EL BIENESTAR SOCIAL
Y SU DEGRADACIÓN
Diversos factores dificultan, incluso impiden, alcanzar el objetivo del BIENESTAR SOCIAL.
Entre los factores directos, destacan:
-los gobiernos no sitúan al Estado al servicio de la Persona. Con frecuencia actúa al revés.
-se ha centrado el Bienestar en el Bien Material, por delante (incluso ignorando), el Bien Moral y Cultural.
-incluso fracasa el Estado en promover Bienes Materiales básicos, como el trabajo, la vivienda, la educación y la sanidad.
-para lograr la Igualdad se ha llegado al absurdo de proponer que todas las personas se igualen con los peores cuando lo natural es aspirar a igualar con los mejores (hasta en las estadísticas siempre se busca la comparación con aquellos -personas o países- que se encuentran peor) para lo que se requiere estimular y premiar el Esfuerzo, hoy día absolutamente desdeñado.
-no discriminar no significa no controlar la Inmigración, de forma que se hace imposible identificar a los criminales de origen o a los falsos menores o que los trámites para la inserción (residencia, nacionalidad) sean tan profundamente ineficaces (o inexistentes) que los plazos tiendan al infinito y no sean ni comprometidos ni siquiera calculables o que sólo se ofrezca al inmigrante la Exclusión Social.
Otros factores indirectos agravan la situación:
-la ausencia de cualquier apoyo a la familia (incluso pretender eliminarla), acarrea sin remedio un Envejecimiento de la población y, por tanto, un encarecimiento del bienestar social. A más de ser profundamente antisocial con la propia célula social.
-leyes laborales ignorantes de la Productividad como condición imprescindible, desembocan en ineficiencia e incapacidad de financiar unos gastos crecientes.
-el desmesurado crecimiento de la Administración lo hace principalmente por una gran Burocracia engorrosa y repetitiva que la convierte en una carga muy cara y muy improductiva.
-la inflación enloquecida de Normas y procedimientos crea obstáculos a los Emprendedores, los potenciales creadores de riqueza, que, o les restan competitividad, o les disuade.
La consecuencia de todo ello hace que el Estado sea, día a día, más ajeno o le resulte más inalcanzable el objetivo de Bienestar Moral, Cultural y Material de la Sociedad.
Nuestro modelo de Estado Benefactor ha degenerado en un Estado Protector de gran parte de vagos, de institutos ineficaces, de verdaderas fábricas de subsidiados sobornados y corrompidos y extensas capas sociales anestesiadas.
Creo que el Estado de Bienestar dejó de ser (si alguna vez lo fue) una combinación distintiva de Democracia, Bienestar Social y Capitalismo y se ha ido convirtiendo paulatinamente en un puro Estado Intervencionista que regula sin contención a costa de las libertades individuales que se ven progresivamente estranguladas conforme el Poder que domina al Estado extiende la invasión de la esfera pública y privada.
Mi percepción es el de una sociedad más materialista, más crispada y más insatisfecha y con peores servicios sociales:
-un crecimiento constante de suicidios, exponencial en jóvenes y niños.
-un incremento llamativo de demandantes de ayuda psicológica.
-una extendida indiferencia frente a los más atroces sufrimientos humanos.
-un alejamiento de las satisfacciones espirituales y un ansia desbordada de placeres materiales efímeros a toda velocidad.
-un alejamiento del sistema de toda una generación más joven (“Z’).
-una pérdida patria de talento científico y humanístico.
-un crecimiento trágico y constante de la masa de pobreza.
-un aumento imparable de la brecha entre los de mayor y menor renta disponible.
-una elevación formidable de impuestos que no llegan a su ser natural, la distribución de riqueza (que empeora) y se riega en miles de vericuetos, muchos delictivos, muchos otros sospechosos, muchos otros extraviados entre el maremágnum de administraciones públicas.
-una ausencia total de ejemplaridad por parte de quienes tienen obligación social de ello.
-una ausencia de sensibilidad, de compromiso y de verdad para atender a los afectados por calamidades bíblicas (pandemia Covid, terremoto en Murcia, Volcán en La Palma, inundaciones en Valencia, incendios en León y Galicia)
-fallos clamorosos y repetitivos en unos servicios públicos día a día peores.
Doloroso y trágico accidente ferroviario con docenas de muertos y cientos de heridos de hoy mismo, con denuncias reiteradas del riesgo, que el ministro Puente califica de “raro” mientras declara la mentira de que “vivimos la época de oro del ferrocarril en España”; y, también en este horror, otros viajeros afectados que permanecieron abandonados, encerrados, sin electricidad durante cinco horas, sin opciones alternativas.
Si yo tuviera razón, sería obligado cambiar el rumbo de forma urgente y drástica porque tenemos un dibujo muy parecido a un Estado Fallido.
CM
18-1-2026



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