martes, 20 de enero de 2026



TRAGEDIA, DESOLACIÓN,

MORBO y GOBIERNO




TRAGEDIA 

VÍCTIMAS


Más de cuarenta muertos, más de ciento veinte heridos, innumerables familias rotas o aún angustiadas por el estado de los suyos y un país conmocionado por una terrible tragedia. En la tarde/noche del 18 de enero, un tren descarrila y otro, en dirección contraria, se estrella a gran velocidad contra parte del primero. El accidente tremendo se produjo en Adamuz, pequeño pueblo a poco más de cuarenta kilómetros de Córdoba. Es el primer accidente mortal que se produce en toda la historia de la red ferroviaria de alta velocidad española.




DESOLACIÓN


La desolación por una profunda tristeza, angustia y aflicción intensa por tantos familiares fallecidos, gravemente heridos o desaparecidos se extendió a través de las imágenes de canales de televisión y redes sociales al conjunto de la población. Aproximarnos a través de los medios al dolor de los directamente dañados nos conmueve extensamente.

Los canales de televisión nos permiten compartir emociones. Facilitan además información a tantas personas ávidas de noticias que sufren la angustia de la incertidumbre. De alguna forma nos une. A los televisores nos asomamos con interés desacostumbrado y nos permite aproximarnos a las víctimas del accidente. Realizan sin duda una labor encomiable y meritoria.




MORBO



Sin embargo, una parte de la información se desliza por ese campo oscuro del morbo, ese interés malsano por el dolor, ese atractivo propio de lo turbio o escabroso. Hay un tipo de periodismo que, consciente del fuerte imán que la morbosidad ejerce, se refocila en mostrar, manosear la información, estimular la exposición del sufrimiento, realizando una labor repugnante que con frecuencia explota e incluso enardece el dolor indefenso del afectado por la tragedia. Es así como una labor periodística encomiable se transforma en una máquina inaceptable explotadora del sufrimiento de las personas.


Surge además por parte de muchos un afán absurdo y sorprendente de pronunciarse como expertos investigadores, agudos especialistas técnicos y avezados jueces que, ignorantes totales, se precipitan a establecer las causas del accidente, a asignar responsables de fatales errores y a demandar el público castigo para ellos. Abundan los que poseen almas de inquisidores, pontifican sobre lo que ignoran y encubren con frecuencia puros intereses o militancias personales. Hay mucho profesional de esas características incrustado en las mal llamadas “tertulias” de radio o televisión que igual sirven para un roto que para un descosido.

Los técnicos especialistas ya están investigando las causas de la catástrofe. Como trabajo de alta responsabilidad por sus probables consecuencias jurídicas y económicas, requiere el sosiego e independencia imprescindibles.




GOBIERNO



No obstante, carece de explicación racional que un incremento formidable en el uso del tendido ferroviario (prácticamente duplicado en tres años por la incorporación de varios operadores), no haya ido acompañado por las inversiones en mantenimiento y refuerzo correspondientes e imprescindibles para mantener, o incluso mejorar, el servicio en orden a la seguridad, comodidad y eficiencia. Semejante desatino debe tener su consecuencia política con independencia de las conclusiones técnicas sobre la causa que produjo el desastre.

 

Mis más respetuosas condolencias a familiares y amigos de las víctimas y desaparecidos.

 

CM

20-1-2026

 

Al cerrar este avance los familiares afectados unen su natural angustia el sufrimiento y la indignación por la absoluta ausencia de información oficial.

 

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