DISOLVENTE SÁNCHEZ
Sánchez promueve incluir en nuestra Constitución el Derecho al Aborto.
(Ya fijé mi posición en “La Constitución y el aborto”).
Sánchez ha nunciado su intención:
1-Desde un antiguo monasterio románico-gótico, San Juan de Burgos, fundado en el siglo XI.
2-En fecha 25 de febrero, un día después del anuncio de la visita del Papa para el próximo mes de junio.
3-No parece posible que 3/5 partes de Congreso estén de acuerdo en semejante reforma (mínimo exigible para su aprobación): es por tanto un brindis al sol, otra falsedad.
4-El asunto es con toda seguridad polémico en nuestra sociedad.
5-La posición de la Iglesia es contraria al aborto.
¿Por qué Sánchez hace semejante sandez en el local y en la fecha que lo hace si no puede prosperar? Por imagen, pura provocación, nada más. Él es sustancialmente un provocador, un animador de enfrentamientos, un disolvente, un fragmentador, un destructor. ¿Hay un por qué?
Sánchez siempre ha manifestado un único interés, mandar, el poder. Nada más. Le considero un tactista extraordinario en aras de su objetivo. Sabe que somos un pueblo mucho más visceral que racional y necesita el apoyo formal (quizás ya no) del pueblo español, representado mediante un retorcido y complejo sistema, que ofrece resultados tan chocantes, tan inextricables, como que quienes más aborrecen oficialmente a España, formen parte de la Representación del Pueblo Español y, además, tengan una intervención muy directa y efectiva en su gobernanza.
Así las cosas, parece de Perogrullo que la táctica certera esté en procurar el enfrentamiento: rico-pobre, mujer-hombre, hetero-homosexual, agnóstico-religioso, viejo-joven, republicano-monárquico, empleador-empleado, nativo-inmigrante, arrendatario-arrendador, taurino-antitaurino, … etcétera.
La táctica no es tan compleja: conseguir que todo, absolutamente todo, se cuele por el portillo a la vísceralidad y el enfrentamiento sistémico. Y, sin principio ni valores distintos a detentar el poder, si más frenos que el grado de utilidad para alcanzar tan exclusivo fin, “el pocholo”, genial tactista, frío más que un témpano, “se pone por montera” a toda una sociedad convenientemente activada en sus más letales vísceras.
Hay tipos especialmente dotados para crear conflictos. El nuestro, es un maestro. Su doctorado universitario será un camelo como todo aquello en que le he podido evaluar, pero en promover y sacar ventaja del conflicto, es un genio.
¿Cuantas tripas encontradas habrá conmovido por actuar desde un antiguo escenario religioso? ¿Y cuántas por hacerlo en los ecos de la anunciada visita del Pontífice de la Iglesia Católica? ¿Y cuántas por el sentido en sí mismo del aborto?
Vuelve a demostrar sus dotes de “ahumar” el paisaje en cuanto percibe algún peligro que le aceche (da lecciones a los calamares). Si hay que sacar antiguos muertos de sus tumbas, ¡se sacan! Y si hay que manosear los derechos de unos y otros, ¡se manosean!
El Pueblo, perfectamente hipnotizado, bebe el narcótico de la anestesia ¡y sigue sin enterarse, mientras continúan metiéndole la mano en el bolsillo! “Hay pocholo pa rato”, para lo que dure el patrimonio de los anestesiados y sus ancestros.
CM
28-2-2026





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