domingo, 27 de septiembre de 2026

 TITANES Y OLÍMPICOS,

benefactores y perversos.

 





La Mitología de la Grecia Antigua es pura fascinación por imaginativa y por creativa. Tan imponente, tan potente fue la cultura de aquellas gentes que aún pisamos sus huellas en nuestros días y nos nutrimos de sus profundos y sabios pensamientos y descubrimientos y de multitud de raíces de nuestra lengua, ¡desde hace más de cuatro mil años! Un rasgo enormemente llamativo de las historias mitológicas a nuestro parecer actual es la crueldad enorme, la violencia que en ellas se desatan: hijos que matan a padres, padres que devoran a hijos, …, con el denominador común de la lucha por el PODER.

Los Titanes fueron las primeras deidades griegas mitológicas, relacionados todos ellos con conceptos primordiales. Inicialmente estuvieron encabezados por Urano (el Cielo) y Gea (la Tierra). Ésta, como era frecuente entre los Titanes, incitó a su hijo menor, Crono (el Tiempo), para que derrocara a su propio padre ya que Urano, receloso de que sus hijos le arrebataran el PODER, los tenía recluidos en las entrañas de la Tierra. Así, el Tiempo destronó al Cielo.

Crono y su hermana y esposa Rea, reinaron en la conocida como “edad de oro”. Crono, por experiencia propia, temía que sus hijos se sublevaran quitándole el PODER. Por ello decidió devorarlos conforme nacían. Rea consiguió esconder al sexto (Zeus), último de ellos, engañando a Crono.

El pequeño Zeus fue criado en secreto por Gea (Tierra) y amamantado por la cabra Amaltea, en la isla de Creta. Ya adulto, ayudado por su abuela, engañó a su padre y le hizo beber una pócima que le provocó un vómito tremendo, lo que permitió la liberación de todos sus hermanos.

Se inicia entonces una gran guerra (Titanomaquía) que duró diez años ininterrumpidos, entre los dioses menores y los mayores, en la que finalmente ganó Zeus, encerrando a los Titanes enemigos en las profundidades del Tártaro.





A la segunda generación de Titanes pertenece Prometeo (el Previsor). Se distinguió por su compasión hacia los mortales: eligió la solidaridad con la humanidad frente a la obediencia ciega a los dioses olímpicos. Personifica la rebelión consciente, el sacrificio por los demás y la búsqueda del conocimiento y representa la tensión entre la autoridad absoluta y la compasión, entre el poder y la justicia. Fue hermano de Atlante, Menecio y Epitemeo. En la Titanomaquia optó por ponerse del lado de los dioses olímpicos por lo que dispuso de un lugar en el Olimpo.

Prometeo asumió la responsabilidad principal de crear la especie humana. Moldeó a los seres humanos con arcilla, dándoles forma y propósito: imaginó una humanidad digna, capaz y reflexiva, poder de caminar erguidos, mirar hacia el futuro, de soñar y planificar. Zeus, satisfecho de la obra, pidió a su hija Atenea que les diera el soplo de la vida. Pero el rey de los dioses quería a los hombres primitivos y dependientes, garantizándose que le adorarían. Siempre asegurarse el PODER.

Zeus, celoso de su autoridad, decidió que la humanidad no tuviera el fuego, esencial para su desarrollo. El fuego marcaba la frontera entre lo mortal y lo inmortal. Así garantizaba Zeus que la humanidad permanecería eternamente subordinada y débil.





Prometeo hizo lo impensable: robó el fuego y, plenamente consciente de sus consecuencias, lo trajo desde el Olimpo hasta la tierra de los mortales. La humanidad pudo cocinar, calentarse, protegerse, acceder a la tecnología, al arte, a construir ciudades y civilizaciones: había entregado la llave del progreso humano.





El castigo de Zeus fue brutal: Prometeo fue encadenado a una roca por toda la eternidad. A diario un águila gigantesca devoraba su hígado, que cada día se reproducía. Heracles, conmovido por el sufrimiento de Prometeo, le liberó de las cadenas y mató al águila.





La ira de Zeus no se conformó con tal castigo. Encomendó al dios Hefesto que moldease con arcilla una figura de mujer que quedó hermosísima. Afrodita le dio vida a la figura y le enseñó sus artes amorosas. Atenea la instruyó en las labores del hogar y el tejido y la vistió con una toga plateada. Hera le concedió gracia y mesura. Y Hermes la instruyó en el habla, la persuasión, la astucia y la curiosidad. Fue él quien le puso nombre: ¡Pandora! Y la llevó a la casa de Epimeteo, hermano de Prometeo. Aunque éste le había alertado a Epimeteo que no aceptara ningún regalo de Zeus (previendo alguna malicia de éste), no pudo resistir la tentación: ¡tenia enfrente a la criatura más bella que había visto jamás! ¡Y se la ofrecían como esposa!





Epitemeo se casó con Pandora que recibió de Zeus un espléndido regalo de bodas, un ánfora formidable que contenía la amenaza que le había hecho a Prometeo: “Por ultrajar mi poder, a ti y a tu prole he de infligir un daño irreparable. Un mal, con ese fuego, a los humanos daré que les deleite: un mal que ansíen como si fuera un bien”. La condición era que el ánfora no se abriese jamás. El mal era Pandora y, el regalo, una gran vasija de arcilla (“pithos”), que por error de Erasmo en la traducción se convierte a partir de 1508 en la Caja de Pandora.

Según Hesíodo (s. VIII a.C.), Pandora es “el bello mal”, culpable de que los males se dispersaran por el mundo.

 

Levantar la tapa de la Caja de Pandora o, la expresión popular “abrir la caja de los truenos”, significan liberar, hacer público o airear un asunto o un tema que acarrea todo tipo de problemas, maldades y desgracias.

 






Tengo repetido que creo que padecemos una invasión de IMBÉCILES. En todos ellos está ausente la prudencia, tan esencial también en la convivencia. Pero, además padecemos un aflorar de la MALDAD, cuya condena social se ha debilitado. Se nos ha inculcado que tras un malvado suele haber una injusticia de la que todos somos culpables. El absurdo es epopéyico: la pretendida sociedad (o familia) malvada también produce (¿aleatoriamente?) individuos que no son malvados. El mismo argumento también se usa (con probado éxito) para exonerar (a priori), de culpa a los pobres (a todos) y condenar (a priori también) a los ricos (a todos), cuando la Naturaleza obstinadamente muestra un deseo humano de querer ser más rico (malo) y estima como una rareza a tratar el deseo de ser más pobre (bueno). Otra falacia de los “progresistas-populistas”.

 

Existe tan solo una justificación no estúpida: la envidia. Si la envidia llega a conducir hasta el rencor o hasta un deseo de venganza, a los dichos: “quedarse uno tuerto por dejar al otro ciego”, porque “en el país de los ciegos, el tuerto es rey”. De nuevo, ¡el PODER!

 




Abrir la “Caja de Pandora” es de estúpidos, malvados o malvados-estúpidos (un cruce imbatible). O de otro personaje mítico, el Embaucador (“Trickster”), un pícaro divino, listo y astuto que lo utiliza para hacer engaños, para desobedecer las reglas y desafiar la conducta convencional. Puede ser perfectamente una bestia antropomórfica. Es un violador del orden social y natural mediante triquiñuelas, timos o robos. En algunos mitos griegos Hermes es el Embaucador: es el patrón de los ladrones y el inventor de la mentira.





En la cultura española conecta con el mito de Don Juan, muy magistralmente representado en “El Burlador de Sevilla” (aproximadamente en 1615), del fraile Tirso De Molina, o “Don Juan Tenorio” (1844), de don José Zorrilla. El protagonista de Tirso es un personaje ultrajador y libertino que cree en la justicia divina: “no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague”. Pero confía que podrá arrepentirse y ser perdonado antes de morir: “largo me lo fiáis”. El don Juan de Zorrilla es religiosamente un descreído, pero igualmente perverso al que, en última instancia le salva el amor.

 

En cualquier nivel grupal existen especialistas en abrir la “Caja de Pandora”: dentro de las familias, en los centros educativos, en las comunidades de vecinos, …, ¡y en la comunidad nacional! Estos últimos, amparados en el PODER político, son enormemente nocivos, peligrosísimos, porque promueven la quiebra nacional. En nuestra más reciente España hemos “parido” dos campeones del nivel máximo de estos “destapadores de la Caja de Pandora”:

-Rodríguez Zapatero: relanzó el “guerracivilismo”

-Pedro Sánchez: autor del “muro’ entre españoles.






Ambos como jefes de gobiernos de España, traidores obsesionados por la destrucción de nuestra nación mediante leyes corrosivas y complicidades con políticos declarados enemigos de la misma.

El deber primordial de cualquier gobierno es garantizar el bienestar general, la seguridad y derechos de los ciudadanos, manteniendo el orden y proveyendo los servicios básicos para la convivencia en sociedad.

 

Pues bien, ni Zapatero ni Sánchez han cumplido con su deber principal. Muy al contrario: han generalizado el malestar general, han disparado la inseguridad y han restringido los derechos más básicos de los ciudadanos.

 

Frente a las crueldades por tener el PODER de los Urano, Crono, Zeus, y a los Hermes mentirosos, ladrones, falsos y embaucadores…, tenemos a “Prometeos”, amantes de la humanidad, de su dignidad y de su progreso y capaces de enfrentarse al PODER injusto, con todas sus consecuencias.

Busquemos, estimulemos y acompañemos a los “Prometeos”.

 

CM

26-9-2026

 


viernes, 18 de septiembre de 2026

 MARIONETA

 

RAE:

1: Títere o muñeco movido por hilos u otro procedimiento.

2: Persona que se deja manejar.

3: Teatro representado por marionetas.

 



martes, 15 de septiembre de 2026

  

SALUD DEMOCRÁTICA

Y HONOR ESPAÑOL


La Tiranía nace de la Democracia cuando el pueblo confunde la Libertad con el Libertinaje y el desprecio con las leyes (Platón).

Al Rey la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma, y el alma es sólo de Dios (Calderón)


 





Tengo repetido que considero que, en términos sociales de soberanía, la sociedad (el “pueblo”) es la única titular de la misma. Sería la esencia de la Democracia. Otra cosa es la forma más clara y eficaz con que la sociedad (el pueblo), ejerza su soberanía.

Tengo también repetido que el modo de ejercerla mediante un sistema de representación a través de partidos políticos que elaboran listas electorales cerradas (para obligar a que al votante le represente un partido y no individuos), mediante un sistema interno de poder piramidal que hace que las tales listas electorales las apruebe el jefe de cada partido, es un método indeseable: el ciudadano queda tan alejado (e ignorado) del ejercicio de su soberanía que, en la práctica, queda sustituido, suplantado por unas organizaciones que, además, cínicamente reconocen que los “programas electorales” (el compromiso contractual del representante), están “hechos para no cumplirlos”. ¿Qué queda pues de aquella “soberanía social” (o popular) ?: un puro “paripé”.

El supuesto soberano (ciudadano) ni elige a “su” representante (no le puede premiar, recriminar o despedir) ni suscribe con él un contrato válido, porque no está sujeto a cumplimiento. Ni tampoco evita que el partido político votado pacte con otro que repugne al votante hasta la naúsea. El sistema electoral permite y considera legales a agrupaciones, partidos, en cuya esencia está tener a España como enemigo, lo que no impide que la represente: ¡representar (y cobrar la representación) al enemigo! Incongruencia brutal y fatal.

La perversión del sistema democrático es tal que digo rotundamente que en España carecemos de un régimen democrático. No existe impedimento alguno para que el gobernante elegido por los partidos actúe contra el interés común de la sociedad (del pueblo).

¿Qué es en realidad el régimen político de España? Quizás algo muy parecido a una dictadura de partidos políticos que pueden tener como meta la destrucción de España (sea en directo o colateralmente).

Queda por tanto la sociedad (el pueblo) marginado totalmente de la soberanía, salvo la teatralizacion del voto ciudadano cada cuatro años.

La cuestión por tanto queda reducida a una lucha por el PODER entre los partidos políticos legales (aunque sean totalmente ilegítimos).

En tal lucha toman relevancia los escaños, o sea, el número de “representantes” que, mediante la curiosa técnica de la ley D’Hondt (fórmula ingeniosa que traduce en escaños los votos obtenidos) determina los diputados y senadores siempre agrupados por partidos. ¿Qué relación final existe entre el votante y el escaño?: tiende a cero, o cero absoluto. ¿Qué relación hay entre cada votante y el presidente del gobierno, elegido por los escaños del Parlamento?: cero.

Como el sistema no está ideado para la participación real ciudadana sino para que alguien detente el poder, la soberanía real sobre el Estado mediante los mecanismos de partidos y fórmulas matemáticas ya dichas, ignoremos desde ahora a la sociedad (al pueblo), no solo ajena al sistema político, sino desarmada en la práctica para corregir sus posibles excesos o ataques contra la libertad de los ciudadanos, de la sociedad (del pueblo).

De hecho, ya tenemos asumido como normal que el del poder, el presidente del gobierno tenga que esconderse en los espacios públicos de la voz (insulto incluso) de la sociedad (del pueblo). Lógicamente le importa un comino porque su poder no se lo entrega la sociedad (el pueblo), aunque sí le moleste la “mala imagen” que los vídeos puedan dar (por ejemplo, que le identifiquen como “el galgo de Paiporta’ por su ligereza al salir huyendo de las doloridas protestas ciudadanas).

En el sistema, repito, solo importa el número de escaños dominados, escaños aliados y escaños con capacidad de influir en el poder. De hecho, que un partido obtenga el mayor número de votos ciudadanos es absolutamente indiferente para el sistema político que nos rige y somete. O que, quien jamás haya ganado una votación, se logre instalar en el poder con pretensión de omnímodo.

 

También significa que 1 diputado (de un total de 350) y 2 senadores (entre 266) que tiene Ceuta, son políticamente DESPRECIABLES. Y se pone trágicamente de manifiesto cuando en esa ciudad de España sufrimos una súbita y pavorosa invasión extranjera de más de 70 mil personas y el poder político decide no hacer nada.

Lo aparentemente inexplicable (dejación del deber de control y defensa de fronteras y de garantizar los derechos y la seguridad de los ciudadanos), creo que sí puede tener explicación aún siendo profundamente maligna:

a) Desprecio total a una comunidad que sólo puede aportar 1 diputado y 2 senadores. Confirmación de que una comunidad “vale lo que pesa en escaños”.

b) Permisión, o incluso participación de un gobierno impopular en unos hechos que procuren progresivamente sorpresa, miedo, angustia, tensión y violencia física de gravedad suficiente que justifique al jefe del gobierno dejar en suspenso la convocatoria de elecciones generales. Amarrar el poder.

No es menos cierto que hay apariencias sobradas de que el actual poder político esté realizando las manipulaciones legales necesarias para modificar el censo electoral (al amparo de la “ley de nietos”). Escuché a un comunicador poner en boca del gobernante que “si estos electores no me quieren, busco a quienes me quieran y les hago electores”; es muy probable que no anduviera descaminado. Esta hipótesis puede perfectamente correr en paralelo, son alternativas a la suspensión electoral por causas que el jefe del Gobierno estime graves. Entraríamos de lleno en el campo de la alta traición.

Hemos vivido ya la experiencia de que el jefe del gobierno marchó a disfrutar de sus vacaciones porque no consideró que el asalto e invasión de 80 mil extranjeros a una ciudad española de 80 mil habitantes revestía un grado de gravedad que mereciera suspender sus vacaciones y que congelase toda actuación del Estado hasta darlas por acabadas en un mes. Sus acólitos y perrillos diversos asumieron y calcaron el comportamiento, a excepción de alguna pequeña pantomima de visitas fugaces de perrillos que no restaron un ápice de angustia y encarcelamiento a la ciudadanía asaltada y sometida. 

¡Ah, el ejército de España, acuartelado, salvo escasísimos pelotones desarmados y ultrajados por invasores violentos sin capacidad para defenderse ni a sí mismos! Algún descerebrado tuvo éxito social hace tiempo pretendiendo la histórica transformación de un ejército militar en una organización humanitaria. El caos mental de algunos prende a veces en partes amorfas de la sociedad, sin capacidad de discernir entre una mula, una mesa camilla y el reflejo en el agua de un rayo de luna.

 


Hoy, un mes y medio tras la invasión, se estima (¡sin datos!) en más de 15 mil invasores extranjeros ocupando la ciudad de Ceuta:

    en hacinamiento totalmente descontrolado

    absoluta falta de seguridad

    sanidad colapsada y empeorando

    insalubridad total

    tráfico evidente de hachís (potente psicótico)

    centro de tráfico de drogas el el barrio El Príncipe

    sin plan (conocido) de permanencia

Estoy totalmente con don Juan José Vivas, el presidente de Ceuta: luchar y salvar a Ceuta es luchar y salvar a España.

El gobierno de España ha ido cegando casi todas las salidas hacia la normalidad de Ceuta. Parece que pretenda dejar como salida única la violencia. Urge que la Justicia tome cartas en el asunto, juzgue y, en caso de coincidir con mi propio juicio, condene como corresponda a quienes han atentado y siguen atentando contra la sociedad (pueblo) española, poniendo fin a lo que lleva un inequívoco camino de destrucción social de España.






Para eso no es obstáculo ni cortapisa el que nuestro sistema político no sea democrático. Pero sí es imprescindible tener el coraje donde se debe para preservar el honor, la dignidad y buena salud de nuestra sociedad (pueblo).

 

CM

15-9-2026