domingo, 12 de julio de 2026

 PAX, ORA ET LABORA



Expansión máxima del Imperio Romano


El Imperio Romano alcanzó su apogeo en el siglo II. Con Trajano fue el momento de mayor expansión geográfica.

Progresivamente la sociedad se polarizó en:

-Élite privilegiada (Honestiores): emperador, senadores, ricos militares y comerciantes y magistrados locales.

-Plebeyos, campesinos, artesanos y proletarios (Humiliores). Sufrían penas mucho más severas (incluida la tortura legal).

Los gastos militares se duplicaron (también por atender las extensísimas fronteras) y las provincias cobraron una gran importancia y poder.

Creció muy considerablemente la burocracia. Adriano redujo drásticamente las competencias del Senado, sustituyéndolo por el Consejo Imperial.

La deriva autocrática contribuyó a ahogar la vida autónoma local. Con Cómodo, Roma entró en un proceso de inestabilidad que desembocó en la gran crisis en el siglo III: invasiones bárbaras, epidemias, ruralizacion del Imperio y pérdida de movilización con severa polarización social.

La constante expansión del Imperio hasta el siglo II tuvo un importante factor económico: la disponibilidad de esclavos como mano de obra muy barata. Para hacer frente a la escasez de mano de obra y a la recaudación de impuestos, Diocleciano implementó profundas reformas que ataron a los campesinos a la tierra (semilla del futuro sistema medieval).

El ejército se convirtió en la principal vía de ascenso social (con la consiguiente consecuencia de descenso del nivel cultural).

Las ciudades, por las invasiones bárbaras, se hicieron inseguras y propiciaron la emigración buscando protección en los latifundios (futuros feudos).

El caos llevó a que en cincuenta años hubo casi treinta emperadores.

Una inflación formidable acabó con la confianza en la moneda y la inevitable repercusión en el comercio.

La corrupción se extendió y generalizó en especial en el ejército.

Todo ello se resume en un proceso de degradación económica, social y moral. En definitiva, un debilitamiento tal que el Imperio sucumbió ante las invasiones godas.

En el año 395 Teodosio dividió el Imperio en dos: Occidente y Oriente entre sus dos hijos.





El Imperio de Occidente sucumbió formalmente en el 476 cuando el caudillo germano Odoacro depuso al último emperador Rómulo Augústulo.

 


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Benito nació en Nursia en el año 480, en una familia acomodada. Al inicio de su adolescencia le enviaron a estudiar a Roma. Como le repugnó la vida disoluta y licenciosa de la gran ciudad huyó al valle de Subiaco donde conoció a Romano de Subiaco, monje de un monasterio cercano cuyo abad le señaló una cueva austera donde Benito vivió como un ermitaño durante tres años, asegurándose el respeto de cuantos le rodeaban. En la Pascua del año 500, tras la muerte del abad de un monasterio cercano, terminó aceptando sustituirle. El experimento fracasó, al punto de que algunos monjes trataron de envenenarle en dos ocasiones. Se salvó de forma milagrosa.





De regreso a Subiaco, sus milagros fueron tan frecuentes que atrajeron a cantidad de personas por su santidad y carácter. Allí permaneció unos treinta años predicando “La Palabra del Señor”:  fundó 12 monasterios y finalmente el gran monasterio benedictino de Montecassino, en una colina entre Roma y Nápoles.






Fue en Montecassino donde compuso su “Regla” de vida comunitaria, basada en la estabilidad (residir de por vida en el mismo monasterio) y especial interés por la buena conducta moral, la piedad mutua y la obediencia al abad. Una familia ordenada bajo el lema “Pax, Ora et Labora” (Paz, Ora y Trabaja). Escribió el Libro de Preceptos en el 516 destinado a la convivencia de los monjes bajo la autoridad de un abad.

Los Benedictinos han usado la Regla durante ¡15 siglos!, por lo que a san Benito se le considera el fundador del “monacismo occidental”. Fue escrita como guía para comunidades individuales y autónomas y todas se mantienen autogobernadas hasta hoy. Incluye cultivar modelos de comunidades y estilos de vida contemplativos con vínculos muy estrechos.

Prestó San Benito especial atención a la regulación del horario, considerando el aprovechamiento de la luz solar para conseguir un equilibrio entre el trabajo (esencialmente agrario), la meditación, la oración y el sueño.

El hábito debía estar formado por una túnica y un escapulario, cubiertos por una capa con capucha. El color original fue el de la lana sin teñir, después predominó el color negro hasta la reforma cisterciense que volvió a adoptar el blanco (monjes negros y monjes blancos).

 

El monacato cristiano se inició en el desierto egipcio. Tanto el monasticismo solitario (anacoretas) como el comunal (cenobitas) se hicieron muy populares y se extendieron fuera de Egipto.

El trabajo de san Benito recogió ideas preconcebidas ya presentes en la comunidad religiosa, haciendo cambios menores.





La Santa Regla expone los principios fundamentales de la vida religiosa:

-renuncia a la propia voluntad,

-obediencia sin vacilación bajo la bandera de Cristo el Señor.

-escuela para enseñar el “camino a la salvación”,

-perseverar en el monasterio hasta la muerte,

-compartir la paciencia en la Pasión de Cristo,

-moderación en el uso de la palabra,

-humildad,

-oración con sincera compunción, sin muchas palabras, bajo la inspiración de la gracia divina,

-un decano por cada diez monjes,

-regulación de los castigos: amonestación privada, represión pública, separación de los hermanos y excomunión o castigo corporal,

-prohibición de posesión privada sin permiso del abad,

-organización del servicio de cocina,

-cuidados de los enfermos, los viejos y los jóvenes,

-lectura en voz alta durante las comidas,

-cantidad y calidad de los alimentos: dos comidas al día con dos platos, una libra de pan y una “hemina” (un cuarto de litro) de vino. Prohibición de la carne de los animales de cuatro patas.

-silencio estricto por la noche,

-designación de cantores en el coro y lectores,

-trabajo apropiado para la habilidad del monje, mínimo cinco horas diarias,

-hospitalidad,

-el abad debe ser elegido por sus monjes,

-prohibición a los monjes de defenderse unos a otros,

-es simplemente un medio hacia la piedad.

La versión más antigua en lenguaje vulgar es una traducción alemana del siglo IX. En el siglo X ya hay traducciones romances en España.

 

San Benito ejerció una influencia fundamental en la cultura europea: su Regla es una síntesis de la espiritualidad oriental y la laboriosidad occidental.







Los numerosos monasterios que han surgido siguiendo el carisma de San Benito son unos legados esenciales para la cultura de Europa. Se extendieron primero por el continente europeo y luego por todo el mundo, comprometidos en crear comunión.

Los monasterios fueron importantes centros de vida religiosa, de administración política, de desarrollo económico y de aprendizaje, teológico y secular. Los libros se escriben y copian en las salas de escritura (scriptoria) de los monasterios y las escuelas de la abadía forman al clero y a la élite gobernante.

Fueron el refugio de los conocimientos de la antigüedad griega y romana y su estudio y desarrollo fueron esenciales durante la Civilización Cristiana, durante la Edad Media.

En el siglo XVI, los soberanos protestantes suprimen monasterios y confiscan sus propiedades. Algunos abades y monjes son asesinados: en Inglaterra, norte de Alemania, Países Bajos y Escandinavia desaparece la vida monástica. En los países católicos, sin embargo, el monacato benedictino florece. Las abadías se reconstruyen en el espléndido estilo barroco y muchos monasterios se convierten en centros de erudición, cultura y educación. Y se extienden al Nuevo Mundo.





El siglo XVIII es nefasto para la fe y se consideran los monasterios como lugares de superstición y atraso y desaparece el 95%. Pero en el siglo XIX se produce un “renacimiento” monacal, se refundan antiguos monasterios y se crean nuevas comunidades.

Una curiosidad: en Preci (oración), un pequeño pueblo cercano a Nursia (donde nació San Benito), existía la próxima abadía de santo Eutiquio, donde se había desarrollado por los monjes un importante trabajo de investigación médica que se inició con el conocimiento de las muy abundantes plantas medicinales. Y aquello derivó en la conocida como “Escuela de Cirugía”, de enorme prestigio, especializada en el tratamiento de las cataratas, hernia inguinal y los cálculos renales. Un concilio en 1215 prohibió a los monjes ejercer la cirugía. Éstos decidieron transmitir todos sus valiosos conocimientos a los centros vecinos.

 




En 1964, el Papa Pablo VI proclamó “Patróno de Europa” a San Benito, a quien se refirió como “pacis nuntius” (heraldo de la paz).

 




Comunidad Benedictina de la Santa Cruz



Conforme buscaba información para este escrito, tuve la perturbadora sensación de que los aconteceres y degradaciones que condujeron al Imperio Romano a su final, podían ser perfectamente crónicas actuales. Y que los principios por los que se guió San Benito, contienen las recetas para tratar a una sociedad occidental actual en evidente decadencia y profundamente contaminada por la violencia, el odio y las guerras.





De nuevo se pone de relieve la necesidad humana de “espiritualizar” la vida y que sigue siendo una guía de comportamiento “Pax, Ora et Labora”.

 

CM

11-7-2026 (festividad de San Benito)

 


jueves, 9 de julio de 2026

 MICROSCOPIO Y TELESCOPIO







 

MICROSCOPIO

Somos cuarenta y siete vecinos en Estepa de Santa Facunda. Y hace más de treinta años que mi trabajo, mi vida entera, estuvo en el monte. Es mi pueblo maderero y resinero, ¡el mejor de la Moría!

Mi madre me parió en un mes de enero. Cuentan que la casa llevaba seis días aislada por la nieve y aún permaneció acorralada otros trece. Por entonces era lo normal en la Moría.

Mis primeros recuerdos están en el olor de los bosques húmedos, en los arroyos impetuosos, en la limpia y fría brisa precursora de la próxima primavera.  





A finales de marzo, en los bosques resineros, el “derroñe”, la limpieza de los troncos y la colocación de los “potes” para recibir el goteo de la protectora resina. Y durante el verano las “picas” estimuladoras y la recogida de los potes en cubas de madera.





En los bosques madereros, seleccionados los que cumplieron más de treinta años, la tala cuando más aprieta el verano y su transporte en carros con mulas hasta el aserradero.

De mi abuelo y mi padre aprendí cómo atender los bosques y amar los árboles que les permitió vivir y que también a mí me han permitido sostener mi familia y mi casa. Los años de escuela y la universidad de la vida se me asentaron bien y con provecho.





Cuando comenzaron a llegar grandes empresas con sus máquinas formidables yo comprendí que aquel tipo de vida desaparecía y mis dos hijos ya tenían su horizonte próximo lejos de casa.

Aún faltaban unos años para mi vejez cuando vi en la televisión un documental sobre la labor de los políticos. Me encontraba con habilidades para tal empeño. Siempre gocé en la Moría de fama de cumplidor, leal y dispuesto para los demás, lo que sin duda me supuso la simpatía de las gentes.





Hace ya once años que conseguí el primer apoyo vecinal para el nuevo empleo. Cogí lo que debía y dejé lo exigido para medrar en el oficio.

Hace tiempo que dejé de pisar montes. Fui perdiendo viejas emociones y ganando los ardides imprescindibles para hacer ver a los demás aquel espíritu de servicio que fue verdadero al principio pero que tuve que acomodar después a los requerimientos nuevos, abandonando progresivamente la sinceridad de los iniciales. Así, he ido ofreciendo lo que intuía que los demás deseaban escuchar o convenciéndoles de que su interés auténtico estaba en lo que mi particular interés requería (aunque les perjudicara).






Acabo de formalizar la independencia de la antigua Moría con las firmas de todos sus vecinos (¡43.853!), como uno más de tantos estados asociados a lo que fue una gran nación. ¡Soy el Jefe, soy Grande!

 

TELESCOPIO

(Tomado de “El tamaño de la Vía Láctea es mayor de lo que pensábamos”. The Conversation).



PTOLOMEO


Nuestro planeta Tierra dista mucho de ser el centro del universo (ni Aristóteles ni Ptolomeo acertaron en esto). Nos encontramos en la zona exterior de una galaxia en espiral, la Vía Láctea.



LA VÍA LÁCTEA ES MAYOR QUE LO QUE SE SABÍA 


Un equipo de astrónomos ha encontrado que los brazos espirales exteriores de nuestra galaxia podrían extenderse ¡un 10%! más allá de lo que se pensaba.

Hoy se estima que la Vía Láctea contiene entre 100 y 400 mil millones de estrellas. El disco tiene un diámetro aproximado de unos 100 mil años luz y un grosor de mil años luz. Nuestro sistema solar está situado en uno de los brazos exteriores del disco, a unos 26 mil años luz del agujero negro supermasivo Sagitario A.

(Un año luz equivale aproximadamente a ¡9 Billones de kilómetros!).



EL SISTEMA SOLAR EN LA VÍA LÁCTEA 


Las estrellas que componen los brazos espirales del disco son extremadamente masivas y muy jóvenes. Están consumiendo su gran reserva de combustible nuclear a un ritmo acelerado por lo que se están formando continuamente estrellas.

En un ramal secundario del brazo de Orión está ubicado nuestro sistema solar y, dentro de él “nuestra” Tierra. El sol ocupa el 99,85% de todo el sistema. Alrededor giran ocho planetas: “rocosos o interiores”, con superficie sólida y densa (p.e. la Tierra); y “gaseosos o exteriores”, de mayor tamaño y con sistemas de anillos.

Los astrónomos han descubierto que tanto el brazo Exterior como el brazo Exterior de Escudo-Centauro se encuentran aproximadamente ¡un 10%! más lejos que lo que hasta ahora se conocía.

Dentro de la Vía Láctea se han descubierto más de tres mil doscientos sistemas planetarios.



ASPECTO DEL UNIVERSO CONOCIDO


Finalmente, los astrónomos estiman que en el Universo puede haber unos ¡dos Billones de galaxias!

 

 

La verdad, me he perdido con las dimensiones que manejan los astrónomos. Y me ha dado por pensar en la mirada desde fuera hacia dentro. Como ya me había acostumbrado a mirar desde dentro hacia dentro, me encuentro fatalmente sobrecogido y desconcertado.

¿Podrá alguien de una galaxia distinta de la Vía Láctea interesarse por “mi presidencia”, por la Moría, por Estepa de Santa Facunda, por aquellos bosques que abandoné y aquellos árboles que dejé de mimar?

Tengo la esperanza de que nadie en el Universo tenga interés alguno. Pero si lo tuviera y dispusiera de medios para echar una ojeada, …, ¿soy alguien? Creo estar mucho más allá de la insignificancia. Seguramente ni siquiera sea. Salvo, …, ¿si abandono todo lo que he hecho, “construido” y destruido los últimos años y regreso a Estepa? Puede que vuelva a existir.

¡Regreso para encontrarme con algo (conmigo) en la inmensidad del Universo!

 

9-7-2026