martes, 28 de julio de 2026

 CUI PRODEST SCELUS, IS FECIT

(A quien beneficia el delito es quien lo cometió)





 

MEDEA, poderosa hechicera, princesa de Cólquide, era nieta de Helios, el dios del Sol.

Para robar el Vellocino de Oro, llegó JASÓN a Cólquida con los Argonautas.

Al ver a JASÓN, MEDEA resultó perdidamente enamorada, le proporcionó pócimas mágicas para que venciera a los toros de fuego y durmiera al dragón que cuidaba el tesoro.

Para huir con JASÓN, MEDEA traicionó a su propia familia matando a su hermano.

Juntos tuvieron hijos y se trasladaron a Corinto.

Pero JASÓN, ambicioso de poder, decidió abandonar a MEDEA para casarse con Creúsa, hija del Rey Creonte.

MEDEA, fingió aceptar la situación y envió a la nueva prometida de JASÓN un hermoso vestido y una tiara envenenados, con sangre de serpiente, hierbas e invocaciones a todos los dioses del inframundo. Al ponérselos Creúsa y Creonte mueren calcinados y consumidos por el fuego.

MEDEA, para causarle el mayor dolor posible a JASÓN y destruir su linaje, mató a sus propios hijos.

Tras el crimen, MEDEA huyó por los aires en un carro tirado por dragones alados que le había enviado su abuelo Helios.

JASÓN quedó en la ruina y desesperación total.

(Resumen de las obras de Euripides y de Séneca, quien recoge la frase del título en su verso 500-501).

 La frase contenida en la obra de Séneca es una máxima jurídica y moral que resume la lógica de la responsabilidad por el beneficio obtenido.

 





En torno a la festividad del patrono de España se han producido y desarrollado unos incendios pavorosos, catastróficos, calificados de nivel 6 (de sexta generación) que liberan tanta energía que son capaces de alterar la atmósfera y crear su propia meteorología (vientos erráticos, avance rápido e impredecible, que superan la extinción y suelen tener varios focos).

El aumento de las temperaturas globales, las “olas de calor”, la acumulación de materia orgánica y maleza en campos y bosques, son ingredientes perfectos.

Existen dos posturas muy diferenciadas en la explicación del origen y recurrencia de estos incendios extremos en términos de tamaño, comportamiento e impacto.

1-  El “Cambio Climático”. Es la tesis defendida por los gobernantes de España y la oficialidad de Europa. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) concluye que es muy probable que el factor humano haya aumentado el riesgo desde 1950. El decano del Colegio Oficial de Ingenieros De Montes y presidente de PEFC-International expresa que “a la larga será imposible abordar los incendios”; “apostar por la extinción sólo pospone y agrava el problema” (E. Rojas). Apuesta por una financiación pública suficiente, abordar el minifundio y apostar por la gestión activa de los ecosistemas.

2-  El abandono del campo, las limitaciones de actuación, la complejidad de las burocracias para actuar y las prohibiciones desde el “ecologismo”, son las razones que esgrimen agricultores, ganaderos y, en general gente de las zonas rurales conocedores y directas víctimas.





Tipos de Cambio Climático:

1-  Antropogenico: provocado por la actividad humana desde el siglo XIX: quema de combustibles fósiles, deforestación e industria que intensifican el “efecto invernadero”.

2-  Natural: impulsada por factores geológicos y astronómicos.

3-  Global: aumento sostenido a largo plazo la temperatura climática terrestre.

4-  Variabilidad climática extrema: intensificación de fenómenos meteorológicos extremos.

5-  Alteraciones en la Criosfera y en la Hidrosfera: cambios en el agua y hielo del planeta.

 

Algo de prehistoria y de historia:

Los humanos siempre hemos sido conscientes de que nuestras vidas dependían de la clemencia de la naturaleza y del clima (hemos adorado tormentas, dioses del mar, rogado por lluvias beneficiosas, …). Los cambios climáticos han influido en cómo se mueve la población, qué sitios habita, migraciones e invasiones. El clima condiciona los ecosistemas, la fauna, los cultivos y las enfermedades que estructuran la sociedad e incluso la mente humana.

1-  En la anatomía del Homo Neanderthalensis destaca la adaptación climática, especialización en la caza al acecho, hábitats en lugares montañosos …

2-  En el Valle del Nilo (IV milenio a.C.): cambio climático y cambio social.

3-  Evento climático del 2.250 a,C.: una prolongada sequía durante décadas.

4-  En el siglo VII se produce el máximo esplendor visigodo con Wamba. Pero durante los siete años de reinado de su sucesor, un hambre terrible asola Hispania.

5-  Sobre el año 1.000 los vikingos contaban los años por inviernos, no por veranos.

6-  Entre 700 y 1.300 se conoce como “pequeño óptimo climático” o periodo cálido medieval. A continuación, comenzó un enfriamiento progresivo desde principios del siglo XIV (terrible invierno de 1.309) hasta la segunda mitad del siglo XIX. La conocida como “Pequeña Edad del Hielo” tuvo su fase más aguda con la Edad Moderna.

 

Personalmente considero que inevitablemente la actividad humana ha influido e influye en cambiar la dinámica global de la Tierra. Lo considero una obviedad, estamos y actuamos en la Tierra de forma contundente, mucho más allá que el resto de las especies. Pero no somos el centro del Universo ni tan siquiera de nuestra pequeña, insignificante, Tierra.

Sin embargo, sí actuamos constantemente muy apartados de la “racionalidad” que nos atribuimos. Manifestaciones sistemáticamente repetidas por nuestras gentes del campo ponen de manifiesto el absurdo de regulaciones que afectan muy negativamente a nuestras tierras.

No somos el centro del planeta que habitamos, pero sí somos totalmente responsables de:

-normativas inadecuadas, inútiles, estúpidas o, incluso, nefastas pero interesadas,

-actividades necias o irresponsables,

-dejar en manos de políticos irresponsables decisiones perniciosas que corresponden al mundo de la ciencia y los especialistas.

 

Estimo que el tema climático requiere un horizonte de actuación que supera inmensamente el de los profesionales de la política, establecidos en cuatro años: el gestor político que lo iniciase tiene garantizado que no va a poder “cortar la cinta”, no va a poder asistir a la celebración del éxito. Hoy yo creo que carecemos de líderes capaces de asumir semejante drama.

 

Muy al contrario, mucho me temo que quienes tienen poder de decisión atienden comúnmente sus intereses particulares o grupales. Y aquí, me surge la pregunta: “¿Cui prodest?”, ¿quién se beneficia de la desdicha que los fuegos producen en todos los demás?

La muy controvertida “Agenda 2030” concreta la preocupación por el “cambio climático” en el “Objetivo de Desarrollo Sostenible número 13” (ODS13) para tomar medidas urgentes para reducir los gases contaminantes:

1-  Reducir emisiones de gases de efecto invernadero.

2-  Ayuda de los países ricos a los que más padecen los daños del clima.

3-  Sistemas rápidos de avisos a la población por tormentas o fuegos.

El CO2 se convirtió oficialmente en el “principal veneno “para el calentamiento del planeta y el cambio climático”. Los imbéciles más aventajados llegaron a plantear la necesidad de reducir drásticamente la cabaña bovina por la gran contaminación que producían los “pedos” de las vacas.

Aún recuerdo que la fotosíntesis es un milagro natural por el que las plantas absorben CO2 y lo transforman en oxígeno. Por tanto, el CO2 no solo no es un veneno para nuestra naturaleza sino indispensable para la vida de las plantas y, por tanto, para nosotros. No obstante, la reducción de emisiones en España de CO2 ha sido espectacular en los últimos años: de 374 millones de toneladas en 2007 a 267 en 2025, ¡una reducción del 29%!

El calentamiento en nuestro clima y los más formidables incendios se están produciendo en los años más recientes.

-2.025: se considera extremadamente cálido para España con una temperatura media de 15,1 grados (1,1 grados sobre el promedio 1.991-2.020), al igual que 2.024 y por debajo de 2.022 y 2.023. La temperatura media en España ha aumentado 1,75 grados desde 1.961, en 65 años. Hubo tres olas de calor en el verano.

-2.026: la primavera ha sido la segunda más cálida desde 1.961, además de registrar una importante cantidad de lluvia. En verano afrontamos la cuarta ola de calor. La gran masa de aire africano ha sido un factor de primer orden. Es presumible que el calor tórrido permanezca el resto del verano. Lluvia generosa y calor adelantado muy importante han sido factores determinantes para nuestras florestas y vegetación en general, lo que, a escala individual hemos podido comprobar cuantos hemos reparado en ello, sin necesidad de ser expertos.

No es el caso de nuestras autoridades públicas que parece que ignoraron la consecuencia de algo tan evidente: los campos y los montes iban a reventar de herbazales y malezas.

El gobierno sigue centrando su interés en un “Pacto de Estado para la Emergencia Climática” al tiempo que crea dificultades administrativas y prohibiciones para la limpieza de campos y montes e ignora una política sólida para frenar el abandono de las zonas rurales. ¡Pura luz de gas junto con mantras “progres”!

Sectores económicos favorecidos por las “energías verdes”:

1-  Fabricación y mantenimiento de paneles solares y aerogeneradores (Jinco Solar, Longi Solar, Siemens Gamesa, Goldwuind, General Electric).

2-  Desarrollo de redes eléctricas inteligentes y mantenimiento (Iberdrola, Endesa, Siemens).

3-  Producción de “hidrógeno verde” (Air Liquide, Linde, Iberdrola).

4-  Rehabilitación energética de edificios (Grupo ADN, EOS, Thorstone).

5-  Materiales aislantes y sistemas de bajo consumo (Isober, Rockwool, TotalEnergies, Endesa, Iberdrola).

6-  Vehículos eléctricos y baterías (BYD, Tesla, CATL, LG, Panasonic).

7-  Financiación preferente con “bonos verdes” (Iberdrola, Endesa, Telefónica, Alphabet, CaixaBanc, ICO)

8-  Propietarios de suelo que los ceden para parques solares y eólicos (mediante el “arrendamiento de terreno” o “cesión de derecho de superficie” a 30 años o más. (Escalofriante el reportaje de levantar un gran olivar para instalar placas solares).

 

Los perjudicados por los bíblicos incendios son evidentes, llevamos días viendo sus penurias y escuchando sus pesadumbres y lamentos a las más diversas personas, víctimas de la desesperación, del desconsuelo y de la indignación. A los que nos sumamos todos nosotros, víctimas en una sociedad que está perdiendo calcinado una parte muy importante de su patrimonio.

No somos nadie para evitar que cambie el clima, nadie, está muy por encima nuestro. Pero sí somos todo para encauzar, suavizar y adaptarnos de forma inteligente al cambio. Sí somos todo también para que, una vez detectado, evitemos con nuestra actuación o dejadez que las consecuencias se agraven: el cambio del clima no llena de broza campos y bosques, el cambio del clima no impide ni pone trabas a que desbrocemos nuestros campos y bosques, el cambio del clima no impide limpiar las orillas y cauces de los ríos, el cambio del clima no es responsable de comprar materiales inútiles, ni de no ejecutar los aprovisionamientos en el plazo necesario (escuchaba esta mañana a una inútil ministra justificar que un pedido de aviones contra incendios no se ha servido por discusiones de precios con el proveedor; ¡así estamos, con los bosques calcinándose!).

Cuando se usa el lema “cambio climático” como cortina que tape incompetencias e irresponsabilidades, se nos miente. Y quien nos miente debería ser nuestro más leal representante y nuestro mejor administrador.

¿A quién beneficia tamaño desastre?:

1-  A quienes ocultan sus responsabilidades tras el humo y las llamas. Unos malvados, otros ineptos. Repito que lo más peligroso es un imbécil con poder.

2-  A todo tipo de delincuentes, los que pegan fuego a los montes, quienes toman al asalto viviendas evacuadas y quienes se lucran en los más altos niveles favoreciendo o aprobando legislaciones que alienten estos destrozos y participen luego en repararlos (estos últimos tienen con mucha frecuencia dimensión internacional, tanto en organizaciones públicas como en grupos privados).

Los científicos y el cambio climático: es asumido por la mayor parte de la comunidad científica que el “calentamiento global” está produciendo un “cambio climático”. En esa lógica, al calentamiento global contribuye de forma definitiva la actividad humana que produce “gases de efecto invernadero” (dióxido de carbono, metano y óxidos de nitrógeno).

El dióxido de carbono lo producen:

-la respiración de los seres vivos.

-la descomposición de plantas y animales muertos.

-los volcanes.

-los combustibles fósiles: quema de petróleo, carbón y gas natural.

-la fabricación de materiales como cemento y acero.

-los incendios y la deforestación, destruyendo la fotosíntesis de las plantas (absorben CO2, lo transforman en azúcares para su alimentación, almacenan carbono y liberan oxígeno limpio). Cada árbol puede absorber 100 kg. de CO2 al año.

Cada coche con motor de explosión puede producir unos 4.000 kg. al año, equivalente a lo que pueden absorber 40 árboles.

Una fábrica de acero puede emitir unos 3 millones de kilos de CO2 al año, equivalente a lo que pueden absorber 30 mil árboles.

Si en los megaincendios actuales estimamos que quedarán calcinados más de 700 árboles por hectárea, la destrucción podría suponer la muerte de más de 20 millones de árboles (equivalente a las emisiones de 500 mil automóviles o más de 250 acerías).

Es evidente que el gravísimo problema de estos incendios, primero en su vertiente de padecimientos humanos, como después en su dimensión económica no puede estar en manos de indocumentados por más que fueran totalmente bienintencionados y se entregasen de lleno a aliviar el problema. Tampoco creo que la catástrofe se plantee en un lapso de tiempo menor de 8 años. Por lo uno (indocumentados) y por lo otro (horizonte profesional de 4 años), considero imposible que deban ser los profesionales de la política quienes marquen las decisiones para acometer tan inmensa calamidad. Problema a resolver en dos vertientes:

1-  Mitigación del cambio climático: acciones a tomar para frenar, reducir o prevenir las causas del mismo. Innovaciones para mejorar la eficiencia energética y acelerar la descarbonización de la economía.

Busca limitar el calentamiento global a largo plazo.

2-  Adaptación al cambio climático: asumiendo que muchos de sus efectos ya son inevitables hay que centrarse en ajustar infraestructuras, sistemas y estilos de vida para reducir la vulnerabilidad y dar respuesta a olas de calor frecuentes, sequías prolongadas, huracanes intensos o aumento del nivel del mar: infraestructuras adaptadas, redes eléctricas inteligentes, gestión del agua, predecir mejor para reaccionar antes.

En las empresas, mas allá de la sostenibilidad, es preciso una adaptación a un mundo más volátil, más exigente y más expuesto al riesgo climático y geopolítico.  

Las administraciones públicas ante el cambio. Siendo un problema planetario, las regulaciones se han enmarcar en tal contexto:

-Acuerdo de París de 2.015 sobre clima y energía a nivel internacional.

-Tratado de Lisboa de 2.007, normativa y directrices de la UE.

-España: no existe un título competencial específico sobre el clima ni un único título relativo a energía, diseminadas en políticas ambientales, energéticas y de urbanismo. La Ley 7/2.021 dispone que Gobierno Central, CCAA y gobiernos locales “deberán cooperar”: “papel mojado”

Sobre la enorme complejidad del problema, nuestra organización política lo complica aún más: tenemos un sistema de administración fragmentada y caótica. Como las competencias medioambientales corresponden a cada una de las 17 CCAA y los desastres “naturales” carecen de otras fronteras, se produce una situación desconcertante, absurda, sean inundaciones, terremotos, … o fuegos dantescos como los actuales.

La CCAA de Madrid se vio obligada a solicitar una situación de “emergencia” que permitiese la intervención de la administración central que, inicialmente y a través del Delegado del Gobierno, recibió la respuesta de que “no era la manera formal de tramitar tal solicitud”, lo que retrasó la ayuda central unas horas en las que cientos de vecinos eran evacuados precipitadamente de sus pueblos.

Aunque no soy quien para dar consejo alguno sobre una encrucijada tan grave y tan compleja, sí me siento impelido a opinar:

-No es cuestión a estudiar ni ofrecer soluciones por profesionales de la política. Exige un debate y propuestas de científicos, especialistas y directamente afectados.

-Las catástrofes naturales carecen de otras fronteras que las naturales, por lo que hay que desechar la fragmentación administrativa de nuestro sistema de autonomías regionales.

-Es un problema global, planetario, por lo que la regulación debe entrar dentro de un marco internacional y europeo.

-La prevención situada a pie de terreno debe situarse en la administración más próxima, en el Ayuntamiento y en la CA correspondiente porque la diversidad geográfica es enorme y lo que en una comarca es un asunto importante, en otra puede resultar absolutamente extraño. Para ello deben crearse los mecanismos más efectivos de financiación estatal bajo la concepción de que cada aldea, cada comarca, es España.

No hay que tomarlo con calma porque no disponemos de tiempo para holganzas. O acabaremos todos como Créusa y Creonte.

¡Ah, y los políticos, a ayudar o a callar!

 

CM

29-7-2026

 

 


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