viernes, 23 de enero de 2026

 EL PINUS METHŪŠÉLAH

 

El leñador no sabe cuándo expiran

los clamorosos árboles que corta.

(García Lorca)

 

 




En un recóndito lugar secreto de las Montañas Blancas de California existe el ser vivo más antiguo (no sé si viejo) de este mundo. Y, por tanto, cuidadosamente preservado de posibles bárbaras o torpes agresiones de la “inteligente” especie humana.

¿Qué edad se calcula que tiene?: ¡4.918 años!

¿Quién es?: el mayor de los “Pinus Longaeva”, o Pinos Longevos, catalogados como la especie terrestre más longeva.





Nos ilustra el profesor de la Universidad de Granada, García Del Moral, sobre la longevidad de los árboles, asentada en un crecimiento muy lento y en llevar una vida muy monótona. Además, la muerte de un organismo no impide que otros órganos y tejidos sigan viviendo. O, incluso dar lugar a nuevas plantas: una colonia de álamos de Utha, Pando (“Populus Tremuloides”, o Gigante Tembloroso) compuesta por unos 47.000 troncos (que forman un único órgano), unidos por un sistema de raíces interconectadas (conocido como organismo clonal), alcanza la fantástica edad de ¡80 mil años! En general, las plantas son capaces de regenerar tejidos y órganos continuamente (son funcionalmente amortales), al contrario que los animales.

Si la tesis del profesor es acertada, el crecimiento lento y la monotonía serían críticos para alcanzar la longevidad. ¿O no será que la propia perdurabilidad produce monotonía (ausencia de variedad), que no necesariamente debe presuponer aburrimiento? Nuestra dificultad de comunicación con estas plantas impide dar respuesta a la duda.





Pero sí sabemos que lentitud y monotonía son características enfrentadas a nuestra alocada vida actual, tan estrepitosamente ávida de todo lo opuesto: prisa y variedad. ¡Hay líderes que manifiestan la necesidad y bondad de cambiar con frecuencia y rapidez, hasta de criterio! Si a mí me asombra y descoloca, ¿qué pensarán aquellas plantas tan longevas? Supongo que inevitablemente considerarán lo efímero de nuestras vidas, la insignificancia temporal de nuestros criterios, incluso de nuestro tránsito terrestre.

Volviendo a nuestro protagonista, el Pinus Methuselah (o sea, Pino Matusalén), hemos de suponerle salud (y ánimo) para vivir otros 5.000 años. Y puede que lo alcance si sus cuidadores son celosos y eficaces en su labor y lo mantienen totalmente al margen de la especie “inteligente”. Para mí, condición indispensable ya que si el “abuelo” conociera cómo venimos manejando las cosas los “Reyes de la Creación”, estoy convencido de que moriría de asco, de pena, de incomprensión y de fatal sufrimiento. Por incompatibilidad esencial con nuestro concepto de vida.









Aunque también es posible que, a lo largo de su extensa vida, haya podido conocer nuestras humanas correrías y, a estas alturas, esté curado de espantos. Y que sepa que los afanes humanos han ido cambiando haciéndoles irreconocibles unos de otros, pero siempre con el común de obtener el poder para, con las más diversas y contrarias fórmulas, tener a los demás sometidos.





Si bien, probado está que se puede mandar apoyado en otros alineando intereses, construyendo confianza y conseguir su respaldo porque les conviene, no porque se les ordene. La confianza se gana con claridad y credibilidad: si prometes, cumples. Para ello se precisa identificar la ganancia a obtener para quien apoya. Y el reconocimiento al otro en público, estimula.





El Génesis cuenta que el gran patriarca Matusalén vivió 969 años, lo que, en términos humanos se antoja hoy como inalcanzable. Pero sabemos que la Biblia está repleta de alegorías, parábolas y símbolos, de manera que, en el caso de Matusalén lo que quiso indicarnos es que se trataba del patriarca que mayor edad alcanzó. También hoy con la expresión “más viejo que Matusalén” queremos indicar que se trata de una persona de edad muy avanzada.

Recientemente, dos de los hombres más poderosos del momento actual (Putin y Jinping) charlaban sobre su oportunidad de vivir (mandando) hasta los 150 años. Supuestamente aún quedarían muy lejos de Matusalén y éste aún mucho más de nuestro Pino Matusalén.

La majestad de nuestro escondido Pino invita a vivir nuestra vida con menos prisas y mayor estabilidad para conseguir alargarla.








Pero ¿tiene interés real alargar la vida sin más? Yo no lo creo. Porque resulta esencial introducir el ambiguo concepto de “calidad de vida” (salud, satisfacción espiritual, bienestar material, relaciones sociales, medio ambiente y seguridad), que la concreta cada individuo.


Dios permita que se siga alargando la vida del Pino Methūšélah, bien oculto en las Montañas Blancas, ya que considero que llevar vividos casi cinco mil años es prueba contundente de que goza de una estupenda calidad de vida.


¿Y para los humanos qué proponemos?

 

CM

23-1-2026


martes, 20 de enero de 2026



TRAGEDIA, DESOLACIÓN,

MORBO y GOBIERNO




TRAGEDIA 

VÍCTIMAS


Más de cuarenta muertos, más de ciento veinte heridos, innumerables familias rotas o aún angustiadas por el estado de los suyos y un país conmocionado por una terrible tragedia. En la tarde/noche del 18 de enero, un tren descarrila y otro, en dirección contraria, se estrella a gran velocidad contra parte del primero. El accidente tremendo se produjo en Adamuz, pequeño pueblo a poco más de cuarenta kilómetros de Córdoba. Es el primer accidente mortal que se produce en toda la historia de la red ferroviaria de alta velocidad española.




DESOLACIÓN


La desolación por una profunda tristeza, angustia y aflicción intensa por tantos familiares fallecidos, gravemente heridos o desaparecidos se extendió a través de las imágenes de canales de televisión y redes sociales al conjunto de la población. Aproximarnos a través de los medios al dolor de los directamente dañados nos conmueve extensamente.

Los canales de televisión nos permiten compartir emociones. Facilitan además información a tantas personas ávidas de noticias que sufren la angustia de la incertidumbre. De alguna forma nos une. A los televisores nos asomamos con interés desacostumbrado y nos permite aproximarnos a las víctimas del accidente. Realizan sin duda una labor encomiable y meritoria.




MORBO



Sin embargo, una parte de la información se desliza por ese campo oscuro del morbo, ese interés malsano por el dolor, ese atractivo propio de lo turbio o escabroso. Hay un tipo de periodismo que, consciente del fuerte imán que la morbosidad ejerce, se refocila en mostrar, manosear la información, estimular la exposición del sufrimiento, realizando una labor repugnante que con frecuencia explota e incluso enardece el dolor indefenso del afectado por la tragedia. Es así como una labor periodística encomiable se transforma en una máquina inaceptable explotadora del sufrimiento de las personas.


Surge además por parte de muchos un afán absurdo y sorprendente de pronunciarse como expertos investigadores, agudos especialistas técnicos y avezados jueces que, ignorantes totales, se precipitan a establecer las causas del accidente, a asignar responsables de fatales errores y a demandar el público castigo para ellos. Abundan los que poseen almas de inquisidores, pontifican sobre lo que ignoran y encubren con frecuencia puros intereses o militancias personales. Hay mucho profesional de esas características incrustado en las mal llamadas “tertulias” de radio o televisión que igual sirven para un roto que para un descosido.

Los técnicos especialistas ya están investigando las causas de la catástrofe. Como trabajo de alta responsabilidad por sus probables consecuencias jurídicas y económicas, requiere el sosiego e independencia imprescindibles.




GOBIERNO



No obstante, carece de explicación racional que un incremento formidable en el uso del tendido ferroviario (prácticamente duplicado en tres años por la incorporación de varios operadores), no haya ido acompañado por las inversiones en mantenimiento y refuerzo correspondientes e imprescindibles para mantener, o incluso mejorar, el servicio en orden a la seguridad, comodidad y eficiencia. Semejante desatino debe tener su consecuencia política con independencia de las conclusiones técnicas sobre la causa que produjo el desastre.

 

Mis más respetuosas condolencias a familiares y amigos de las víctimas y desaparecidos.

 

CM

20-1-2026

 

Al cerrar este avance los familiares afectados unen su natural angustia el sufrimiento y la indignación por la absoluta ausencia de información oficial.

 

domingo, 18 de enero de 2026

 EL BIENESTAR SOCIAL

Y SU DEGRADACIÓN

 




Desde una visión cristiana, la función del ESTADO es PROMOVER EL BIEN COMUN, favoreciendo el desarrollo de la persona y que todo el mundo tenga acceso a los BIENES MORALES, CULTURALES Y MATERIALES para su desarrollo y asegurar que la JUSTICIA SOCIAL más los DERECHOS HUMANOS den lugar a la IGUALDAD de OPORTUNIDADES, ELIMINANDO LA DISCRIMINACIÓN y PROMOVIENDO el BIENESTAR. El ESTADO debe estar al SERVICIO de la PERSONA.

 

Diversos factores dificultan, incluso impiden, alcanzar el objetivo del BIENESTAR SOCIAL.

Entre los factores directos, destacan:

      -los gobiernos no sitúan al Estado al servicio de la Persona. Con frecuencia actúa al revés.

      -se ha centrado el Bienestar en el Bien Material, por delante (incluso ignorando), el Bien Moral y Cultural.

      -incluso fracasa el Estado en promover Bienes Materiales básicos, como el trabajo, la vivienda, la educación y la sanidad.

      -para lograr la Igualdad se ha llegado al absurdo de proponer que todas las personas se igualen con los peores cuando lo natural es aspirar a igualar con los mejores (hasta en las estadísticas siempre se busca la comparación con aquellos -personas o países- que se encuentran peor) para lo que se requiere estimular y premiar el Esfuerzo, hoy día absolutamente desdeñado.

      -no discriminar no significa no controlar la Inmigración, de forma que se hace imposible identificar a los criminales de origen o a los falsos menores o que los trámites para la inserción (residencia, nacionalidad) sean tan profundamente ineficaces (o inexistentes) que los plazos tiendan al infinito y no sean ni comprometidos ni siquiera calculables o que sólo se ofrezca al inmigrante la Exclusión Social.





Otros factores indirectos agravan la situación:

      -la ausencia de cualquier apoyo a la familia (incluso pretender eliminarla), acarrea sin remedio un Envejecimiento de la población y, por tanto, un encarecimiento del bienestar social. A más de ser profundamente antisocial con la propia célula social.

      -leyes laborales ignorantes de la Productividad como condición imprescindible, desembocan en ineficiencia e incapacidad de financiar unos gastos crecientes.

      -el desmesurado crecimiento de la Administración lo hace principalmente por una gran Burocracia engorrosa y repetitiva que la convierte en una carga muy cara y muy improductiva.

      -la inflación enloquecida de Normas y procedimientos crea obstáculos a los Emprendedores, los potenciales creadores de riqueza, que, o les restan competitividad, o les disuade.

 




La consecuencia de todo ello hace que el Estado sea, día a día, más ajeno o le resulte más inalcanzable el objetivo de Bienestar Moral, Cultural y Material de la Sociedad.

Nuestro modelo de Estado Benefactor ha degenerado en un Estado Protector de gran parte de vagos, de institutos ineficaces, de verdaderas fábricas de subsidiados sobornados y corrompidos y extensas capas sociales anestesiadas.

Creo que el Estado de Bienestar dejó de ser (si alguna vez lo fue) una combinación distintiva de Democracia, Bienestar Social y Capitalismo y se ha ido convirtiendo paulatinamente en un puro Estado Intervencionista que regula sin contención a costa de las libertades individuales que se ven progresivamente estranguladas conforme el Poder que domina al Estado extiende la invasión de la esfera pública y privada.


Mi percepción es el de una sociedad más materialista, más crispada y más insatisfecha y con peores servicios sociales: 

-un crecimiento constante de suicidios, exponencial en jóvenes y niños.

-un incremento llamativo de demandantes de ayuda psicológica.

-una extendida indiferencia frente a los más atroces sufrimientos humanos.

-un alejamiento de las satisfacciones espirituales y un ansia desbordada de placeres materiales efímeros a toda velocidad.

-un alejamiento del sistema de toda una generación más joven (“Z’).

-una pérdida patria de talento científico y humanístico.

-un crecimiento trágico y constante de la masa de pobreza.

-un aumento imparable de la brecha entre los de mayor y menor renta disponible.

-una elevación formidable de impuestos que no llegan a su ser natural, la distribución de riqueza (que empeora) y se riega en miles de vericuetos, muchos delictivos, muchos otros sospechosos, muchos otros extraviados entre el maremágnum de administraciones públicas.

-una ausencia total de ejemplaridad por parte de quienes tienen obligación social de ello.

-una ausencia de sensibilidad, de compromiso y de verdad para atender a los afectados por calamidades bíblicas (pandemia Covid, terremoto en Murcia, Volcán en La Palma, inundaciones en Valencia, incendios en León y Galicia)

-fallos clamorosos y repetitivos en unos servicios públicos  día a día peores

Doloroso y trágico accidente ferroviario con docenas de muertos y cientos de heridos de hoy mismo, con denuncias reiteradas del riesgo, que el ministro Puente califica de “raro” mientras declara la mentira de que “vivimos la época de oro del ferrocarril en España”; y, también en este horror, otros viajeros afectados que permanecieron abandonados, encerrados, sin electricidad durante cinco horas, sin opciones alternativas.

Si yo tuviera razón, sería obligado cambiar el rumbo de forma urgente y drástica porque tenemos un dibujo muy parecido a un Estado Fallido.

 

CM

18-1-2026