jueves, 28 de mayo de 2026

LA SABIA NATURALEZA

Y EL ESTADO RÉPROBO






Leo un artículo interesante que establece que las plantas carecen de cerebro y de sistema nervioso y, claro, no sienten dolor.

Se debe a su condición de estar irremediablemente uncidas al suelo. De forma que un trébol no puede salir huyendo del hambriento rebaño de cabras que se acerca. La Sabia Naturaleza evita que la planta padezca un sufrimiento inútil: carece de dolor porque no tiene manera de evitarlo.

Para los animales el dolor es una experiencia sensorial y emocional extremadamente útil, una señal de supervivencia (si me quema una sartén, el dolor me impulsa inmediatamente a retirar la mano de ahí). De hecho, quienes padecen ausencia de dolor tienen muy graves problemas de supervivencia.





Esa incapacidad de huir de las plantas, la Naturaleza lo ha compensado con un alucinante arsenal químico y fisiológico para ayudar a su supervivencia: sensores que, ante cualquier estímulo externo responden adaptando su crecimiento, cerrando sus hojas o produciendo sus propios venenos defensivos (compuestos orgánicos volátiles).

Así opera la Madre Naturaleza.





La madrastra Hacienda, nos inmoviliza más que a plantas, pero no nos ofrece ningún mecanismo de defensa a los contribuyentes probos. Por el contrario, padrastro Estado hace de mangas capirotes con los corruptos. Eso no es natural, ¿verdad?




CM

28-5-2026

 

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