domingo, 4 de octubre de 2026

 BAJO PALIO

 





En los más remotos tiempos parece que comenzó a usarse en Mesopotamia y Persia un dosel de tela con varas para cubrir a faraones, emperadores y reyes. Con seguridad su origen tuvo por objeto proteger al mandatario de las inclemencias del sol y la lluvia.

Al hacerse costumbre tan prosaica razón, derivó a considerarse el palio o sombrilla (umbraculum) un símbolo de la máxima dignidad, realeza o autoridad suprema.






Idéntico significado tuvo el Huagai en oriente desde hace más de 3 mil años (emperador chino, por ejemplo) y occidente, a través de Bizancio (reyes y emperadores). Una curiosidad: en la antigua China, el número de capas de tela y los colores del palio o sombrilla identificaban el nivel de a quien protegía (el rojo y el amarillo estaban reservados para la familia imperial).

Durante siglos la máxima autoridad civil estuvo vinculada a la divinidad.

Tras la legalización del cristianismo, la Iglesia adoptó el ceremonial palatino para el papa, obispos y, principalmente, la presencia de Cristo en la Eucaristía contenido en una Custodia.





Mientras la autoridad civil (el emperador o rey) se concibió recibida de Dios, la dignidad del palio cubrió igualmente a la máxima autoridad civil y religiosa. Así se mantuvo durante la Edad Media y parte de la Moderna. En la Baja Edad Media era solemne el ceremonial de visita del rey a una ciudad: se detenía a distancia de las puertas de la ciudad, donde se acercaban las autoridades de ésta; el rey juraba los fueros de la ciudad y recibía la llave de la misma en señal de sumisión; penetraba, desmontaba y, a pie, bajo palio, recorría la ciudad.   





Hasta que la autoridad civil se desvinculó de la divinidad. Aunque la tradición del palio, como símbolo de autoridad civil máxima, se ha mantenido hasta muy recientemente. De hecho, la tradición real desapareció bajo el reinado del rey Juan Carlos I, con una Constitución que se define aconfesional. La monarquía española ha mantenido hasta ayer la prerrogativa de caminar bajo palio en los más importantes acontecimientos religiosos.





Incluso Franco, no siendo rey, mantuvo tal privilegio como símbolo de autoridad civil máxima en todos los grandes actos de la Iglesia. Con la que mantuvo una estrecha convivencia (fue el promotor, por ejemplo, de la monumental Cruz y Basílica de los Caídos).





Me sugiere una digresión. Desde que el denominado bando nacional ganó la guerra, Franco ejerció la máxima autoridad civil hasta su fallecimiento ejerciendo un poder dictatorial (yo creo que fácilmente divisible en tres grandes fases) con el beneplácito de la Iglesia (que tan sangrientamente fue maltratada en la República), desde el segundo año de la guerra. Pero no todo fueron caminos de rosas en la relación.





Don Pedro Segura y Sáenz fue un religioso, con una formación académica formidable y sobresaliente que alcanzó la dignidad máxima en la Iglesia española: arzobispo de Toledo y Cardenal Primado. Una concepción estricta de la moral pública le llevó por ejemplo (años 40-59) a prohibir el baile a los católicos, fue martillo contra los anglosajones, se opuso a que Franco fuera “bajo palio” y mantuvo constantes enfrentamientos con él. Incluso renunció a aceptar su nombramiento como procurador en Cortes y llegó a manifestar en sus homilías que, “en la literatura clásica, los caudillos eran los jefes de una banda de forajidos”. O que, en los escritos de san Ignacio de Loyola “caudillo era sinónimo de diablo”. Con anterioridad, en 1931, el gobierno de la República expulsó a Segura de España. Fue, por tanto, persona de convicciones firmes que mantuvo y defendió con unos y otros, a más de realizar enormes servicios sociales, siendo uno de los promotores de denunciar y trabajar por Las Hurdes, región enormemente pobre y abandonada.






En España, a finales del siglo XVI, el palio se adaptó a los pasos procesionales de Semana Santa. Se ciñó y se mantiene cubriendo muchas de las imágenes de la Virgen María, como reina celestial. Los tronos o pasos de la Virgen contienen muchos símbolos: en el interior de los riquísimos bordados del palio es común ver representado el cielo y el Espíritu Santo, los doce varales representan a los doce apóstoles, … Sin embargo, en la actualidad, las figuras de Jesucristo procesionan sin palio, a la intemperie, para reflejar el sacrificio y la humildad de un Dios que se despoja de todo y se entrega sin reservas.

 






En todo parece posible la degradación. La tragedia producida por una Dana torrencial produjo 233 muertes, a más de inmensos daños materiales en más de 27 pueblos de Valencia. En Paiporta (28 mil habitantes, a seis kilómetros de Valencia), fallecieron 46 vecinos y se produjeron daños incalculables.







La catástrofe se produjo entre 29 y 30 de octubre de 2024. El 3 de noviembre (cuatro días más tarde) los reyes y el Presidente del Gobierno visitaron Paiporta. Los vecinos, doloridos y dolidos por su desamparo, indignados por la ausencia de socorro público, les recibieron iracundos, desquiciados, furiosos y se dirigieron a ellos con gritos desesperados e improperios. Los reyes se acercaron a la multitud, se mezclaron entre los atribulados y excitados vecinos, escuchando y dando ánimos con empatía evidente. 





El presidente Sánchez, cobarde, felón, salió huyendo precipitadamente amparándose entre un cerrado círculo de guardaespaldas y bajo un oscuro paraguas a modo del indigno palio que corresponde al deshonor y la bajeza.

 

CM

4-10-2026

 

 

     

 


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