lunes, 20 de octubre de 2025

 EL SILENCIO

 





¡Qué descansada vida

La que huye del mundanal ruido,

y sigue la escondida

senda, por donde han ido

los pocos sabios que en el mundo han sido!

(Fray Luis de León)

 

 

Sin pretenderlo me encontré dentro del silencio. ¡Qué sensación tan placentera! Lo primero que pensé fue en la extrañeza de no oír ningún motor vecino. Hasta el viento y los pajarillos permanecían mudos. De inmediato, la oda de Fray Luis de León. Y luego algunas reflexiones sobre el valor del silencio y del ruido.

En la batalla campa el ruido, ensordecedor.

En las discusiones aumenta el ruido.

En las catástrofes naturales ensordece el ruido.

En las grandes urbes el ruido enorme se forma de múltiples ruidos.

Las multitudes producen ruido.

Hay gente, mucha gente, que produce ruido.

Hay músicas que son casi solo ruido.

 





El ruido agrede, enardece, estimula y, muy comúnmente, enerva, embrutece. El ruido tapa y degrada el sonido.

 

Creo que no somos conscientes de los continuos impactos que recibimos en forma de ruido y, por tanto, de qué forma nos puede perturbar.

 

Al final de la batalla, al terminar la discusión, al concluir la catástrofe, al escapar de la gran urbe, al deshacerse la multitud, al dormirse la gente que grita, al terminar la música estridente, surge el silencio.

 

No siempre es posible, pero sería un avance enorme que muchos ruidos se sustituyeran por sonidos. Y, de vez en cuando, creo muy saludable cobijarse en el silencio. Ofrece una especie de milagroso bálsamo contra la agresividad del ruido.

 





El habla serena no precisa del grito que, cuando la sustituye, denuncia ausencia de argumentos. ¿No es el habla uno de los mayores dones que poseemos los humanos? ¿No es la conversación, la charla, el diálogo, el debate una de las expresiones más humanas de nuestra especie? ¿Es preciso gritar para disentir, tan sólo tratando de enmudecer al oponente por un método salvaje?

 

El silencio ofrece una entrada franca para echar un vistazo en nuestro interior. Si conseguimos la serenidad y la sinceridad suficientes, podemos identificar puntos débiles y puntos de mejora. No está exento de peligros porque (soy un convencido de que el más peligroso enemigo que afrontamos somos nosotros mismos), podemos descubrirnos algún aspecto odioso y, por tanto, caer en la fácil tentación de esquivarlo porque debemos ser nuestro mejor amigo. Aquel que nos produzca suficiente complacencia como para poder amar a los demás. Creo que tan sólo siguiendo la ruta que indica amar podemos disfrutar de la felicidad y, si estoy en lo cierto, es el centro de la diana de la vida.

 





Ascetas anacoretas sabemos que existieron desde los tiempos más arcaicos. No pretendo proponer que dejemos nuestra vida actual, nos tiremos al monte, a la contemplación y a la penitencia para alcanzar la perfección espiritual mediante la renuncia mundana. Mucho bueno tiene también el mundo, empezando por nuestros seres queridos. Pero sí creo que nos hemos pasado de rosca sobrepasando las bondades materiales hasta convertirlas en auténticos ídolos, a quienes llegamos a doblegar incluso nuestro espíritu. Pero sí creo que nos hemos pasado en quitar cualquier freno que nos estorbe para poseer algo que, inmediatamente obtenido, deja de ser objeto de nuestro más mínimo interés.

 





La propuesta 2030 dice que el progreso de la humanidad consiste en incorporar a la cultura del consumo a todos aquellos desventurados que aún viven ausentes de tal cultura. ¿Estamos seguros de que lo que el progreso nos indica es sacar de la indigencia consumista a cuántos están fuera de ella para integrarlos en el brutal sistema que justifica muertos, centenares de miles de muertos humanos para mayor dominio sobre minerales, productos y siervos? Sólo me parece una propuesta inteligente para quienes son víctimas de su propia psicopatía, aquella que les conduce a percibirse a sí mismos como dioses, gentes distintas y superiores al común de los mortales. Un sistema enfermo que se ha perfeccionado de tal manera que son los propios siervos los que “eligen” a sus opresores. O puede que no sea cierto que “elijan” con una libertad sana, no contaminada, inteligente, simplemente humana. Hay síntomas sólidos para creer que la contaminación que sufre nuestra libre voluntad sea enorme. Porque si no, ¿cómo podemos dar explicación a que sean fruto de la libre voluntad de todos, los más poderosos líderes mundiales y locales que evidencian signos inequívocos de falta severa de salud mental, que arruinan vidas humanas y pueblos insignes, ruinas materiales y ruinas espirituales?

 

El ruido es un arma potentísima en manos de mentes perturbadas o malvadas o simultáneamente ambas. ¿O podemos creer que los bombardeos incesantes desde los más eficaces medios de persuasión (ojo, no de comunicación) sólo crean un ruido ensordecedor para entretenernos, sin ánimo ninguno de criar y alimentar odios que fragmenten y enfrenten a todos contra todos (fábricas de “enemigos”), creando relatos que conduzcan a los rebaños entontecidos a la creencia de que tales perversos-perturbados son los salvadores que evitarán los males que nos quieren producir los “enemigos”?

 

Silencio. Un alto en el ruido. Pacífica y serena reflexión. Seguro que nos ha de ayudar a identificar a los enemigos reales (si existen en realidad). ¡Qué placentero un rato de silencio! ¡Qué lujo el silencio compartido!

 

CM

20-10-2025

 

Within the sound of silence

And no one dared disturb the sound of silence

(Simon and Garfunkel)


 

 


sábado, 18 de octubre de 2025

  


 

¿QUIÉN REPARTE?



ELENCO:

Pedro Sánchez: Puto Amo

José Luis Ábalos: Pepe Foment

Santos Cerdán: Justos Guarrán

Koldo Garcia: Caldo Gordo 





- ¿Quién reparte esto Puto Amo?

- ¡Imbécil! El único de todos vosotros que vale para esto es Tostado Pavazo.

Habian parado el peugeot en un taller de un pueblito de Soria, camino de Pamplona, porque Caldo Gordo había percibido un ruidito sospechoso.

- ¡Tú chaval, échale un ojo al motor mientras tomamos un café! –le espetó Pepe Foment a un joven que salió de los bajos de un coche al oír que alguien llegaba.

- Buenas. Tendrá que ser cuando acabe con lo que tengo entre manos -contestó algo amoscado el joven mecánico medio incorporándose al tiempo que le desapareció el ánimo al verse de inmediato cubierto por la sombra de un gigante y sentir el leve punterazo que le atizó en el codo y que casi le hizo perder el apoyo y la postura.

- ¡Ahora! Hay prisa -dijo Caldo Gordo apartando su sombra del sobrecogido mecánico.

En el vetusto y oscuro local en que, frente al taller, servían café, diversos alcoholes y poco más, ya se encontraban los otros dos de la peña pidiendo sus orujos e infusiones estimulantes.

- Hasta los güitos estoy ya del puto coche, Justos Guarrán, y del que oye los “ruiditos” también ando asaz pesaroso.

- ¡”Asaz pesaroso”!, ¡qué labia tienes Puto Amo y que requetebién que se te entiende! Pero te digo yo que el paisano es una fiera eficaz que, además de dar mandobles como coces cuando se tercia, resuelve con astucia, como pudiste comprobar cuando barajaba y escogía papeles de la urna que pusimos tras la cortina de la Casona del Pueblo. ¡Me cago en tó lo que se mueve, la puta mala suerte que tuvimos! Pero calla, que ya llegan esos dos.

- ¡A mí no me calla ni Dios, so zoquete! -disparó el Puto Amo. Aunque viendo que ya entraban en el chiscón Pepe Foment y Caldo Gordo, se centró en atizarse el primer orujo en vaso generoso.

Hundiendo la mirada en el fondo de cristal, conforme le requemaba el trago, le vino de súbito el recuerdo de aquellos tiempos en que, mientras Flor Amada terminaba de recibir y registrar las últimas aportaciones de los licenciosos (“limpios de polvos y pajas”), que acrecentaban el sustento familiar, saboreaba el copazo que la nena le entregaba con un beso prometedor. Para entonces, bello mancebo aún, manejaba las lenguas (bucal y de las otras) con primor, destreza y embeleso nada comunes. Con los efluvios de su Flor y la frialdad de su propia picardía se había arrimado a unos y desechado a otros (o a la inversa), conforme convenía a su mayor contento y autoestima. Cualquiera hubiese dicho que ya era un gran triunfador (cáscara sin almendra), pero no él. Su ambición lo impedía. Su percepción de superioridad sobre el resto le impulsaba. Y su Flor Amada lengüeteaba y ronroneaba. Fue imparable que subiera, subiera y subiera.

Uno de tantos irresistibles chistes de Pepe Foment le rescataron de sus recuerdos. Hasta en los chistes era Pepe procaz.

- ¿Sabéis aquel en que una golfa guarrona, viciosa, despampanante, de carnes hipnóticas …? -Pepe Foment se movía solvente por mancebías apenas recién estrenado el primer bigote.

El iniciático viaje de la cuadrilla había estrechado grandemente la íntima relación entre Pepe Foment y Caldo Gordo, al punto que la sumisión de éste a aquel bien pudiera alcanzar sus necesidades desatadas de promiscuidad, superando quizás cualquier distinción de sexos. Tremenda la estampa figurada de un Caldo Gordo a gatas cabalgado por el insaciable Pepe Foment blandiendo un banderín arcoíris.

Apareció al rato el operario que aclaró que el “ruidito” se debió a un “manguito exhausto” que, repuesto por otro “en condiciones”, importaba lo que cuatro “lechugas”, incluídos riegos y fertilizantes de calidad. De saldarlo se ocupó Justos Guarrán que, replicado por el muy generoso Puto Amo, hubo de añadir un par de verduras más al haber querido apreciar cierto acento catalán en el muchacho lo que le derrite y arroba al Puto Amo.

Proseguido el viaje sin ruidito, las chanzas, dimes y diretes se alojaron en el recinto automóvil. Mas locuaces unos y menos otros, todos callaban y mudos seguían atentamente cualquier chuminada del jefe.

Así, por ejemplo, cuando …

-  Haré de la grandeza desecho, del amor odio, del honor infamia, del trabajo subsidio, de la verdad falsedad, del respeto desprecio, del perfume mierda, de la sensatez estulticia, del cumplimiento revocación, de la bondad vileza, del honor traición, de lo solemne charlotada, del progreso destrucción y de España nada. Y lo haré yo solo, de nada ni nadie preciso porque … ¡sigo siendo el rey! -fue la prédica del Puto Amo. Nunca jamás, ni antes ni después dijo tanta verdad. Los otros tres, embobados, limpiaban sus babas, más por las puertas a los tesoros que se les abrían que por la mella de tan imponente plática.

Llegados a Pamplona, Justos Guarrán y Caldo Gordo se encontraban en su lecho maternal. Hacía años que habían tejido una red delictiva potente que a muchos apañaba y, así, nadie denunciaba por ser lugar donde casi todos conocen a todos, en directo o a salto de caballo. Pronto se pusieron en contacto con María Cintruéniga, de antigua y fuerte raigambre familiar, que ejercía de verdadera “mama” de los manejos subterráneos del poder. A la banda le iban bien las cosas: cuando no un túnel, una carretera, un puente, un colegio, un centro cívico, un estadio, …, eran todos de buen comer, a ningún plato hacían ascos y, de todos “mojaban”. Pero eran platos menores ante el colosal banquete que llegaba de la mente y mano del Puto Jefe. Por doble razón era de interés el encuentro entre los dos capos: por no pisarse las mangueras entre bomberos y por multiplicar el efecto de las sangrías populares.

-¡Qué alegría y qué gran honor recibirte Puto Amo y más, tan bien acompañado de gentes tan de mi familia! Me adelanto a ponerme a tu disposición total y asumir como mías las ideas u órdenes que me plantees. Ningún pero encontrarás en ello.

-También para mí es una satisfacción estar aquí y contar contigo y los tuyos. Voy a daros ocasión de sangrar a lo grande. No quiero decir que en ello no seáis expertos, si no que, juntos, vamos a por un rebaño inmensamente mayor, para lo que poseo las más potentes armas anestésicas para confundir y para idiotizar a tanto bruto. Soy en ello el mejor y tan sólo preciso tener sobre el tablero todos los peones necesarios bien coordinados, entrenados y comprometidos con la causa: desangrar a esta puta España de la que aún queda chicha y sangre en abundancia. Para ello, todos valen, cuanto más curtidos en la lucha total, mejor. Y por aquí tenéis (tenemos) calidad y cantidad de “gudaris” con excelentes hojas de servicios.

Aunque se encontraban en un local bien aislado, mucho les costó a los del grupo no exaltarse con gritos como “¡Puto Jefe, jefe total, a por ellos, no hay compasión!”. No pudieron evitar un corto pero muy entregado aplauso que apenas acarició la vanidad infinita del gran orate.

-En estas tierras aún tenemos extensos rebaños de maquetos y simpatizantes a quienes podemos sacar hasta las entrañas, ¡y lo haremos, jefe! -intervino María Cintruéniga.

-Os daré una pauta para que todos tengáis claro a quiénes voy a responsabilizar de los “trasiegos”. Dentro de casa, serán Justos Guarrán con Tostado Pavazo quienes reciban mis instrucciones directas para tal manejo, aunque ya os digo que yo jamás sabré nada. De lo de fuera de casa, les tengo encargados a Pepe Foment (auxiliado por  Caldo Gordo) y a Locatis Rizos con idénticos criterios que los otros. Todos sabéis que no tendréis otra evaluación que la mía y que no soy dado a escuchar pareceres. Caso aparte es mi familia que declaro intocable y a la que tengo la certeza total que prestaréis cuanto servicio sea menester. ¡Y sólo reparto yo!

Ahora sí, el grupo no evitó vítores, aplausos y abrazos, relamiéndose por los gozos a recibir de tantas presas sometidas y exprimidas.

-Para terminar, os digo que no tengo oposición, porque no la tolero y porque, de hecho, no existe. Haremos naturalmente las representaciones necesarias de igual forma que con el Bobón Coronado y su tribu.

 

Idéntica obra fueron representando por los diversos territorios, asegurando en cada uno la sumisa lealtad de quienes en su tierra gozasen de suficiente predicamento.

 

No puedo, no quiero, porque me lo impide este agudo dolor de español, afrontar el final de la historieta. Pero, como diría Velázquez, “esto pinta mal”.

Salvo que …el manguito fuera del líquido de frenos y no estuviera tan “en condiciones”. Nunca se sabe

 

CM

18-10-2025

 

  

 


jueves, 16 de octubre de 2025

 ESTUPOR DEL JUEZ

(al Magistrado Leopoldo Puente Segura)

 

 





El juez magistrado del Tribunal Supremo Leopoldo Puente Segura, que ha tomado declaración al ex-ministro, ex-secretario del PSOE y ex-colega íntimo de Sánchez, Jose Luis Ábalos, manifiesta en su auto sentirse “naturalmente estupefacto” porque con los sólidos indicios de graves delitos que pesan sobre Ábalos, mantenga su acta de diputado en el Congreso.

 

Excelentísimo Señor Leopoldo Puente, también yo me encuentro “naturalmente estupefacto” porque:

1-        Haya decidido su excelencia dejar en libertad al señor Ábalos.


2-        El excelentísimo señor presidente del gobierno se mantenga impasible en su cargo mientras que:





-su esposa está imputada por cinco delitos: malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida de marca e intrusismo.

-su hermano está imputado por dos delitos: prevaricación y tráfico de influencias.





-su secretario general del PSOE, señor Santos Cerdán, ex-colega íntimo y representante personal para negociar con un prófugo de la justicia enemigo de España, esta en prisión provisional por tres delitos: cohecho, organización criminal y tráfico de influencias.

-su secretario general del PSOE, Señor Ábalos, colega íntimo y antiguo ministro, está imputado por organización criminal, cohecho, tráfico de influencias y malversación.





-“su” fiscal general del Estado, esta imputado por un delito de revelación de secretos.

-su colega íntimo Koldo García, socialista, ugetista, experto en seguridad, concejal navarro, asistente íntimo de Ábalos recomendado por Santos Cerdán, esta imputado por organización criminal y corrupción política.




-y él mismo, adalid de todos los anteriores (y los que probablemente aparecerán), haya dispuesto y disponga del patrimonio de todos los españoles para pagar a enemigos declarados de España a cambio de que sus apoyos políticos le mantengan en el cargo.

 

Excelentísimo señor magistrado, dice usted estar “estupefacto”. Yo también. Y es de imaginar que lo estén cuantas personas decentes y lúcidas haya en España. Pero señor magistrado, también estoy indignado con que una poderosa banda de delincuentes haya secuestrado la voluntad de los españoles y esté desmantelando no sólo el patrimonio material de todos sino también nuestro patrimonio inmaterial.

 

Excelentísimo señor magistrado de nuestro Tribunal Supremo, puesto que yo soy incapaz de encontrar cómo nuestro ordenamiento jurídico me (nos) puede sacar de tan funesta situación, ¿puede mostrarme (mostrarnos) la vía jurídica que, más allá de “medidas cautelares” como las retiradas de pasaportes o las comparecencias periódicas en sedes judiciales, permita terminar con la injusticia del sometimiento de un pueblo a una banda de malhechores a través de una “Justicia Honorable, imparcial, independiente, inamovible, responsable y con sumisión exclusiva a la ley”?

 




Es gracia que suplica a su excelencia y espera alcanzar por ser de justicia quien siente desmoronarse nuestro estado de derecho pese a la valiente actuación de muchos de sus compañeros.

 

CM

16-10-2025