PROPUESTA DE NUEVA VIDA
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| AUTÓMATAS DE HEFESTO |
Apagué la radio del coche en cuanto se despidió mecánicamente mi último pasajero y cerró la puerta. Mañana me indicará el heredero del smartphone a quiénes recojo, dónde, hora y a qué destinos o quién y cuando viene a buscarme.
En poco tiempo, todo se ha simplificado una enormidad. La única emisora de radio y televisión es una leve muestra de ello. Pero aún tenemos decisión sobre apagar o encender, aunque ya anuncia el Gobierno-Estado que ultima la programación para automatizarlo. Aporta una enorme ventaja pues al desaparecer todos los canales y emisoras no estatales nos hemos ahorrado una ingente cantidad de publicidad alienante, hipnótica y frustradora. Y una inmensidad de programas zafios, burdos y castradores. Y de un espanto de películas salvajes, degradantes, manipuladoras y violentas. Pero enseguida oiremos y veremos en nuestros aparatos (los que nos preasignaron) las emisiones de los programas y horarios que el gobierno decida por el bien de la comunidad y nos informará de lo más conveniente.
También la desaparición de todas las redes sociales, menos la estatal, nos ha supuesto un alivio enorme de patochadas, ocurrencias disparatadas y aviesas intervenciones anónimas. El propio SISTEMA ya se ocupa de conectarnos con quienes valora como compatibles y deseables con lo que alimenta una red de contactos homogéneos que, bien dirigidos, alcanza una gran armonía. Es tan cómodo y gratificante que paulatinamente han ido desapareciendo las inquietudes individuales por explorar y conocer y, por tanto, el peligro de exponernos a situaciones inadecuadas socialmente y perniciosas para cada quien.
A la par, la desaparición de aquellos detestables y ruines partidos políticos ha hecho desaparecer de nuestras vidas tanta patraña, tanto despilfarro y tanta delincuencia descontrolada.
El estatal SISTEMA DE ACOMODACIÓN, se ha sofisticado de tal forma que, de cada uno de nosotros, con nuestras circunstancias, posee una información total, una radiografía formidable. Sus primeros pasos fueron por agrupaciones sociales (edades, sexos, estatus, residencias, familia, gustos, …etc.). Conforme se ha ido perfeccionando, se ha reducido el tamaño de los grupos hasta aproximarlos enormemente a cada individuo.
De modo que el SISTEMA identifica con precisión el ámbito que ha determinado como más conveniente para cada uno de nosotros de manera que las fronteras de nuestro mundo vital están perfectamente delimitadas.
El SISTEMA también se ocupa de que podamos desarrollar nuestros particulares criterios. Para ello, crea y dirige los necesarios estímulos tan sumamente eficaces que, en la práctica, nos evita gastar inútilmente nuestra debilitada mente en la búsqueda de principios que resulten inútiles para el bien común.
No es menor el avance alcanzado por la disolución del muy complejo e ineficiente sistema judicial. El SISTEMA dispone de todos los elementos precisos para enjuiciar, condenar y ejecutar en un acto único. Desapareció la diversidad y disparidad de criterios y, desde luego, cualquier mecanismo para recurrir. Las penas, muy simplificadas en cuatro niveles y un extra, se cumplen inexorablemente. El extra está reservado para la aniquilación total del condenado, con todas sus pertenencias y recuerdos de su existencia. La activación es simple y personal: el SISTEMA analiza los datos obtenidos de las partes y actúa en consecuencia. La desaparición de procuradores, abogados y jueces ha aportado una inmensa claridad y eficacia. En consonancia, la simplificación de la organización de prisiones que automáticamente incrementa en un nivel la pena ante cualquier transgresión ha aportado sencillez y ahorro. Sólo se contempla la reparación por la falta cometida ya que la reinserción es inexistente.
El SISTEMA actualiza la normativa del Estado constantemente por lo que, en cada instante, es transparente la regulación aplicable.
En el contexto mundial, el cierre y disolución total de la ONU (de la que solo quedaba una apariencia para enriquecer a docenas de miles de inútiles) y todas sus innumerables ramas, y la cancelación formal de la que jamás llegó a ser Unión Europea (rematada por los untradisolventes Sánchez y Orbán) y todas sus derivaciones, aportó un alivio formidable en las cargas de individuos y comunidades.
Ya nos evitamos tener que elegir una vivienda, un coche, un lugar de vacaciones o incluso unos amigos porque el SISTEMA lo resuelve con enorme solvencia y nos los asigna conforme a nuestras características y circunstancias y siempre en aras del interés general.
En un muy próximo horizonte la humanidad dispondrá de los medios científicos y técnicos necesarios para prescindir de las hasta ahora viejas exigencias de relacionarse mujeres y hombres para engendrar y garantizar la supervivencia de la especie: ¡adiós a padres, hijos, familia, que durante millones de años condicionaron los comportamientos tribales, y condujeron a tan estúpidos enfrentamientos violentos y brutales!
Estamos así a un paso de que el SISTEMA elija nuestra pareja (o nuestra soledad). Hace tiempo que decide y resuelve cuáles han de ser nuestros estudios, trabajo, vivienda, ocio, momento y forma de nacer y de morir. No habiendo lugar ni para angustias ni para ilusiones innecesarias, los sentimientos se fueron evaporando porque realmente la masa, la especie, no los necesita. Y el SISTEMA es contundente con lo innecesario, lo destruye. Seremos muy pronto los robots perfectos.
Soy viejo. Por tanto, pertenezco para el SISTEMA al denominado GRUPO DE RIESGO. Y sí lo soy, porque aún guardo nítidos recuerdos de un mundo tan distinto, tan opuesto, el que se regía por el amor, sufría el odio, explotaba de gozo y se hundía en la depresión. En que el error también era útil para el aprendizaje. Existía la imaginación individual espoleada por los libros y la música libremente escogidos. En que unos disfrutaban con lo que a otros no conmovía. ¡Que caos, qué anarquía, qué diversidad, qué misterios de fé, de esperanza, de amores sin razón! ¡Existía la Libertad, el libre albedrío, con su inevitable carga de ineficiencia y de pasión! Con todo ello, también coexistían los sueños, las utopías. Y la conciencia individual.
Sin duda todo lo que aún permanece en mi recuerdo chirría de forma insoportable con la ACOMODACIÓN y, por ende, contrario al SISTEMA DE ACOMODACIÓN.
Los viejos nos equivocamos trágicamente. La comodidad, el vértigo por los bienes materiales, el desapego al compromiso, nos ayudaron a aceptar ser dirigidos por sistemas innobles, inhumanos. Y muchos se apuntaron incluso apasionadamente a una vida de rebaño, dirigida sin otro norte que la personal conveniencia de los gobernantes. De forma que, ya puestos, mejor quedar sometidos a merced de máquinas procesadoras de algoritmos perfectos.
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| ADORANDO AL BECERRO DE ORO |
Habíamos ido perdiendo nuestra dignidad sin apenas conmovernos. Desterramos lo espiritual por no poner trabas a lo material y conseguimos hacer de ello un ídolo supremo. Elegimos a los líderes que bramaban y nos embaucaban en sus estrictamente personales Guerras. Fuimos madurando durante el proceso de sometimiento para llegar a ser dominados por sistemas informáticos tan perfeccionados que alcanzasen la INTELIGENCIA.
¡Qué risa reparar hoy en la Agenda 2030 con su mesianismo secularizado y su dios Estado! Cuando ya desapareció la jubilación porque ya trabajamos en lo que se nos manda hasta que el SISTEMA DE ACOMODACIÓN nos ahorra tener que enfrentarnos con la eutanasia, como igualmente nos ahorra meditar sobre el aborto.
Muchos tuvimos consciencia del proceso. Algunos procuramos denunciarlo. Pero muchos lo ignoraron, por incapacidad o, mucho peor, por indolencia.
Puede ocurrir. Puede estar ocurriendo.
CM
10-3-2026



















