EL DÍA DE LA LIBERACIÓN (?)
El presidente de los Estados Unidos ha puesto en marcha el plan económico que defendió durante su campaña electoral y que recibió en las urnas un apoyo indiscutible de sus ciudadanos.
Con escasos matices se trata de un plan radicalmente proteccionista de la economía norteamericana elaborado sobre la premisa populista de que el resto del mundo se ha venido aprovechando (robando dice) de la riqueza y el trabajo de Estados Unidos.
Con una formidable medida de aranceles generalizados sobre cualquier producto que pretenda exportarse a los Estados Unidos. El gravamen universal lo establece en un 10%, a la Unión Europea en un 20% y a los países orientales (China, Taiwán, Japón, …) superior al 30%. El simplista planteamiento de Trump es que la inmensa cantidad económica que tal medida produzca ira directa a los bolsillos de los norteamericanos más humildes. Combinación perfecta de populismo y simplismo económico planteada desde una óptica muy belicista.
¿Cuál será el efecto? Ni los supuestos expertos a que he escuchado (mucho menos los “charlatanes” habituales televisivos) hacen una predicción de los efectos en la economía mundial, salvo que se producirá un cambio radical al conocido en los últimos ochenta años.
Mucho menos dispongo yo del mínimo conocimiento y sabiduría para atreverme a realizar más predicción que, ante un cambio radical poco discutible, será la capacidad de adaptación, la flexibilidad, el ingenio que facilita la preparación rigurosa, la responsabilidad y el sobreesfuerzo, compañeros necesarios para actuar con solvencia. Dije y digo que es muy posible que sea una pérdida de tiempo buscar entre nuestras cabezas políticas a los mejor dotados para gestionar públicamente con eficacia, preparación y sensatez una situación especialmente difícil, por nueva y por agresiva.
Sólo alcanzo a pensar que seguramente la administración norteamericana pretendería, por ejemplo, que la espléndida factoría que la marca Ford tiene en Almusafes, se cerrase y trasladara a Detroit. Si sucediera así, quienes con toda seguridad no se trasladarían serían los trabajadores: paro y pobreza. Generalizando, si Trump consiguiese su objetivo de acaparar inversiones internacionales, a otros nos perjudicaría seguramente.
Si una de las claves fuesen las inversiones internacionales, facilitar el camino para que llegasen a Europa creo que indiscutiblemente pasaría por simplificar procesos y enmarañadas regulaciones desorbitadas, limpiar cantidades enormes de sebo burocrático. Y fijar unas reglas de juego claras, estables, simples, creíbles y fiables, ajenas a las oscilaciones de las políticas ideológicas. Es decir, seguridad jurídica y sencillez y eficiencia en los procesos administrativos.
Tal exigencia para una Europa asfixiada en sus propias directivas y reglamentos se hace de especialísima necesidad para España. Y tanto, o más, crear una definición estable de seguridad jurídica que destierre la desconfianza que nos genera tanta y tan variada imprudencia y mentecatez de nuestros gobernantes. Mentir es mentir, no es cambiar de opinión y, la mentira, además de una indignidad humana, es absolutamente incompatible con el sano comercio y, en general, con la actividad mercantil.
Europa debe encontrar fórmulas que permitan que la intervención de veintisiete “taifas” no impida una Unión Europea real. La “taifa” que exija un tratamiento especial y distinto del club, debe dejar el club. Sobre el nuevo tapete se juega a lo grande, no hay silla para mentes enanas.
España no puede ser un puro conjunto de diecisiete regiones que confundan peculiaridades reales con afanes independentistas y supremacistas. No cabe que cada autonomía tire por su lado llegando a ignorar el propósito común. Hay que aprender que el problema de uno es de todos y que no precisa que nadie “pida” ayuda cuando es obvio que la necesita. Al frente de la gestión general no nos vale quien no tenga esto formando parte de su propia sangre. Tampoco en nuestra mesa se puede jugar con mentes estrechas o enfermas.
Tenemos ocasión de hacer de la dificultad una oportunidad. ¿Lo hacemos?
CM
3-4-2025