viernes, 18 de septiembre de 2026

 MARIONETA

 

RAE:

1: Títere o muñeco movido por hilos u otro procedimiento.

2: Persona que se deja manejar.

3: Teatro representado por marionetas.

 



martes, 15 de septiembre de 2026

  

SALUD DEMOCRÁTICA

Y HONOR ESPAÑOL


La Tiranía nace de la Democracia cuando el pueblo confunde la Libertad con el Libertinaje y el desprecio con las leyes (Platón).

Al Rey la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma, y el alma es sólo de Dios (Calderón)


 





Tengo repetido que considero que, en términos sociales de soberanía, la sociedad (el “pueblo”) es la única titular de la misma. Sería la esencia de la Democracia. Otra cosa es la forma más clara y eficaz con que la sociedad (el pueblo), ejerza su soberanía.

Tengo también repetido que el modo de ejercerla mediante un sistema de representación a través de partidos políticos que elaboran listas electorales cerradas (para obligar a que al votante le represente un partido y no individuos), mediante un sistema interno de poder piramidal que hace que las tales listas electorales las apruebe el jefe de cada partido, es un método indeseable: el ciudadano queda tan alejado (e ignorado) del ejercicio de su soberanía que, en la práctica, queda sustituido, suplantado por unas organizaciones que, además, cínicamente reconocen que los “programas electorales” (el compromiso contractual del representante), están “hechos para no cumplirlos”. ¿Qué queda pues de aquella “soberanía social” (o popular) ?: un puro “paripé”.

El supuesto soberano (ciudadano) ni elige a “su” representante (no le puede premiar, recriminar o despedir) ni suscribe con él un contrato válido, porque no está sujeto a cumplimiento. Ni tampoco evita que el partido político votado pacte con otro que repugne al votante hasta la naúsea. El sistema electoral permite y considera legales a agrupaciones, partidos, en cuya esencia está tener a España como enemigo, lo que no impide que la represente: ¡representar (y cobrar la representación) al enemigo! Incongruencia brutal y fatal.

La perversión del sistema democrático es tal que digo rotundamente que en España carecemos de un régimen democrático. No existe impedimento alguno para que el gobernante elegido por los partidos actúe contra el interés común de la sociedad (del pueblo).

¿Qué es en realidad el régimen político de España? Quizás algo muy parecido a una dictadura de partidos políticos que pueden tener como meta la destrucción de España (sea en directo o colateralmente).

Queda por tanto la sociedad (el pueblo) marginado totalmente de la soberanía, salvo la teatralizacion del voto ciudadano cada cuatro años.

La cuestión por tanto queda reducida a una lucha por el PODER entre los partidos políticos legales (aunque sean totalmente ilegítimos).

En tal lucha toman relevancia los escaños, o sea, el número de “representantes” que, mediante la curiosa técnica de la ley D’Hondt (fórmula ingeniosa que traduce en escaños los votos obtenidos) determina los diputados y senadores siempre agrupados por partidos. ¿Qué relación final existe entre el votante y el escaño?: tiende a cero, o cero absoluto. ¿Qué relación hay entre cada votante y el presidente del gobierno, elegido por los escaños del Parlamento?: cero.

Como el sistema no está ideado para la participación real ciudadana sino para que alguien detente el poder, la soberanía real sobre el Estado mediante los mecanismos de partidos y fórmulas matemáticas ya dichas, ignoremos desde ahora a la sociedad (al pueblo), no solo ajena al sistema político, sino desarmada en la práctica para corregir sus posibles excesos o ataques contra la libertad de los ciudadanos, de la sociedad (del pueblo).

De hecho, ya tenemos asumido como normal que el del poder, el presidente del gobierno tenga que esconderse en los espacios públicos de la voz (insulto incluso) de la sociedad (del pueblo). Lógicamente le importa un comino porque su poder no se lo entrega la sociedad (el pueblo), aunque sí le moleste la “mala imagen” que los vídeos puedan dar (por ejemplo, que le identifiquen como “el galgo de Paiporta’ por su ligereza al salir huyendo de las doloridas protestas ciudadanas).

En el sistema, repito, solo importa el número de escaños dominados, escaños aliados y escaños con capacidad de influir en el poder. De hecho, que un partido obtenga el mayor número de votos ciudadanos es absolutamente indiferente para el sistema político que nos rige y somete. O que, quien jamás haya ganado una votación, se logre instalar en el poder con pretensión de omnímodo.

 

También significa que 1 diputado (de un total de 350) y 2 senadores (entre 266) que tiene Ceuta, son políticamente DESPRECIABLES. Y se pone trágicamente de manifiesto cuando en esa ciudad de España sufrimos una súbita y pavorosa invasión extranjera de más de 70 mil personas y el poder político decide no hacer nada.

Lo aparentemente inexplicable (dejación del deber de control y defensa de fronteras y de garantizar los derechos y la seguridad de los ciudadanos), creo que sí puede tener explicación aún siendo profundamente maligna:

a) Desprecio total a una comunidad que sólo puede aportar 1 diputado y 2 senadores. Confirmación de que una comunidad “vale lo que pesa en escaños”.

b) Permisión, o incluso participación de un gobierno impopular en unos hechos que procuren progresivamente sorpresa, miedo, angustia, tensión y violencia física de gravedad suficiente que justifique al jefe del gobierno dejar en suspenso la convocatoria de elecciones generales. Amarrar el poder.

No es menos cierto que hay apariencias sobradas de que el actual poder político esté realizando las manipulaciones legales necesarias para modificar el censo electoral (al amparo de la “ley de nietos”). Escuché a un comunicador poner en boca del gobernante que “si estos electores no me quieren, busco a quienes me quieran y les hago electores”; es muy probable que no anduviera descaminado. Esta hipótesis puede perfectamente correr en paralelo, son alternativas a la suspensión electoral por causas que el jefe del Gobierno estime graves. Entraríamos de lleno en el campo de la alta traición.

Hemos vivido ya la experiencia de que el jefe del gobierno marchó a disfrutar de sus vacaciones porque no consideró que el asalto e invasión de 80 mil extranjeros a una ciudad española de 80 mil habitantes revestía un grado de gravedad que mereciera suspender sus vacaciones y que congelase toda actuación del Estado hasta darlas por acabadas en un mes. Sus acólitos y perrillos diversos asumieron y calcaron el comportamiento, a excepción de alguna pequeña pantomima de visitas fugaces de perrillos que no restaron un ápice de angustia y encarcelamiento a la ciudadanía asaltada y sometida. 

¡Ah, el ejército de España, acuartelado, salvo escasísimos pelotones desarmados y ultrajados por invasores violentos sin capacidad para defenderse ni a sí mismos! Algún descerebrado tuvo éxito social hace tiempo pretendiendo la histórica transformación de un ejército militar en una organización humanitaria. El caos mental de algunos prende a veces en partes amorfas de la sociedad, sin capacidad de discernir entre una mula, una mesa camilla y el reflejo en el agua de un rayo de luna.

 


Hoy, un mes y medio tras la invasión, se estima (¡sin datos!) en más de 15 mil invasores extranjeros ocupando la ciudad de Ceuta:

    en hacinamiento totalmente descontrolado

    absoluta falta de seguridad

    sanidad colapsada y empeorando

    insalubridad total

    tráfico evidente de hachís (potente psicótico)

    centro de tráfico de drogas el el barrio El Príncipe

    sin plan (conocido) de permanencia

Estoy totalmente con don Juan José Vivas, el presidente de Ceuta: luchar y salvar a Ceuta es luchar y salvar a España.

El gobierno de España ha ido cegando casi todas las salidas hacia la normalidad de Ceuta. Parece que pretenda dejar como salida única la violencia. Urge que la Justicia tome cartas en el asunto, juzgue y, en caso de coincidir con mi propio juicio, condene como corresponda a quienes han atentado y siguen atentando contra la sociedad (pueblo) española, poniendo fin a lo que lleva un inequívoco camino de destrucción social de España.






Para eso no es obstáculo ni cortapisa el que nuestro sistema político no sea democrático. Pero sí es imprescindible tener el coraje donde se debe para preservar el honor, la dignidad y buena salud de nuestra sociedad (pueblo).

 

CM

15-9-2026

 


sábado, 12 de septiembre de 2026

 DRY MARTINI CON MI HIJA

 





Con menos frecuencia de lo que yo desearía y más de lo que la razón y circunstancias indican, mi querida hija “me saca” a dar un paseo y me invita a un regocijo. De dónde saca el tiempo que no tiene es un misterio inexplicable. Puede que el motivo sea que me he portado bien o, más probablemente, que ella crea que no he sido tan malo. O, lo más seguro, que piense que hija y padre podemos pasar juntos un buen rato. Con toda honradez, lo pasamos pipa. Y yo se lo agradezco una enormidad porque para mí son muy extraordinarias las ocasiones de disfrutar a tope. De ella primero y, después, de los planes que con total acierto prepara, todos ellos entorno a la música que tanto nos satisface.

También son ocasiones raras para mí porque hace tiempo que salgo poco, como ocurre con el avance de la edad y las circunstancias que con tanta frecuencia lo acompañan.

Ingrediente de primer orden es la “charleta” que, además de lo principal, me da respuesta a algunas cuestiones que, siendo hoy corrientes, a mi me causan estupor. Una fue anteayer conocer por su boca la razón del decaimiento notable de las conversaciones telefónicas y su sustitución por grabaciones por WhatsApp que envían y reciben y que construyen una intercomunicación enormemente extraña para mí. “Es para ahorrar tiempo, evitando dilatar innecesariamente la comunicación. En las grabaciones te ciñes a lo necesario y te evitas enrollarte”.

¡Eureka, tiene una explicación lógica! Pude presenciar una comunicación de mi hija con otra persona por este sistema y sí me pareció claro que lo habían hecho con un evidente ahorro de tiempo comparado con una conversación telefónica. Ambos interlocutores fueron “al grano”, sin disquisiciones.





Recordé después que, en aquellos lejanos años en que yo me fumaba hasta el humo, siempre acudía animoso al estanco regentado por una encantadora abuelita y nos poníamos al día sobre las anginas superadas de su nieto, la mejoría de mi fascitis plantar y su infalible remedio casero para tratarla. Podíamos “perder” el tiempo sin malas consecuencias aparentes. Todos vivíamos, trabajábamos, con menos ansiedad permanente. Percibo hoy una tensión generalizada que hace años no notaba. Es posible que hoy haya que atender más asuntos que antes y que no se disponga de tiempo extra para charlar. Habría que meditarlo (si hay tiempo).

Me he vuelto a enrollar. El caso es que hicimos sin problemas el trayecto hasta el barrio de las letras. Mi hija detesta este Madrid de hoy, pero tiene lucidez y reflejos sobrados para sortear los constantes obstáculos de la saturada y frenética ciudad. Yo también, lo detesto, pero no lo tengo que sufrir. Me gusta mucho menos el ambiente general.

Mi hija había hecho un sobreesfuerzo milagroso, me recogió en casa a tiempo de disfrutar de un rato antes de entrar en la sala del concierto. ¡Una maravilla!





Frente a nuestro destino, una coctelería “con sabor” y una especie de porche con una mesa y un par de silloncitos libres antes de traspasar la puerta, que nos aisló del ruido-música del local.





Un cóctel sin alcohol ella, le gustó. Y yo, ¡un Dry Martini! Muchos años hacía del anterior. Recuerdos entrañables con mi adorada mujer y dos queridísimos amigos en el exquisito Puerta Oscura de Málaga. Formidable aquel trago. Aunque no tanto como el portentoso Dry Martini que nuestro amigo preparaba y paladeábamos en su casa frente al mar, que era simplemente sublime. ¡Cómo os echamos de menos!

El de anteayer, digno competidor de aquellos: seguramente un 6x1 (gin y vermut; un par de aceitunas atravesadas por un palillo). Vino un joven barman extranjero interesándose por la valoración de su trabajo. Simpático y muy satisfecho del resultado.





Cruzamos cogidos del brazo (dudaba ella del efecto en mí del gin) y emprendimos la subida de la generosa escalera del Ateneo. La sala, estupenda, llena (¡todo se llena!). Dos cómodas butacas en la segunda fila.





Cinco espléndidos músicos nos deleitaron con un bien escogido repertorio y mejor interpretación. Solazamos el espíritu que es seguro un formidable remedio.

De regreso, me agarró con mayor firmeza bajando la escalera larga. Atisbaba el peligro de mi torpeza.

Mi hija es guapa y atractiva incluso antes de hablar. Y después, resulta totalmente cautivadora. Yendo a su lado se percibe con claridad en el resto de la gente que nos cruzamos. Y en el dueño de la coctelería, y en el barman.

Para mí, adorable. Seguro que repetimos.

Muchas gracias.

 

CM

12-9-2026


 ESCUELA DE SALAMANCA

 





Leo un artículo interesante firmado por Germán Masserdotti recordando el discurso* que pronunció el Papa León XIV en el Congreso de Diputados el pasado 8 de junio. A mi parecer, espléndido discurso del Papa que, increíblemente, fue ovacionado más que aplaudido durante muchos minutos ¡por todos los miembros de la Cámara! (o no lo escucharon o no lo oyeron, porque nuestros congresistas son manifiestamente mejorables en lo uno, en lo otro y en casi todo lo demás).





El Papa reivindicó con fuerza la vigencia de la Escuela de Salamanca y la figura de Francisco de Vitoria, como referentes éticos y jurídicos imprescindibles para nuestros actuales desafíos.

Los maestros salmantinos comprendieron que la razón no podía legitimar todo lo que el poder imponía, sentando las bases de los derechos humanos y el derecho internacional (¡hace 500 años!).

El fraile dominico Francisco de Vitoria, nacido en Burgos donde recibió una buena formación humanística en el convento de San Pablo, hacia 1508 fue enviado a París, estudió artes, filosofía y teología en que obtuvo el doctorado en Sagrada Teología. De regreso a España en 1523, profesor en el Colegio de San Gregorio de Valladolid y en 1526 obtuvo la cátedra de Teología en la “cátedra prima” de la Universidad de Salamanca, estableciendo como libro de texto básico la Summa Theologiae de Tomás de Aquino, difundiendo el “tomismo” por España y Europa. Fueron muy influyentes sus aportaciones al derecho y también sus estudios sobre teología y los aspectos morales de la economía:

“Si los bienes se poseyeran en común serían los hombres malvados e incluso los avaros y ladrones quienes más se beneficiarían. Sacarían más y pondrían menos en el granero de la comunidad” (Francisco de Vitoria).

El fraile dominico fue el inspirador de la “Escuela de Salamanca” y teorizó abundantemente sobre el aspecto moral de la economía. Según Vitoria, el “orden natural” se basa en la libertad de circulación de personas, bienes e ideas (un sorprendente adelantado a su tiempo y plenamente vigente cinco siglos después). Enseñó que el “precio justo”, basado en la escasez del producto, estaba influido por la oferta y la demanda, y no por el coste de producción.

Contra lo que pudiera sugerir tan largo tiempo transcurrido, la Escuela encabezada por fray Francisco de Vitoria responde con la mejor calidad teórica a los problemas actuales.





“¿Y si los problemas que padecemos hoy es por habernos apartado de la cosmovisión católica de la vida de la que es una gran representante la Escuela de Salamanca?” (Se pregunta el autor del artículo).

Una mirada histórica llama nuestra atención sobre la influencia que tuvieron los teólogos en la vida social y política de la época; los reyes hicieron caso a los teólogos (hoy no tanto, ¿verdad?). También llama la atención la libertad con que estos teólogos pudieron llevar a cabo su labor académica y apostólica.

En las célebres releciones “De Indis” y “De iure belli”, Vitoria enarboló una concepción de la vida política conforme al derecho natural. Fue el primero en plantear lo títulos legítimos (justos) e ilegítimos (injustos) para la dominación de España en las Indias.

Algunos aportes de Francisco de Vitoria en materia moral parecen bastante actuales:

-la juricidad del derecho natural,

-origen, alcance y límites del poder político según el derecho natural y divino,

-naturaleza, alcance y límites de la potestad papal,

-el orden social según el derecho natural y cristiano,

-la doctrina de la guerra justa.

Estos teólogos afirman la debida unión entre la Iglesia y las sociedades políticas, distinguiendo potestad civil y eclesiástica.





Gracias a Francisco de Vitoria y a Bartolomé de las Casas se promulgaron en 1542 las Leyes de Indias: los indios eran seres humanos libres y quedaban bajo la protección directa de la Corona.

En “De iure belli”: es lícito hacer la guerra pero la única causa justa para iniciarla es responder proporcionalmente a una injuria (no es lícito iniciarla por diferencias de religión o para aumentar el territorio).

“De potestate civili” establece las bases teóricas del derecho internacional moderno. Propuso una comunidad de todos los pueblos fundada en el derecho natural. La actuación en el mundo tiene límites morales. Cuestionó el derecho divino de los reyes a gobernar. No se pueden forzar las creencias porque son un acto de libre albedrío y éste nos lo da Dios. Los Estados guerreros tienen responsabilidades y los no combatientes tienen derechos.





Los derechos naturales del hombre pasaron a ser el centro de atención, tanto los relativos al cuerpo (derecho a la vida, a la propiedad) como al espíritu (libertad de pensamiento, dignidad).

Todo lo que exista según el orden natural comparte ese derecho natural. Si todos los hombres comparten la misma naturaleza, también comparten los mismos derechos: igualdad y libertad. Puesto que el hombre vive en sociedad, la ley natural no se limita al individuo.

La Escuela de Salamanca distinguió entre dos potestades: el ámbito natural o civil y el ámbito sobrenatural (en la Edad Media no se diferenciaban). Por tanto, el rey no tiene jurisdicción sobre las almas ni el Papa poder temporal. En la Nación, los gobernantes son los administradores, pero el poder reside en el conjunto de los administrados considerados individualmente (la idea anterior era que el poder de la sociedad sobre el individuo era mayor que el de éste sobre sí mismo).

Francisco Suárez (teólogo, filósofo y jurista jesuita),  en “Defensio Fidei Catholicae adversus Anglicanae sectae errores (1613) fue la mejor defensa de la soberanía del pueblo. Los hombres nacen libres por naturaleza y no son siervos de otro hombre y pueden desobedecer e incluso deponer a un gobernante injusto. El poder político de la sociedad es contractual en su origen porque la comunidad se forma por el consenso de voluntades libres.

Francisco de Vitoria desarrolló una teoría sobre el “ius gentium”: el ámbito internacional debe regirse por unas normas justas y respetuosas con los derechos de todos, el bien común del orbe es de categoría superior al bien de cada estado.

La Escuela de Salamanca y la economía. Schumpeter (1954) considera a la Escuela como fundadora de la ciencia económica. Martín de Azpilcueta (1556) desarrolló una teoría del “valor-escasez” frente a la teoría medieval del coste de producción como precio justo. El valor de cambio depende de su necesidad objetiva. El precio justo lo determina la “común estimación” solamente si hay muchos vendedores y compradores, si hay competencia. El precio de las cosas necesarias para la vida humana debe establecerse legalmente.





Con todo, lo anterior es una humilde y muy escueta muestra de la formidable y sorprendente aportación de la Escuela de Salamanca: la defensa de los Derechos Naturales del ser humano, la creación del Derecho Internacional y los fundamentos de la Economía de Mercado. ¿Qué neuronas se nos extraviaron por el camino de la Historia?

 

No me parece una propuesta valadí acercarnos a la sabiduría de la Escuela de Salamanca. Es posible que ilumine zonas muy oscuras de la actualidad.

 

CM

12-9-2026