PARTITOCRACIA
En el Hogar del Jubilado Bonaparte de Bilbao, unos doscientos jubilados luchan por mantenerse activos y entretenerse. Entre otras actividades, juegan los viernes un Bingo ¡a 20 céntimos el cartón!
¡La policía amenaza al Hogar del Jubilado con una multa de 60 mil euros por jugar con dinero!
¡Hacienda inmisericorde! ¡Estado opresor insaciable hasta el esperpento!
¿Hasta donde?: hasta donde les dejemos.
Para mí el gravísimo obstáculo es la PARTITOCRACIA, la que realmente nos tiene sometidos, esclavizados, disfrazada de DEMOCRACIA REPRESENTATIVA.
En la práctica, cada bandería (partido) de esa PARTITOCRACIA tiene un estricto sistema piramidal interno en que un Jefe, con su guardia pretoriana, impone su interés personal, absolutamente ajeno e independiente del interés común. En eso, todos los jefes y acólitos se igualan. Les distingue el que los hay personas normales, golfos, delincuentes y asesinos.
El criterio de selección interno de cada facción no es la bondad, ni la preparación intelectual, ni la capacidad, ni la virtud moral, ni el espíritu de servicio a los demás; es sólamente la habilidad para TREPAR: el más capacitado trepador para lo que se vale de todo (bueno o malo o malísimo). Es por tanto muy comprensible que a tal oficio se apunten no los mejores, sino los más astutos, pícaros, desalmados y vagos.
Sea como sea, los partidos políticos han impuesto un SISTEMA DE SOMETIMIENTO Y EXTORSIÓN de los individuos, de la comunidad, a quienes han persuadido de que deciden votando y (está demostrado) es MENTIRA. Un pétreo sistema de “listas cerradas electorales” cumple dos objetivos clave:
1-El elector, no vota a personas, vota a partidos.
2-Cada elegido lo es realmente por su líder supremo, a quien le debe por tanto fidelidad, no al votante.
El Jefe decide los componentes de las listas electorales, o sea su “guardia personal”, los que le deben el nombramiento y la apreciable remuneración.
Si obtiene el mayor apoyo de los diversos bandos, logra el cénit que le faculta para nombrar “ministros” sin límite y colocar adeptos en el poder de cuantos entes públicos (es decir, pertenecientes y financiados por todos los ciudadanos, simpatizantes o no) existan, más los que él decida crear. Así, las bocas agradecidas o compradas pueden crecer al infinito.
De tal forma, el votante ejerce su expresión sustancial de la aparente Democracia (el sagrado voto) optando por un jefe o por otro, por una u otra banda, pero en absoluto se encamina a suprimir el esquema básico de OPRESOR-OPRIMIDO, similar a PARÁSITO-PARASITADO.
No tan extraño a lo anterior es el pensamiento del sabio Sócrates (fallecido en 399 a.C.): la Democracia, sin educación crítica y virtud conduce inevitablemente a la Tiranía.
Requiere comentar aparte la situación especialmente muy grave y muy delicada en España:
1-El sistema de la PARTITOCRACIA se produce conforme comenté más arriba. Pero en nuestro caso aún más abominable y complejo porque 17 regiones, con el título de “autónomas”, disponen cada una de un gobierno, un parlamento y entes públicos regionales que, en proporción correspondiente, multiplican aquellas bocas agradecidas que comenté. Ser “autónomas” significa que operan con independencia, siguiendo la senda inexorable de la desintegración de la nación española. Con muy profundo dolor hemos podido comprobar todos que, incluso ante tragedias bíblicas, la colaboración o el abandono oficial (incluso trabas) ha dependido de si las administraciones políticas son del mismo bando o del contrario, con absoluta ignorancia de los ciudadanos dañados que hubieron de ser atendidos por otros de las más diversas procedencias, por fuera de los “circuitos públicos” secuestrados por los partidos. Una evidencia atroz de a qué punto ya ha llegado la descomposición democrática.
2-Sánchez es sin duda el más hábil trepador del oficio político. Lo demostró primero actuando dentro de su propio bando. Sus excepcionales condiciones de sanguinario de hielo quedó manifiestamente clara cuando degolló sin pestañear hasta a sus más próximos sin pestañear, cuando su actuación pudiera resultarle personalmente incómoda. La pésima calidad social y humana de quienes ha ido eligiendo en su vida es una pista evidente de sus personales calidades. Digo que destaca también por su formidable capacidad de trepar. Siempre con manifiesto desprecio a los votos electorales; jamás ha precisado ganar con votos sanos unas elecciones para medrar y llegar hasta la cumbre del poder político nacional. Como nuestro sistema permite que represente formalmente a España y viva de España cualquier enemigo de España (hasta el más sanguinario y el que medra justamente por su enemistad pública hacia España), el gran trepador, haciéndose dueño de lo que sólo es administrador, dispone sistemáticamente del común patrio para pagar, para chalanear con cuanto desalmado pueda obtener pago o ventaja. Hace tiempo que España carece de un real gobierno que la defienda, que defienda las propiedades y los intereses de los españoles. Y los españoles estamos amuermados, anestesiados por tantos, tan variados y tan contradictorios eslóganes estultos profusamente manejados por el trepa predicador y sus creativos parroquianos.
Pero soy consciente de que, en mi caso, es puro hablar por hablar, ya que no soy capaz de proponer, ni siquiera de atisbar, acciones eficaces para eliminar este gravísimo problema de las comunidades humanas. Esta inexistencia real de que sea el Pueblo quien ejerza la soberanía.
No la solución, pero sí un paliativo para esta enfermedad es el consejo del premio Nobel George Bernard Shaw (1856-1950): “LOS POLÍTICOS Y LOS PAÑALES DEBEN SER CAMBIADOS CON FRECUENCIA… AMBOS POR LA MISMA RAZÓN”.
Todos podemos hacer algo por poner fin a sus desmanes. Cada aportación, enorme o mínima, es igualmente valiosa para dar fin a tan tremendo y destructivo desatino.
CM
15-3-2026
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