martes, 18 de febrero de 2025

 ¿CON QUIÉN TE QUEDAS?

 





Convulso puede ser un término muy apropiado para nuestro mundo actual.

En una situación de general desconcierto emergen dos figuras de potente liderazgo en sus respectivas naciones: Putin en la Federación Rusa y Trump en los Estados Unidos (de Norteamérica). El primero gobierna la nación más extensa del mundo que dispone de una gran riqueza económica (agrícola, energética, científica, técnica, industrial, bélica, mineral, …). Trump acaba de inaugurar estruendosamente su segundo mandato en la nación posiblemente más poderosa del planeta con enormes riquezas (intelectuales, energéticas, científicas, técnicas, industriales, minerales, bélicas, …).





Ambos comparten importantes rasgos: consideran a sus respectivas naciones superiores al resto, son imperialistas y no disimulan sus deseos de tomar lo que consideran de su interés, por las buenas o por las malas. Son perfectamente conscientes del poder que ostentan a nivel mundial y no tienen la menor duda en ejercerlo con autoridad.





Ucrania, desgajada del imperio ruso, se independizó como estado en 1918. Pero un año después, derrotada por los bolcheviques, se constituyó como republica socialista soviética de Ucrania y, como tal, miembro fundador de la Unión Soviética en 1922. Declaró de nuevo su independencia en 1991 (año en qué se disolvió la Unión Soviética). En una constante inestabilidad y fraccionamiento entre la población (pro-rusa y pro-europea), Rusia se anexa la península de Crimea en 2014. En febrero de 2022 Rusia inicia la invasión de Ucrania ocupando hasta hoy el 20% de su territorio: guerra de Ucrania.

A Trump le ha faltado tiempo para manifestar su intención de anexionarse Groenlandia, Panamá y Canadá (de momento). Y ha presentado una factura de 500 mil millones por los gastos de la guerra de Ucrania, avanzando que estaría dispuesto a condonarla mediante la ocupación de la mitad de las ricas minas ucranianas. Con tal encuadre, le ha propuesto al Putin invasor estudiar juntos un acuerdo para finalizar la guerra de Ucrania. Acaban de iniciar conversaciones sus representantes.





La (des)Unión Europea ha mostrado su disgusto (algunos miembros su tímido enfado) por no ser invitados a las supuestas conversaciones de paz para Ucrania (tampoco han invitado a su representante político).

La Unión Europea fue el resultado de un bello sueño de quienes imaginaron un resurgir de Europa tras dos espantosas guerras mundiales, sobre un profundo sentir democrático y unos fuertes cimientos económicos. Ideada para acoger y propiciar la integración y gobernanza en común de los estados y naciones de Europa. La realidad es que efectivamente se han creado unas estructuras formidables para una gran democracia representativa y un prolijo y desmesurado desarrollo legislativo que se han concretado en una burocracia colosal, muy poco operativa y muy desvinculada del sueño inicial de unión política. Hoy no pasa de ser un caro club de 27 estados independientes, ausente de liderazgo y de clara definición de esenciales y compartidos principios y valores.





¿Cómo se va a formar una unión entre estados cuando alguno (España, ¡qué dolor!) manifiesta por boca de sus gobernantes que su propio estado es un “concepto discutido y discutible” y actúa desuniendo a sus regiones y enfrentando a sus ciudadanos? ¡Imposible!

Trump y Putin (que tienen una idea bien definida de a quién representan y aman y que son reconocidos ampliamente por sus representados) pretenden actuar con rapidez para encontrar un punto de encuentro de interés mutuo que permita acabar con la guerra. Para ambos, la (des)Unión Europea no es otra cosa que un obstáculo, un estorbo innecesario (y muy caro) para el fin perseguido. ¡Claro que no tiene sentido invitar a negociar a quien no sabe tan siquiera quien es y, además, promueve la cultura “progre” (en cursi “woke”, o concienciado de puro  postureo), defensora de los derechos e ignorante de las obligaciones con la consiguiente contradicción, falsedad y carestía.

Que personas como Putin y Trump lideren el mundo es, a mi forma de entender, una enorme desgracia en términos humanos. Pero yo hoy no conozco potentes contrapesos ni intelectuales ni económicos ni políticos que ayuden a un progreso real.

 

En lo personal, no me quedo ni con Trump, ni con Putin, ni con la (des)Unión Europea. Y del régimen chino de Xi Jinping carezco del conocimiento que me mejore el mal tufo que me da.





Yo me quedo con el individuo, social, bondadoso, sincero, generoso, esforzado, respetuoso, honrado, humilde, responsable, asertivo, tolerante, leal, empático, amable, pulcro, prudente, discreto, adaptable, solidario, tenaz, sensible, autoexigente, calmo, imaginativo, analítico y maduro. Si, además, ha tenido la paciencia enorme de leer hasta aquí, tiene mi agradecimiento profundo.

 

Socialmente me quedo con mi familia, con mis amigos, con mis vecinos y con todos cuantos más se aproximen a las cualidades de arriba.

 




Sólo terminar con un pensamiento de Max Aub: las guerras las deciden unos pocos, las hacen muchos y las sufrimos todos. Añado que los pocos que las deciden, ni las hacen, ni las sufren, las aprovechan para su personal medro material.

18-2-2025

CM


PS:

El primer encuentro entre los que parten el bacalao dicen que ha ido bien y que en poco podrán reunirse los amos Putin y Trump. Éste acaba de descubrirnos que fue Ucrania quien inició las hostilidades (nos habían engañado); añade que en el acuerdo se incluirá el cese del ominoso Zelensky, montarán unas elecciones para simular el nombramiento “democrático” del sucesor que a Putin y Trump convenga. Todo limpio, una nueva historia que será la real, una depredación adecuada del patrimonio ucraniano, poner en su sitio (¿al rincón?) a la (des)Unión Europea, los miles de muertos…, “pelillos a la mar” y los miles de desplazados…, al rincón de la (des)Unión para acelerar el despiece de Europa, la liquidación de su decrépita cultura y su total sometimiento al dúo campeón. La “Nueva Era” que anunció Trump: “sólo el negocio, fuera nada” puede ser un lema muy explicativo.

 

 


lunes, 3 de febrero de 2025

 FEBRERILLO LOCO

CON SUS DÍAS VEINTIOCHO

 

 




De aúpa ha comenzado el peque febrerillo. Nuestro refranero no trata al mes con simpatía:

“El mes de febrero lo inventó un casero”.

“Febrerillo loco, sacó su padre al sol y lo apedreó”.

“Febrero el corto, el peor de todos”.

“Febrero, el mes corto, un día peor que otro”.

 

El que inauguramos ha dado los primeros pasos metereológicos que a su fama y naturaleza corresponden: frío, sol, agua, viento, granizo, nubes, nieve y viento. 





No da muestras de estar muy alterado por el cambio climático. Sí, ese del que tenemos muestras claras de que en la Naturaleza Tierra se está produciendo, y que una irracional petulancia lleva a muchos a achacar al comportamiento humano (o a los pedos asesinos de las vacas). Se ha llegado a condenar radicalmente a la guillotina al CO2, ese gas con un átomo de carbono y dos de oxígeno, del que depende la vida. También en ello echo mucho en falta la mesura y sentido común que prevalezcan sobre demasiados exaltados que lo derivan sin filtros a la política (y que a tantos proporciona oficio y alimento). ¡Como si el desordenado comportamiento humano consistiese en tan simple aspecto!

Hablando de comportamientos, apenas ha asomado las orejas el corto mes, sí se están produciendo acontecimientos de muy escasa cordura que merecen considerarse locos, mucho más allá de la fama popular del mes.





Lo tenía clara e insistentemente anunciado y no ha perdido ni horas en poner en marcha medidas tremendas. Trump ganó sin paliativos en las elecciones norteamericanas prometiendo lo que ahora comienza a realizar a toda pastilla (congruencia despreciada entre españoles).

A cara de perro (es la suya natural) actúa en defensa de sus americanos aún a costa de ignorar o perjudicar al mundo entero:

        Intransigencia con sus inmigrantes ilegales. Está “limpiando” hasta de mala manera (cadenas en tobillos y muñecas de los deportados) a cuantos se encuentran ilegalmente en su país. Alambres de espino en su frontera mexicana.

        Gravámenes a cuantas importaciones entiende que perjudican a los suyos. Comienza por sus vecinos mexicanos y canadienses, continúa por su gran competidor chino y sigue con la Europa del bienestar. Barreras arancelarias para proteger su economía doméstica sin reparar en el riesgo de debilitarla.

        Amenaza a Panamá por la explotación del canal porque dice que favorece a los chinos.

        Advierte a Dinamarca que se va a quedar con Groenlandia, comprando u ocupando.

        Sitúa a España en el limbo. Quizás por pura ignorancia (como corresponde al lugar que en el mundo nos hemos labrado en los últimos años) o por desprecio y enfrentamiento con un país liderado por populistas comunistas, uno de sus demonios más odiados (más una oposición irrelevante por indefinida y confusa).

        Amenaza con abandonar la OTAN si el resto de los miembros no aportan a la defensa un 5% de sus PIB. Tampoco nos ayuda contra su desprecio siendo nuestro país el miembro cuya aportación relativa es la menor del bloque militar (queremos pertenecer a un club caro sin pagar la cuota).

Trump anunció en su discurso de toma de posesión el inicio de una nueva era. Muy posiblemente sea cierto.





Porque creo que la región europea a la que pertenecemos sigue sufriendo una degradación moral e intelectual enormes. Europa ha ido perdiendo sus principales atributos filosóficos, espirituales y culturales que durante siglos le otorgaron liderazgo mundial. El sueño de una Europa Unida bajo unos principios morales, económicos y políticos y con unos líderes de enorme solvencia intelectual, se ha ido esfumando atrapado por una burocracia descerebrada y polifémica, gigante de un solo ojo aquejado por un glaucoma progresivo. Sólo a modo de ejemplo diré que, en la carrera por el mayor cambio tecnológico actual (Inteligencia Artificial, IA), compiten China y EEUU; Europa ni siquiera se ha puesto el chándal: cero aportaciones tecnológicas pero un inmenso desarrollo reglamentario sobre la materia. En eso hemos convertido a Europa, en un universo de burócratas reguladores, pródigamente remunerados, bicoca para miles de politiquillos y retiro de politicastros.





Pues bien, en tal adefesio europeo, tenemos los españoles el honor de situarnos a la cola, embaucados durante más de treinta años por políticos ineptos o traidores.

Hemos comenzado este febrerillo con locuras llamativas:

      Una oposición reinventando un baile de mi juventud, la “yenka” (izquierda, izquierda, derecha, derecha, delante, detrás, un, dos tres), un tanto simple y efímero pero que exigía una perfecta coordinación entre los bailantes. Como ahora le han añadido descoordinación, el resultado inevitable es simplemente catastrófico (¿quién se ocupó de la selección de la “cúpula directiva” del PP?, ¿qué ideas y propuestas claras y simples tiene su líder para España y para los españoles? O, en caso de carecer de ideas y propuestas claras, ¿tiene ese partido un líder alternativo que sí las tenga?).

No insistiré aquí sobre el absoluto desastre del gobierno; pero sí de su temible peligro porque son especialistas en la manipulación, en la destrucción de las libertades, depravados gestores públicos, pero muy profesionalizados y coordinados.

      Unos sindicatos obreros (CCOO y UGT) se manifiestan “contra la oposición” en un alarde de disparate demencial.

En resúmen, febrerillo está tan loco como suele. Pero nuestro mundo sí está loco de atar:

El presidente del país que lidera el mundo parece un loco agresivo.

Europa da síntomas evidentes de decadencia enloquecida.

España padece un gobierno funesto, una oposición desconcertante y posiblemente desconcertada y unos sindicatos de extraña representación y actuación inexplicable. Gobierno, Oposición y Sindicatos corresponden a una sociedad enloquecida. 






En tal ambiente es natural que hoy hayan abierto los informativos con el juicio de Hermoso contra Rubiales, futboleros, una como jugadora y otro como directivo; tan eufóricos por un gran éxito, que ambos se pegaron un gran abrazo al que él añadió un chocante “piquito” en medio de un estadio abarrotado. Actitud tan inconveniente que para el entusiasta un fiscal pide al juez que le condene a ¡dos años de prisión! El PSOE “espera una roja directa a la violencia sexual en el deporte” (ese es el nivel de ocupación y preocupación del partido del presidente del gobierno).





Lo trágico es que pasará el pequeño febrero y la locura continuará (o aumentará), casi seguro. Salvo que la IA sustituya a una inteligencia humana degenerada y no resulte también mochales.

 

CM

3-2-2025