IDEOLOGÍA SIN CREENCIAS
(El fracaso en el informe PISA)
El Informe PISA es el más acreditado informe mundial (elaborado por la OCDE) que mide el rendimiento académico de estudiantes de quince años en tres áreas: matemáticas, ciencias naturales y lectura. Proporciona datos de resultados comparables que permitan a los países evaluar sus políticas y sistemas de educación. Los resultados se obtienen de unos exámenes estandarizados que se repiten cada tres años. El objetivo inmediato es medir la situación escolar por países con la finalidad de promover su mejora.
Los estudios PISA demostraron que no existe una relación directa entre el mayor gasto en educación y los mejores resultados. También que los estudiantes de sectores de mayores ingresos tienden a alcanzar mejores resultados.
El último informe PISA analizó a 760 mil estudiantes de 91 países, con una caída llamativa del rendimiento escolar internacional, especialmente preocupante en lectura y en matemáticas (-20 puntos, equivalentes a un curso). Asia sigue dominando la clasificación.
La OCDE señala como factores del empeoramiento general: el creciente uso de las pantallas, la pérdida de interés por la lectura, los cambios de la relación con la escuela desde la pandemia de Covid y el uso inadecuado de la IA (inteligencia artificial).
La participación española fue de 30 mil alumnos de 956 centros educativos.
Los estudiantes españoles obtuvieron:
-una bajada generalizada (el 7º que más bajó en Lectura),
-los datos más bajos en años en competencias clave,
-unas diferencias enormes entre comunidades.
Comparativamente con el conjunto de la OCDE, 38 países actualmente, (puntos España y media OCDE):
-ciencias: 477 frente a 482; puesto 32
-lectura: 451 frente a 461; puesto 26
-matemáticas: 457 frente a 463; puesto 30
La debacle española es contundente en su evolución:
-en Ciencias, pierde 7 puntos (mínimo histórico)
-en Matemáticas, pierde 16 puntos (mínimo histórico)
-en Lengua, pierde 23 puntos (el peor desde 2016)
En cuanto a la “convergencia” autonómica, los resultados son escalofriantes:
LENGUA:
-Mejores: Asturias (471), Madrid (469), Cast./L (466)
-Peores: P. Vasco (419), Ceuta (397), Melilla (379)
MATEMÁTICAS:
-Mejores: Madrid (477), Cast/L (472), Cantabria (470)
-Peores: Valencia (435), Ceuta (405), Melilla (395)
CIENCIAS:
-Mejores: Madrid (495), Cast/L (493), Asturias (492)
-Peores: Valencia (450), Ceuta (420), Melilla (405)
Todas las regiones empeoran, a excepción de Castilla/La Mancha, respecto al informe de hace tres años.
Los alumnos españoles empeoran año tras año. Entre los motivos causantes de tan importante deterioro:
-El sistema no valora el esfuerzo,
-La irrupción de pantallas acarrea pérdida de atención.
-Muchos estudiantes delegan su proceso de aprendizaje en la IA (inteligencia artificial).
En España tenemos muchos menos alumnos excelentes y muchos más alumnos mediocres de bajo rendimiento. Para salir de un sistema (español) que a todas luces no funcionas, es preciso:
1-Aumentar el grado de EXIGENCIA.
2-Fomentar el valor del ESFUERZO.
3-Parar el mal uso de la IA.
“La escuela no es un parque de atracciones” (G. Luri)
Hay que acabar con las leyes educativas que fomentan la promoción de curso incluso sin haber alcanzado las competencias necesarias en todas las materias.
La LOMLOE (ley vigente) ha acabado prácticamente con la EXIGENCIA. En consecuencia, se ha incrementado el número de alumnos con bajo rendimiento.
Se ha generalizado entre los alumnos la percepción de que no es necesario esforzarse para promocionar.
Para no dejar a nadie atrás, se ha frenado el conjunto.
La digitalización de las aulas suponía un correcto enfoque de formación hacia una sociedad informatizada; pero no se corrigió el uso digital para el puro entretenimiento, llegando incluso a graves problemas de adicción.
Son elevadas las posibilidades de que la capacidad de prestar atención disminuya (a algún experto he escuchado que hay un enorme porcentaje de alumnos incapaces de mantener la atención más allá de 400 palabras, un folio).
Hay un aspecto del uso de la IA muy preocupante: hace fácil lo difícil y resuelve problemas complejos sin esfuerzo con resultados muy satisfactorios: los estudiantes pueden perder la confianza en sus propias capacidades, mermada su autoestima, generar dependencia e impedir el desarrollo del pensamiento crítico.
La LOMLOE:
-Ha burocratizado hasta la extenuación el trabajo del profesorado que tiene que restar tiempo de su cometido natural por la excesiva carga administrativa.
-No se contó con la comunidad educativa.
-Prioriza contenidos transversales y las competencias frente al conocimiento teórico y el pensamiento crítico.
-No refuerza ni la autoridad ni los recursos del profesorado.
-Continúa aportando más inestabilidad normativa.
-El profesorado sufre una especie de inquisición profesional.
-Es la ley educativa más ideológica de la democracia.
-La Inclusión y Diversidad, es un fiasco total, al carecer de la financiación adecuada.
No parece cuestionable que tal engendro de ley educativa (ley Celáa la dicen) haya tenido una influencia absolutamente relevante en el fracaso escolar que el Informe PISA pone en evidencia.
Una digresión puramente personal: por mi experiencia, muchos de los educados en un credo (católico) se convierten en los más radicales enemigos del mismo credo, los que he denominado siempre “rebotados”.
Así, entramos de lleno en lo que llamo “ideología sin creencias”. Definiendo:
-Creencias: convicciones profundas sobre la realidad soportadas por las ideas más arraigadas en una persona.
-Ideologías: sistemas organizados de ideas y valores compartidos por grupos sociales para influir en la sociedad. La ideología actúa conforme a un sistema prefabricado que guía un pensamiento de un colectivo concreto.
Para mí, dicho excesiva y brutalmente, la ideología permite (y obliga a) carecer de ideas puesto que son sustituidas por un pensamiento prefabricado de un colectivo que se impone a cada individuo hasta anular el pensamiento crítico.
Isabel Celáa Diéguez, con tres licenciaturas universitarias se puede considerar formalmente una “persona ilustrada”.
Aunque ella se educó en un colegio religioso de élite en Bilbao y posteriormente en la universidad elitista de Deusto (Jesuitas). Y, aunque envió a sus dos brillantes hijas a estudiar en un muy elitista colegio religioso de Lejona y una de ellas continuó también sus estudios en la universidad de Deusto. Pues bien, quien así actuó en su esfera privada, defendió con ardor desde el partido socialista vasco la educación pública y atacó cuanto pudo a los centros educativos religiosos, al tiempo que manifestó con pasión que “los hijos no pertenecen a los padres” y que no deben ser éstos quienes decidan sobre la educación de los hijos (palabras contra hechos).
En su madurez dejó la enseñanza (catedrática de instituto) para entrar en política y llegar a consejera de educación en el gobierno presidido por el gran “lehendakari” Patxi López, de quien es menos probable que recibiese ilustración alguna. Finalmente, y a lo que aquí importa, fue como ministra de educación en el gobierno de Sánchez la responsable e impulsora de la aún vigente LOMLOE.
La tal ley de educación es un ejemplo paradigmático de la sustitución de las creencias, de las ideas profundas, por la ideología. La ideología es totalmente ajena a la aportación de las ideas individuales y libres de expertos (lo que explica que se ignorase la participación del sector educativo) y es imposible, por naturaleza, que elabore algo que conduzca al bien común, sino al parecer apriorístico de un determinado colectivo, a una parte del común.
Las ideologías espantan el libre albedrío y el pensamiento crítico de los individuos.
Dejar en manos de una ideología reglar un sistema educativo es una apuesta segura al fracaso.
Dentro de quince o veinte años, nuestra sociedad española reposará en gran medida en los estudiantes fracasados de hoy. Una tragedia que, prevenida, debe conducirnos a paliar los efectos en lo posible y asegurarnos a futuro que nuestro sistema educativo y su regulación ni sean producto de una ideología ni se encorseten en la fragmentación territorial de España.
CM
10-9-2026







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