jueves, 23 de julio de 2026

 CINCO DÍAS DE “REFLEXIÓN”

 





Los “cinco días de reflexión” de Sánchez fueron realmente para “urdir” cómo chantajear a jueces, fiscales y periodistas e intentar “evadir la cárcel”.

El presidente Sánchez comienza a comprobar que no tiene todo absolutamente controlado. Un juez acaba de imputar a su esposa Begoña Gómez Fernández.

Nunca ganó unas elecciones democráticas. Ni lo necesitó para alcanzar su única meta: el poder.

Nuestro sistema político se define como una “democracia parlamentaria”. Pero hay dos claves, cuatro palabras, que distorsionan el ideal del “Gobierno del Pueblo por el Pueblo”:

1- Partidos políticos. Agrupaciones de ideales o intereses ciudadanos, son los únicos posibles candidatos al voto.

2- Listas cerradas: cada partido confecciona una lista de personas a la que se vota (o no) en bloque (seleccionada o aprobada por el jefe).

 

En cada partido político es el jefe (su grupo afín) quien confecciona sus listas electorales: cada individuo elegido lo es, por tanto, por su cúpula partidista de poder, no por el ciudadano.  

De no resultar triunfador absoluto un partido, se procede a negociar entre las cúpulas de los partidos la elección del presidente del gobierno por el Parlamento.

Sánchez, aun perdedor de las elecciones, ha sido un formidable negociador para el apoyo de otros partidos:

1- Con los comunistas (disfrazados imaginativamente), aquellos con los que su partido, el PSOE, jamás iba gobernar, ofreciendo vicepresidencias y ministerios.

2- Políticos herederos y simpatizantes de la banda terrorista ETA, con los que el PSOE jamás iba a pactar, calificándoles como gente de paz y excarcelando asesinos etarras.

3- Independentistas vascos y catalanes, antagónicos de la Nación Española, a quien formalmente representan y de la que cobran (¡qué anomalía y contradicción!), con los que jamás pactaría un político que incluye “español” en el nombre de su propio(?) partido, cediéndoles soberanía, amnistiando gravísimos delitos, regalándoles bienes propiedad de los españoles.

Sánchez jamás necesitó ganar democráticamente unas elecciones. Porque domina el juego de los pactos mediante el trueque:

1- A los comunistas, entregándoles poder público y dinero público para administrar y gastar.

2- A los filoetarras, resto de independentistas vascos y catalanes, cediéndoles soberanía de España, como si a él perteneciera y no a los españoles.

Claro que para intercambiar con unos y otros ha absorbido del trabajo de los españoles fondos sin fin mediante una política fiscal confiscatoria para las clases medias, las microempresas y los autónomos, una política alocada de subvenciones y subsidios y un incremento desbocado del endeudamiento público.

Y, muy importante, ha procedido a colonizar instituciones y empresas públicas en aras de concentrar el poder político y económico. Se resiste el Poder Judicial cumpliendo escrupulosamente su cometido, aunque sometido en última instancia a los políticos mediante el Tribunal Constitucional.

 





El 24 de abril de 2024, Sánchez anuncia que se toma unos días de reflexión, suspendiendo toda actividad pública durante cinco días. Poco antes, el día 16, un juez abrió diligencias previas contra su esposa Begoña Gómez, denunciada por presuntos delitos de tráfico de influencias y corrupción privada.

Yo creo que el mismo día del anuncio de Sánchez, éste y su mujer Begoña, deciden poner inmediatamente en marcha una operación con el objetivo de desprestigiar a cuantos jueces, agentes de la autoridad, periodistas, empresarios, …, estén involucrados en las múltiples denuncias de corrupción contra miembros y allegados al PSOE y al propio gobierno. Ligada la operación de desprestigio se considera buscar mecanismos de chantaje al objeto de silenciar cuantas actividades irregulares (y delictivas) se estén investigando.





Sánchez convoca de inmediato a Santos Cerdán para proceder a poner en marcha el comando dispuesto a actuar “a cualquier precio y de cualquier forma” con el cometido de “silenciar al enemigo”.

La periodista de investigación Patricia López (fallecida en diciembre de 2025), estuvo durante años especializada en las “cloacas del Estado” en el diario Público y fundadora después del Grupo Crónica Libre con Rosa Villacastin y otras mujeres. Pone a disposición de Leire toda la información que posee fruto de su especialidad.





Santos Cerdán ordena a Leire que viaje de inmediato a Madrid y convoca a una reunión urgente a:

- Leire Díez

- Juanma Serrano Quintana, mano derecha de Cerdán

- Javier Pérez Dolset: exempresario involucrado y especializado en espionaje político

- Antonio Hernando: secretario de Estado de Telecomunicaciones

- Ion Antolín: director de comunicación del PSOE

- Juanfran Serrano: persona de confianza de Sánchez





La reunión del comando se celebra el día 26 en la sede federal del PSOE. Ponen en marcha a todos sus contactos del mundo y del submundo en la búsqueda de fotos, grabaciones y todo tipo de noticias delicadas sobre jueces, guardias civiles, policía, periodistas, abogados, y cualquiera que pudiese ser considerado enemigo del “Jefe” y del partido.

 





Sánchez, tras la apariencia de víctima enamorada, dolida y dubitativa, jamás pensó en dimitir. Creo que jamás lo hará. No creo que las urnas democráticas vayan a ser tampoco un freno para él. Ya sabemos que tiene demostrada capacidad para manipularlas y pervertirlas incluso contra los miembros del PSOE, no de “su” partido, sino del PSOE que, a mi parecer, ha sido y aún es un simple medio para su personal interés.





La ruina total de España con Sánchez está asegurada. Si también estoy en lo cierto en cuanto a que no admitirá manera alguna de dejar el poder, es posible que las urnas (que, en todo caso, ya está amañando indirectamente con subterfugios diversos), no sean armas suficientes. Ni tampoco que un tribunal de justicia le condenase a prisión (¿con Zapatero por sobreaforo?)

En tal caso, la cuestión es: ¿qué podríamos hacer? Merece una severa reflexión.

 

CM

23-7-2026

 

 

 


sábado, 18 de julio de 2026

INDECOROSA

 

Para Cicerón en “De Officis” el DECORUM, junto con la Sabiduría, la Justicia y la Templanza, es una de la “cuatro virtudes cardinales”. El DECORUM implica el Comedimiento (Verecundia), la Templanza, la Moderación, la Calma y la Justa Medida de todas las cosas.

 





El comportamiento decoroso. supone ajustarse a las normas morales, el respeto, la decencia, la honestidad y el recato conforme a las costumbres de la sociedad.

La persona, por el hecho de serlo, tiene una dignidad intrínseca que le corresponde como ser trascendente y es inalienable.

Pero aquí deseo referirme a aquel comportamiento social que merece la consideración de decencia, respetabilidad, dignidad, recato y honorabilidad reconocidos en cada ocasión y circunstancia por la sociedad a la que pertenecemos.

La falta de decoro infringe las normas sociales, éticas o profesionales de respeto y buena educación. En tanto que un delito es una violación tipificada en el Código Penal. Existen por tanto infracciones contra el decoro que no constituyen delito, pero sí reprobación social.

La falta de decoro se resuelve con reproche social, pérdida de prestigio y llamada de atención. La circunstancia, el contexto y la posición social condicionan el tipo y exigencia del decoro: un comportamiento desenfadado perfectamente adecuado (y deseable) para compartir y disfrutar unas cervezas con unos amigos en un bar, es sin duda reprochable en un funeral; o la locuacidad y lenguaje coloquial perfectamente normal en una reunión íntima, no es adecuado durante una ceremonia solemne. El decoro formal de atuendo y gesto se manifiesta muy diversamente dependiendo de la situación y el momento.

El estatus o posición social vincula a la valoración social del decoro, de forma que aquellos no abusen ni humillen a otros. En términos generales, diré que, a más estatus, mayor decoro por el componente ejemplarizante que exige siempre una más alta posición social. “La mujer del César, además de honrada, debe parecerlo”: parece que Publio Clodio Pulcro, aristocrata de mala reputación, se “coló” disfrazado de mujer en una fiesta femenina que celebraba Pompeya, esposa de Julio César; César perdonó a Publio Clodio, pero se divorció de Pompeya.

Un(a) consorte es aquella persona que recibe su condición por razón de su matrimonio, que la posee por derecho propio. En España, la consorte del presidente del Gobierno carece de derechos ni deberes jurídicos específicos, es una ciudadana más.

En España, como puro protocolo, puede acompañar al presidente en actos o viajes oficiales en calidad de invitada o anfitriona sin asumir ningún tipo de autoridad, aunque se exige de ella una representación digna.

Como cualquier otro ciudadano está sujeta a la legislación general sobre tráfico de influencias y corrupción.

 

Jamás hubiese procedido yo a juzgar a Begoña Gómez; ni me considero capacitado ni formalmente soy quién para hacerlo. Menos cuando unos profesionales (magistrados de la Audiencia) van a proceder a hacerlo en breve dirigiendo el mejor juicio de un jurado popular.

Sin embargo, hace ya tiempo que dejé escrito y ahora reitero que el comportamiento de Begoña Gómez no sólo ha carecido de la prudencia y discreción exigible a su personal circunstancia, sino que ha venido actuando como si tal circunstancia le confiriese un poder distinto y superior del que posee un simple ciudadano.

En cuanto a sus méritos personales en el área profesional, choca que su posible experiencia en el área contable y de tesorería de los discutibles pero prósperos negocios de su padre más sus estudios privados de marketing hayan sido los cimientos sobre los que pudo construir su vínculo directivo con la Universidad Complutense, su relevante puesto en una fundación del Instituto de Empresa y su acceso a los contactos con las altas direcciones de grandes empresas. Podría ser, aunque resulta de tan gran rareza que resulta más concebible que tales logros los obtuviera explotando su especial circunstancia de consorte del presidente del gobierno. Desde luego, si ha sido honrada, no lo ha parecido en absoluto.

En conclusión, con total independencia de los aspectos puramente jurídicos de su hacer, creo firmemente que Begoña Gómez ha actuado con una clamorosa falta de decoro y verecundia, absolutamente reprobable dado su inusual vínculo matrimonial.

Si finalmente resultase absuelta de cualquier delito, en nada modificaría mi calificación de carencia del mínimo decoro social en el proceder de Begoña Gómez.

 

CM

18-7-2026

 

 

domingo, 12 de julio de 2026

 PAX, ORA ET LABORA



Expansión máxima del Imperio Romano


El Imperio Romano alcanzó su apogeo en el siglo II. Con Trajano fue el momento de mayor expansión geográfica.

Progresivamente la sociedad se polarizó en:

-Élite privilegiada (Honestiores): emperador, senadores, ricos militares y comerciantes y magistrados locales.

-Plebeyos, campesinos, artesanos y proletarios (Humiliores). Sufrían penas mucho más severas (incluida la tortura legal).

Los gastos militares se duplicaron (también por atender las extensísimas fronteras) y las provincias cobraron una gran importancia y poder.

Creció muy considerablemente la burocracia. Adriano redujo drásticamente las competencias del Senado, sustituyéndolo por el Consejo Imperial.

La deriva autocrática contribuyó a ahogar la vida autónoma local. Con Cómodo, Roma entró en un proceso de inestabilidad que desembocó en la gran crisis en el siglo III: invasiones bárbaras, epidemias, ruralizacion del Imperio y pérdida de movilización con severa polarización social.

La constante expansión del Imperio hasta el siglo II tuvo un importante factor económico: la disponibilidad de esclavos como mano de obra muy barata. Para hacer frente a la escasez de mano de obra y a la recaudación de impuestos, Diocleciano implementó profundas reformas que ataron a los campesinos a la tierra (semilla del futuro sistema medieval).

El ejército se convirtió en la principal vía de ascenso social (con la consiguiente consecuencia de descenso del nivel cultural).

Las ciudades, por las invasiones bárbaras, se hicieron inseguras y propiciaron la emigración buscando protección en los latifundios (futuros feudos).

El caos llevó a que en cincuenta años hubo casi treinta emperadores.

Una inflación formidable acabó con la confianza en la moneda y la inevitable repercusión en el comercio.

La corrupción se extendió y generalizó en especial en el ejército.

Todo ello se resume en un proceso de degradación económica, social y moral. En definitiva, un debilitamiento tal que el Imperio sucumbió ante las invasiones godas.

En el año 395 Teodosio dividió el Imperio en dos: Occidente y Oriente entre sus dos hijos.





El Imperio de Occidente sucumbió formalmente en el 476 cuando el caudillo germano Odoacro depuso al último emperador Rómulo Augústulo.

 


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Benito nació en Nursia en el año 480, en una familia acomodada. Al inicio de su adolescencia le enviaron a estudiar a Roma. Como le repugnó la vida disoluta y licenciosa de la gran ciudad huyó al valle de Subiaco donde conoció a Romano de Subiaco, monje de un monasterio cercano cuyo abad le señaló una cueva austera donde Benito vivió como un ermitaño durante tres años, asegurándose el respeto de cuantos le rodeaban. En la Pascua del año 500, tras la muerte del abad de un monasterio cercano, terminó aceptando sustituirle. El experimento fracasó, al punto de que algunos monjes trataron de envenenarle en dos ocasiones. Se salvó de forma milagrosa.





De regreso a Subiaco, sus milagros fueron tan frecuentes que atrajeron a cantidad de personas por su santidad y carácter. Allí permaneció unos treinta años predicando “La Palabra del Señor”:  fundó 12 monasterios y finalmente el gran monasterio benedictino de Montecassino, en una colina entre Roma y Nápoles.






Fue en Montecassino donde compuso su “Regla” de vida comunitaria, basada en la estabilidad (residir de por vida en el mismo monasterio) y especial interés por la buena conducta moral, la piedad mutua y la obediencia al abad. Una familia ordenada bajo el lema “Pax, Ora et Labora” (Paz, Ora y Trabaja). Escribió el Libro de Preceptos en el 516 destinado a la convivencia de los monjes bajo la autoridad de un abad.

Los Benedictinos han usado la Regla durante ¡15 siglos!, por lo que a san Benito se le considera el fundador del “monacismo occidental”. Fue escrita como guía para comunidades individuales y autónomas y todas se mantienen autogobernadas hasta hoy. Incluye cultivar modelos de comunidades y estilos de vida contemplativos con vínculos muy estrechos.

Prestó San Benito especial atención a la regulación del horario, considerando el aprovechamiento de la luz solar para conseguir un equilibrio entre el trabajo (esencialmente agrario), la meditación, la oración y el sueño.

El hábito debía estar formado por una túnica y un escapulario, cubiertos por una capa con capucha. El color original fue el de la lana sin teñir, después predominó el color negro hasta la reforma cisterciense que volvió a adoptar el blanco (monjes negros y monjes blancos).

 

El monacato cristiano se inició en el desierto egipcio. Tanto el monasticismo solitario (anacoretas) como el comunal (cenobitas) se hicieron muy populares y se extendieron fuera de Egipto.

El trabajo de san Benito recogió ideas preconcebidas ya presentes en la comunidad religiosa, haciendo cambios menores.





La Santa Regla expone los principios fundamentales de la vida religiosa:

-renuncia a la propia voluntad,

-obediencia sin vacilación bajo la bandera de Cristo el Señor.

-escuela para enseñar el “camino a la salvación”,

-perseverar en el monasterio hasta la muerte,

-compartir la paciencia en la Pasión de Cristo,

-moderación en el uso de la palabra,

-humildad,

-oración con sincera compunción, sin muchas palabras, bajo la inspiración de la gracia divina,

-un decano por cada diez monjes,

-regulación de los castigos: amonestación privada, represión pública, separación de los hermanos y excomunión o castigo corporal,

-prohibición de posesión privada sin permiso del abad,

-organización del servicio de cocina,

-cuidados de los enfermos, los viejos y los jóvenes,

-lectura en voz alta durante las comidas,

-cantidad y calidad de los alimentos: dos comidas al día con dos platos, una libra de pan y una “hemina” (un cuarto de litro) de vino. Prohibición de la carne de los animales de cuatro patas.

-silencio estricto por la noche,

-designación de cantores en el coro y lectores,

-trabajo apropiado para la habilidad del monje, mínimo cinco horas diarias,

-hospitalidad,

-el abad debe ser elegido por sus monjes,

-prohibición a los monjes de defenderse unos a otros,

-es simplemente un medio hacia la piedad.

La versión más antigua en lenguaje vulgar es una traducción alemana del siglo IX. En el siglo X ya hay traducciones romances en España.

 

San Benito ejerció una influencia fundamental en la cultura europea: su Regla es una síntesis de la espiritualidad oriental y la laboriosidad occidental.







Los numerosos monasterios que han surgido siguiendo el carisma de San Benito son unos legados esenciales para la cultura de Europa. Se extendieron primero por el continente europeo y luego por todo el mundo, comprometidos en crear comunión.

Los monasterios fueron importantes centros de vida religiosa, de administración política, de desarrollo económico y de aprendizaje, teológico y secular. Los libros se escriben y copian en las salas de escritura (scriptoria) de los monasterios y las escuelas de la abadía forman al clero y a la élite gobernante.

Fueron el refugio de los conocimientos de la antigüedad griega y romana y su estudio y desarrollo fueron esenciales durante la Civilización Cristiana, durante la Edad Media.

En el siglo XVI, los soberanos protestantes suprimen monasterios y confiscan sus propiedades. Algunos abades y monjes son asesinados: en Inglaterra, norte de Alemania, Países Bajos y Escandinavia desaparece la vida monástica. En los países católicos, sin embargo, el monacato benedictino florece. Las abadías se reconstruyen en el espléndido estilo barroco y muchos monasterios se convierten en centros de erudición, cultura y educación. Y se extienden al Nuevo Mundo.





El siglo XVIII es nefasto para la fe y se consideran los monasterios como lugares de superstición y atraso y desaparece el 95%. Pero en el siglo XIX se produce un “renacimiento” monacal, se refundan antiguos monasterios y se crean nuevas comunidades.

Una curiosidad: en Preci (oración), un pequeño pueblo cercano a Nursia (donde nació San Benito), existía la próxima abadía de santo Eutiquio, donde se había desarrollado por los monjes un importante trabajo de investigación médica que se inició con el conocimiento de las muy abundantes plantas medicinales. Y aquello derivó en la conocida como “Escuela de Cirugía”, de enorme prestigio, especializada en el tratamiento de las cataratas, hernia inguinal y los cálculos renales. Un concilio en 1215 prohibió a los monjes ejercer la cirugía. Éstos decidieron transmitir todos sus valiosos conocimientos a los centros vecinos.

 




En 1964, el Papa Pablo VI proclamó “Patróno de Europa” a San Benito, a quien se refirió como “pacis nuntius” (heraldo de la paz).

 




Comunidad Benedictina de la Santa Cruz



Conforme buscaba información para este escrito, tuve la perturbadora sensación de que los aconteceres y degradaciones que condujeron al Imperio Romano a su final, podían ser perfectamente crónicas actuales. Y que los principios por los que se guió San Benito, contienen las recetas para tratar a una sociedad occidental actual en evidente decadencia y profundamente contaminada por la violencia, el odio y las guerras.





De nuevo se pone de relieve la necesidad humana de “espiritualizar” la vida y que sigue siendo una guía de comportamiento “Pax, Ora et Labora”.

 

CM

11-7-2026 (festividad de San Benito)