jueves, 9 de julio de 2026

 MICROSCOPIO Y TELESCOPIO







 

MICROSCOPIO

Somos cuarenta y siete vecinos en Estepa de Santa Facunda. Y hace más de treinta años que mi trabajo, mi vida entera, estuvo en el monte. Es mi pueblo maderero y resinero, ¡el mejor de la Moría!

Mi madre me parió en un mes de enero. Cuentan que la casa llevaba seis días aislada por la nieve y aún permaneció acorralada otros trece. Por entonces era lo normal en la Moría.

Mis primeros recuerdos están en el olor de los bosques húmedos, en los arroyos impetuosos, en la limpia y fría brisa precursora de la próxima primavera.  





A finales de marzo, en los bosques resineros, el “derroñe”, la limpieza de los troncos y la colocación de los “potes” para recibir el goteo de la protectora resina. Y durante el verano las “picas” estimuladoras y la recogida de los potes en cubas de madera.





En los bosques madereros, seleccionados los que cumplieron más de treinta años, la tala cuando más aprieta el verano y su transporte en carros con mulas hasta el aserradero.

De mi abuelo y mi padre aprendí cómo atender los bosques y amar los árboles que les permitió vivir y que, hasta ahora, también a mí me han permitido sostener mi familia y mi casa. Los años de escuela y la universidad de la vida se me asentaron bien y con provecho.





Cuando comenzaron a llegar grandes empresas con sus máquinas formidables yo comprendí que aquel tipo de vida desaparecía y mis dos hijos ya tenían su horizonte próximo lejos de casa.

Aún faltaban unos años para mi vejez cuando vi en la televisión un documental sobre la labor de los políticos. Me encontraba con habilidades para tal empeño. Siempre gocé en la Moría de fama de cumplidor, leal y dispuesto para los demás.





Hace ya once años que conseguí el primer apoyo vecinal para el nuevo empleo. Cogí lo que debía y dejé lo exigido para medrar en el oficio.

Hace tiempo que dejé de pisar montes. Fui perdiendo viejas sensaciones y ganando los ardides imprescindibles para hacer ver a los demás aquel espíritu de servicio que fue verdadero pero que tuve que acomodar a los requerimientos nuevos, abandonando progresivamente la sinceridad de los iniciales. Así, he ido ofreciendo lo que intuía que los demás deseaban escuchar o convenciéndoles de que su interés auténtico estaba en lo que mi particular interés requería (aunque les perjudicara).



Acabo de formalizar la independencia de la antigua Moría con las firmas de todos sus vecinos (¡43.853!), como uno más de tantos estados asociados a lo que fue una gran nación. ¡Soy el Jefe!

 

TELESCOPIO

(Tomado de “El tamaño de la Vía Láctea es mayor de lo que pensábamos”. The Conversation).





Nuestro planeta Tierra dista mucho de ser el centro del universo (ni Aristóteles ni Ptolomeo acertaron en esto). Nos encontramos en la zona exterior de una galaxia en espiral, la Vía Láctea.



LA VÍA LÁCTEA ES MAYOR QUE LO QUE SE SABÍA 


Un equipo de astrónomos ha encontrado que los brazos espirales exteriores de nuestra galaxia podrían extenderse ¡un 10%! más allá de lo que se pensaba.

Hoy se estima que la Vía Láctea contiene entre 100 y 400 mil millones de estrellas. El disco tiene un diámetro aproximado de unos 100 mil años luz y un grosor de mil años luz. Nuestro sistema solar está situado en uno de los brazos exteriores del disco, a unos 26 mil años luz del agujero negro supermasivo Sagitario A.

(Un año luz equivale aproximadamente a ¡9 billones de kilómetros!).



EL SISTEMA SOLAR EN LA VÍA LÁCTEA 


Las estrellas que componen los brazos espirales del disco son extremadamente masivas y muy jóvenes. Están consumiendo su gran reserva de combustible nuclear a un ritmo acelerado por lo que se están formando continuamente estrellas.

En un ramal secundario del brazo de Orión está ubicado nuestro sistema solar y, dentro de él “nuestra” Tierra. El sol ocupa el 99,85% de todo el sistema. Alrededor giran ocho planetas: “rocosos o interiores”, con superficie sólida y densa (p.e. la Tierra); y “gaseosos o exteriores”, de mayor tamaño y con sistemas de anillos.

Los astrónomos han descubierto que tanto el brazo Exterior como el brazo Exterior de Escudo-Centauro se encuentran aproximadamente ¡un 10%! más lejos que lo que hasta ahora se conocía.

Dentro de la Vía Láctea se han descubierto más de tres mil doscientos sistemas planetarios.





Finalmente, los astrónomos estiman que en el Universo puede haber unos ¡dos billones de galaxias!

 

 

La verdad, me he perdido con las dimensiones que manejan los astrónomos. Y me ha dado por pensar en la mirada desde fuera hacia dentro. Como ya me había acostumbrado a mirar desde dentro hacia dentro, me encuentro fatalmente sobrecogido y desconcertado.

¿Podrá alguien de una galaxia distinta de la Vía Láctea interesarse por “mi presidencia”, por la Moría, por Estepa de Santa Facunda, por aquellos bosques que abandoné y aquellos árboles que dejé de mimar?

Tengo la esperanza de que nadie en el Universo tenga interés alguno. Pero si lo tuviera y dispusiera de medios para echar una ojeada, …, ¿soy alguien? Creo estar mucho más allá de la insignificancia. Seguramente ni siquiera sea. Salvo, …, ¿si abandono todo lo que he hecho, “construido” y destruido los últimos años y regreso a Estepa? Puede que vuelva a existir.

¡Regreso para encontrarme con algo (conmigo) en la inmensidad del Universo!

 

9-7-2026

 

 

 


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