia de certezas se disimulan con formalidades grandilocuentes.

 





Naturalmente España no se zafa de tal desorden ni, por tanto, de “educadores” dispersos, tornadizos y fragmentados, características que aportan cualquier cosa menos seguridad. Que se pretende cubrir o disimular con un dédalo de “instituciones” del más variado pelaje, encabezadas por un Ministerio de Juventud e Infancia, con su ministra y Gabinete, una Secretaría de Estado y su Gabinete, una Subsecretaría con su Gabinete, tres Subdirecciones Generales y una Vicesecretaría General, una Dirección General y sus dos Subdirecciones Generales, un Instituto de la Juventud, sus dos Subdirecciones Generales y su Secretaría General. Saludar cada mañana a tanto cargo público, agotador. Al ser un ministerio de reciente creación (2023), cuenta con la estructura más reducida del Gobierno: 332 empleados (estos “seres” tienen un crecimiento rápido y potente: “el cargo hace la función”). En 2023 (últimos Presupuestos Generales) tenía una asignación de 203 millones.

 

El Gobierno de España transfiere a Ceuta 30,5 millones de euros destinados específicamente a la acogida de menores migrantes no acompañados. Posteriormente incrementó la asignación en 5,5 millones más. Y, tras la invasión de julio, aprobó una partida extraordinaria de 25 millones.

 

Es obvio que Ceuta, una ciudad de 83,6 millones de habitantes, no podía afrontar una invasión de emigrantes desde Marruecos “estimada” en unas 75 mil personas (nunca se previó, nunca se midió, nunca se supo). Hoy “se estima” en unos 10 mil inmigrantes irregulares los que aún permanecen en la ciudad (el Gobierno no ha sido capaz de censarlos en más de veinte días).

De ellos, “se estima” en más de 2 mil menores. Las noticias (rumores) mientras escribo son que el Gobierno prepara el traslado de unas 500 mujeres menores a la península.

 





Gutemberg inventó en 1440 la imprenta de tipos móviles metálicos reutilizables: permitió fabricar libros sin necesidad de fabricarlos a mano. Una revolución total en la forma de acceder a la información y al saber, hasta entonces recluidos en los monasterios y las universidades.

Comenzó una rápida desaparición del oficio de copistas. Y dio comienzo al desarrollo del oficio de escritor, en sus vertientes de escritores de libros y difusores de noticias. El enorme invento permitió la aparición del periodismo entre los siglos XVII-XVIII.

Los periodistas, articulistas y columnistas han asumido durante siglos gran parte de la creación y difusión de la información sobre papel, en los “periódicos”.

La aparición de la televisión desplazó en gran medida la difusión de gran parte de los artículos y las noticias desde los periódicos hacia los “informativos” de los canales de televisión.





Hoy asistimos a un nuevo desplazamiento del vehículo noticiero desde la televisión a internet y las redes sociales que han excedido el ámbito del periodismo, disparando al mismo tiempo el porcentaje de noticias falsas.

La vertiginosa velocidad que ha adquirido la transmisión de la información también ha supuesto el carácter efímero de las noticias.

Y la irrupción de las técnicas de Inteligencia Artificial permiten con suma facilidad la “creación de noticias”.

 

Otro efecto formidable de la nueva situación es que sólo existe para la masa social lo que tiene cabida en las redes sociales o, cada vez, en menor medida, la televisión. Tal es el cúmulo y celeridad noticiosa que, lo que no difunden redes sociales ni canales de televisión, NO EXISTE.

 Es incuestionable que entre los más destacados perjudicados por la invasión de inmigrantes de Marruecos están los NIÑOS Y JÓVENES CEUTÍES.





No han tenido vacaciones, no han podido acudir al parque ni a la playa, ni a la discoteca, ni reunirse con los amigos, ni siquiera salir a la calle con normalidad. Sería milagroso que pudiesen reanudar sus clases en el muy próximo curso. Porque la calle, el parque, todo, estaba “ocupado” por desconocidos, por extraños y por peligros pavorosos.

En casa han padecido los temores y angustias de sus padres. Huérfanos de protección, educación, salud y bienestar emocional. Víctimas totalmente inocentes, pero sin la “acreditación de menor desprotegido”: NO EXISTEN MENORES CEUTÍES.

Los únicos menores que existen en Ceuta precisados de cuidado y atención, los únicos que existen para la gran masa, irrumpieron sorpresivamente de Marruecos. Ni siquiera se conoce cuántos sean después de tres semanas.




Para los “ignorados”, para los “inexistentes”, NADA. Carecen de la acreditación necesaria, por tanto, NO EXISTEN.

 

CM

20-8-2026


miércoles, 19 de agosto de 2026

LA SARNA CEUTÍ

 


Inmigrantes ilegales en Ceuta



Campamento de ilegales en Ceuta


Los queridos inmigrantes (los que invadieron ilegalmente Ceuta desde Marruecos hace más de dos semanas con el auxilio del total abandono del gobierno español) van a ser alojados dignamente con todo tipo de servicios (aguas entrantes y salientes, duchas (no creo que se lo hayan consultado a los interesados) hasta que los transportes -ilegales también- de lancha-taxi les trasladen a la península (los europeos más cabreados que pumas violados por mandriles, (¡qué gente!).



Tiendas para inmigrantes ilegales en Ceuta

Retretes inmigrantes ilegales en Ceuta

Duchas para inmigrantes ilegales en Ceuta


Pero ha surgido una dificultad inexplicable: parece que, según la inefable anestenistra García, los tales Robles y Marlaska (abanderados de la banda de Sánchez) han escogido a militares, guardias y policías SARNOSOS (¿dónde los tenían recluidos?) para realizar la operación, con evidente riesgo de contagiar a los pobres inmigrantes-invasores.


Colchones para guardias y policías en Ceuta

“Dormitorio” para policías y guardias civiles en Ceuta


El retrete policial comunitario en Ceuta


Tales fuerzas (quizás por sarnosos o por servir a la Patria), hacinados, no disponen ni dispondrán de los medios de confort de los ilegales (tendrán que compartir un retrete entre cuarenta, usar colchones con “solera”, espacios angostos, dormir en el suelo …, hasta que se les pase la sarna). Aunque es posible que les paguen como a Lázaro (las migajas de la mesa, ya sabéis).



El “Puto Amo”


Ante situación tan crítica, el gobernante mayor ha decidido que convocará una “mesa”, una “comisión” y un “observatorio interdisciplinar” (sumando una capacidad de “colocación” -no de trabajo- para más de sesenta mil simpatizantes)  al objeto de que se estudie “horizontalmente” a quienes conviene que se ocupen de proponer a la comisión que a tal efecto se constituirá en las Cortes para determinar quién se hará cargo de los desdichados ilegales “lo antes posible”-, a quienes ya se ha asegurado que de ninguna manera pasarán a formar parte de nuestras fuerzas armadas ni policiales en evitación de padecimientos tercermundistas ni contagios de enfermedades que fueron erradicadas por el buen hacer de nuestros padres y abuelos, convirtiendo a los afamados “perros sarnosos” en delicadas mascotas.



Joven ceutí aterrorizada

Madre ceutí desesperada



En tanto, las familias ceutíes, tras perder la libertad, las vacaciones, el sosiego y la convivencia civilizada, en poco afrontarán el inicio del curso escolar de sus niños. Me aseguran que ello incrementa su angustia y desesperación. ¿Por qué?

España, una gloria. Los dirigentes políticos, los merecidos (¿o no?)

CM

19-8-2026