VASCOFOBIA.
ETA HA GANADO LA GUERRA
Dedicado a los vascos que dijeron no a ETA, y a los que ETA venció. (Ángel Calvo en FB)
Hoy me he puesto como Dios en el Sinaí. Es un viejo tema que no me hace muy popular, y por el que me llevo mis collejas feisbukeras. Se trata de ese movimiento emocional de estar con las víctimas de ETA por parte de vascos y asimilados como Aramburu, Savater y otros. Algunos, caso de los Pagaza, víctimas en 1ª y dolorosa persona. Incluso, exiliados a la fuerza, caso de Savater.
Hemos visto películas y documentales en los que víctimas y asesinos "hacen las paces", véase Maixabel de la siempre sectaria Bollaín. En ellas se pretende, como en Patria, denostar el crimen para luego pedir en cristiana comunión Paz, Piedad y Perdón, al estilo Azaña. Pero hay trampa. Sólo si los muertos son vascos. Del 70% de víctimas que eran de Jaén, Murcia o Badajoz nadie se acuerda. Y ETA mató más fuera del País Vasco que dentro. Allí siempre me he encontrado que mi opinión no es válida, "porque tú no eres de aquí". Es decir, los de Madrid o Zaragoza o Barcelona, donde ha habido más muertos que en el País Vasco no estamos autorizados a hablar. No sabemos. Ellos sí, porque además son seres superiores, vascos de recia cabeza y sublime pensar.
De esa forma los muertos de Toñi (viuda genérica de guardias civiles de Jaén) no son objeto de película o novela. Ni nunca verás a los vascos buenos tener un gesto con ellos ni acercarse a verlos por tierras del Sur. Eso no vende. Los muertos han de ser vascos, de rancio abolengo. No ya por el platelminto llamado Évole, sino por gentes de mayor altura ética y humana, que sé que no son sectarios, como Aramburu, pero que no se atreven a mostrar por los no vascos lo que sí muestran por los sí vascos.
Nos venden que es un problema exclusivamente vasco y no lo es. Nos amargaron la transición y pudieron matarnos en una calle de Madrid con sus bombas indiscriminadas. Así que no me digan que es un problema vasco y que los demás no lo entendemos.
Y aquí entro en lo que no me gustaría decir. Los vascos se enfrentan al mismo problema que los alemanes de posguerra. No todos mataban en los campos del Holocausto. Pero hubo una culpa colectiva a pagar. Muchos vascos que abominan de ETA se han quedado en la inacción y en la frontera de Pancorbo. Y muchos, llenos de pena, se han tenido que marchar. Oigo demasiado el "bueno, ETA ya no mata, a olvidar". Y no se puede olvidar.
Para ser justos, los vascos, que son tan opulentos, podrían tener un impuesto especial para compensar con indemnización a las víctimas no vascas. Y organizar en Andalucía un acto de perdón hacia los no vascos. O en Madrid. O en Zaragoza. Nada de eso habrá.
Nace la vascofobia. Y guste o no, ETA ha ganado. Son los héroes y su relato es el triunfante: matamos por la patria, disculpen las molestias. Y muchos españoles ya dicen a las claras que mejor que se independicen, como un país báltico, y que se las apañen con sus 100.000 ajamónicos en Bilbao.
Si he sido duro no lo siento. Hoy he llamado imbécil a un vasco que me ha dicho "que no me entero de nada", con ese supremacismo tan de la tierra que, si antes era gracioso, hoy da asco.
(Ángel Calvo)

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